lunes. 04.03.2024

Martin Seligman habla del sentido del humor como una de las fortalezas del ser humano, refiriéndose a esta como una capacidad para experimentar y/o estimular una reacción muy específica, la risa; pudiendo así lograr un estado de ánimo positivo.

La risa es la reacción biológica de los humanos a momentos o situaciones de humor, es decir, una expresión externa de diversión. 

Funciones curativas

La idea de que la risa y el humor fomentan la salud no es nueva, pero en las últimas décadas algunos casos célebres de “curaciones” mediante el consumo y/o producción de material cómico, la proliferación de diversas terapias e intervenciones clínicas relacionadas con el humor, y el estudio científico de estos fenómenos ha generado un considerable interés mediático y público en torno al tema. 

En cuanto a pruebas empíricas, actualmente puede decirse que existen algunos indicios del valor terapéutico que se atribuye al humor, pero aún es demasiado pronto para afirmar que la risa es “la mejor medicina”. Como han señalado algunos investigadores, por ejemplo, no todos los estudios médicos apoyan la tesis de un efecto terapéutico, a menudo estos estudios presentan deficiencias metodológicas, la mayoría de ellos han sido de pequeña escala, y en cualquier caso no está claro cuál es el mecanismo preciso que produce los hipotéticos beneficios. 

Es probable que el humor, y especialmente el humor positivo, tenga efectos beneficiosos para la salud, pero aún está por demostrarse con seguridad cuáles son, de qué manera actúan, en qué casos se producen, cuál es su peso, su extensión y sus límites.

Se requiere un mayor esfuerzo investigador en esta área, y concretamente de estudios de mayor envergadura y rigor científico. 

Beneficios (hipotéticos)

En general, puede decirse que los efectos terapéuticos mejor establecidos se refieren a beneficios psico-físicos a corto plazo, más bien preventivos o paliativos.

La risa es capaz de reducir el estrés y la ansiedad que directamente deterioran la calidad de vida e indirectamente afectan la salud física del individuo. 

El sentido del humor fomenta el buen ánimo que ayuda a sobrellevar una enfermedad o a prevenir una depresión.

El disfrute de la comedia es capaz de elevar la tolerancia al dolor subjetivo durante al menos media hora, una observación replicada en numerosos estudios. Incluso quizás, el sentido del humor contribuya a una percepción subjetiva de mejor salud, que no es poco. 

Los hipotéticos beneficios a más largo plazo se han atribuido a diversos mecanismos que pueden impactar sobre la salud física. Cada uno de estos modelos enfoca sobre distintos aspectos o componentes del humor y diferentes conceptualizaciones del sentido del humor.

En primer lugar, un modelo se centra en el acto mismo de la risa, y en los cambios fisiológicos en los sistemas musculoesquelético, cardiovascular, endocrino, inmunológico y neuronal, asociados a ella. 

Por ejemplo, la risa está asociada a cambios en las catecolaminas circulantes y en los niveles de cortisol, y que a su vez puede tener un efecto importante en varios componentes del sistema inmune.

Igualmente, las hipótesis que se han propuesto acerca de los posibles efectos beneficiosos de la risa vigorosa se atribuyen a reducir la tensión muscular, a incrementar el oxígeno en sangre, ejercitar el corazón y aparato circulatorio y a la producción de endorfinas.

Según este modelo, el acto de reír es un componente crucial y los beneficios saludables no se pueden esperar de la misma forma con el humor y la diversión percibidos, pero en ausencia de risa. 

El humor y la risa pueden ser una de las maneras de neutralizar las emociones negativas 

Sentido del humor

Existen, por ejemplo, técnicas de “risoterapia” basadas en la idea de forzar la risa en ausencia del humor.

Un segundo posible mecanismo por el que el humor puede afectar a la salud es a través del estado emocional positivo que acompaña a la risa y el humor.

Así, las emociones positivas independientemente de cómo han sido generadas pueden tener efectos analgésicos, estimular la inmunidad o tener un efecto neutralizador de las secuelas de las emociones negativas. El humor y la risa pueden ser una de las maneras de neutralizar las emociones negativas junto a otras emociones positivas como el amor, la esperanza, la alegría o la felicidad. 

Un tercer mecanismo potencial está relacionado con la hipótesis del efecto moderador del humor sobre el estrés. Aquí, los beneficios del humor se refieren al afrontamiento o el control del estrés debido a la valoración cognitiva que proporciona el sentido del humor como perspectiva o visión de la vida, y la reducción del estrés que proporciona la risa. En este sentido más que tener efectos sobre la salud fisiológica, el humor tiene un efecto indirecto, interactuando con el nivel de estrés, reduciendo el grado de este que podría afectar adversamente a la salud. 

Hay evidencia de que las experiencias estresantes pueden tener efectos adversos en varios aspectos de la salud incluyendo el sistema inmune, un incremento de enfermedades infecciosas o de enfermedades cardiacas, a través de la activación del eje hipotálamo-pituitario y del sistema simpático-adrenal. Según este modelo, el elemento importante es el elemento cognitivo del humor, más que la risa. 

Los individuos con un gran sentido del humor pueden ser más competentes y atractivos socialmente, resultando más cercanos y con más satisfacción en las relaciones sociales

El sentido del humor puede ser una variable moderadora del estrés, aportando una perspectiva nueva en las situaciones estresantes, estrategia adaptativa similar a la reinterpretación positiva. Esto significa que el efecto beneficioso del humor se produciría durante los momentos de estrés y adversidad, siendo menos relevante para la salud en circunstancias no estresantes.

Esta visión también introduce la posibilidad de que ciertas formas o estilos de humor puedan ser más adaptativos y estimuladores de la salud que otros. Por ejemplo, el humor sarcástico o cínico que sirve como un mecanismo de defensa de evitar o negar, puede ser menos propicio para adaptarse al estrés que las formas más positivas del humor. 

Finalmente, el hipotético efecto benéfico sobre la salud del humor puede estar mediado por el soporte social. Así los individuos con un gran sentido del humor pueden ser más competentes y atractivos socialmente, resultando más cercanos y con más satisfacción en las relaciones sociales.

El mayor nivel de soporte social resultante puede a su vez conferir efectos inhibidores del estrés y estimuladores de la salud, un efecto que numerosos estudios han demostrado. En este modelo, el foco está en los aspectos interpersonales del humor y la competencia social con la que el individuo expresa el humor en un contexto relacional más que la simplicidad de la respuesta de reír o el aspecto estimulante de la comedia.

***

Por último, compartir esta reflexión del maravilloso Charles Chaplin:

“Un día sin risa, es un día perdido”.

El sentido del humor