martes. 05.03.2024
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Xoel Fernández.

Alex Guax |

Calígula, conocido también como Cayo Julio César Augusto Germánico, abarcó un breve gobierno romano entre el 37 y 41 d.C. Su breve imperio fue caracterizado por su extravagancia y comportamiento errático. Ahora, el espíritu de Calígula toma vida en el cuerpo de Xoel Fernández, actor español comprometido en expresar las angustias, los horrores y la locura del antiguo emperador.

En un viaje teatral que explora desde la vida y la muerte de Calígula, Fernández crea un monólogo sobre la absurdidad de la existencia, la política de ese entonces, la búsqueda de sentido en un mundo aparentemente sin sentido y la libertad que buscaba el neurótico romano. La figura del emperador se convierte en un arquetipo de la lucha contra cualquier regla limitante, destruyendo todo lo que aparece en su camino hacia el trono. Un hombre lleno de deseos,  delirios de grandeza y actitudes extravagantes que causaron consternación entre la población y la élite romana.

Es impresionante la forma en la que Xoel Fernández mantiene la diversión con el público, interactuando de diversas formas con tan solo pocos objetos: tres sillas, un vestido, un micrófono y unas botas. Fernández recrea ciertos guiños visuales que van desde Charlie Chaplin en The Gold Rush (1925) hasta los discursos imperiales de Adolf Hitler en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial, pero nunca se aleja de la locura, los excesos y el despotismo de Calígula. El actor español logra que la audiencia se sumerja en los confines de la locura y los excesos para que sintamos lo que pensaban las víctimas de un infernal gobierno romano: ¡Calígula debe morir! 

El guion dramatúrgico de Mabel del Pozo, con Xoel Fernández, es una profunda reflexión sobre los imperios romanos que no están tan alejados de la cordura o del pensamiento de nuestra sociedad. Si bien, en el mundo actual, aún abundan dictadores que comparten el comportamiento errático de Calígula que podrían causar la caída de  lo que conocemos, tal como si el espíritu de Calígula anduviera caminando con nosotros.

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En un juego de luces, colores y sombras que aportan con gran estilo a la propia personalidad de la obra de teatro, todo esto está acompañado de la sutil dirección de Mabel del Pozo que juega con los sentidos del espectador para recrear una atmósfera que refleja el imperio de Calígula.

La música entra en directo con las emociones y los gritos de Xoel Fernández, creando ese temor que se sentía hacia Calígula para que lleguemos al punto en que fue asesinado. Su muerte marcó el fin de un breve pero tumultuoso período, pero la obra de teatro, 'Calígula debe morir', mantendrá su imperio presente en el espectador moderno al levantarse de la butaca tras ver tan sincero retrato sobre la absurda condición humana.

Calígula debe morir