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sábado. 04.02.2023
El Socialista (número 7123)
El Socialista (número 7123)

@Montagut5Indalecio Prieto reflexionó, a propósito de la flamante Constitución de 1931 sobre socialismo y pacifismo en un mitin, celebrado el 6 de diciembre 1931 que organizó el PSOE en el Teatro María Guerrero para dar cuenta de la labor del grupo socialista en las Cortes Constituyentes, y donde participaron otros destacados líderes socialistas. Este artículo reflexiona sobre lo que expresó en aquel momento.

En el Título Preliminar de Disposiciones Generales de la Constitución dos artículos consagraban para España una vocación pacifista y colaboradora en el ámbito internacional. Por el artículo sexto, España renunciaba a la guerra, mientras que el artículo séptimo estipulaba que España acataría las normas universales del Derecho Internacional, incorporándolas a su derecho positivo. Este es el contexto en el que se enmarca el discurso de Prieto.

El nuevo régimen español podría ofrecer al mundo una clara defensa del pacifismo, el ejemplo de una nación que renunciaba a defenderse militarmente

El político socialista realizó una curiosa comparación entre España y Rusia cuando explicó que si la primera instaurara un régimen que las democracias europeas consideraran peligroso no ocurriría como el caso segundo, porque si Rusia se había podido defender formando un ejército formidable, “dotado del más maravilloso armamento”, España no podía hacer lo mismo, por lo que había que aspirar al pacifismo, basado en la realidad. España se encontraba en una posición geográfica estratégica, pero era una “nación modesta”, que nunca podría formar unas fuerzas armadas capaces de defenderse frente a la acometida de potencias extranjeras que pudieran intervenir -suposición curiosa- en el caso de que se produjeran disturbios interiores de “carácter anárquico”.

Por otro lado, Prieto afirmaba que el pacifismo había ganado en la conciencia universal. En este sentido, no debemos olvidar que esta afirmación muy pronto se vería anulada con la llegada del nazismo. En este contexto pacifista de Prieto, el nuevo régimen español podría ofrecer al mundo una clara defensa del pacifismo, el ejemplo de una nación que renunciaba a defenderse militarmente, como hemos visto en el artículo sexto del texto constitucional. Y lo hacía, siempre realista o pragmático, por el elevado coste económico de poner en marcha un poderoso ejército, algo completamente inasumible para el país.

Prieto aconsejaba a todos los socialistas que fueran prudentes a la hora de emprender avances en el pacifismo

En todo caso, también había algo de idealismo en las palabras de Indalecio Prieto, y no sólo por aquella alusión al pacifismo en la conciencia universal, sino también porque defendió la influencia socialista en esta idea del pacifismo, un principio siempre defendido por el PSOE. En un futuro, el Partido Socialista y la UGT podrían conseguir inculcar en la conciencia nacional la obligación, la necesidad y la conveniencia de presentar a España en el mundo como una nación eminentemente pacifista que despreciaba el uso de la fuerza militar. Pero era una tarea que le costaría bastante sacar adelante al socialismo español. No podía realizarse a corto plazo, y no se conseguiría hasta que no se hiciera con la conciencia nacional, siempre según la opinión de nuestro protagonista.

 Prieto aconsejaba a todos los socialistas que fueran prudentes a la hora de emprender avances en el pacifismo si no se había conseguido antes contar con amplios apoyos en la opinión pública, traducidos en votos. Podríamos interpretar este nuevo ejercicio pragmático del político en la experiencia acumulada en este terreno por los socialistas españoles, empeñados en el pasado contra las guerras coloniales y la de Marruecos, por la constatación de la fuerza que el patriotismo había tenido sobre amplias capas de la población, como también se había comprobado en el estallido de la Gran Guerra en Europa, un patriotismo belicista que solamente terminaba por abandonarse cuando se comenzaban a padecer sus terribles consecuencias.

Hemos consultado el número 7123 de El Socialista.


NOTAS

Sobre la política exterior de la Segunda República podemos acudir a las siguientes obras:
Ismael Saz, “La política exterior de la Segunda República en el primer bienio (1931-1933): una valoración”, en Revista de Estudios Internacionales, vol. 6, nº 4 (1985), págs. 843-858.
José Luis Neila Hernández, “La política exterior republicana (1931-1936): excepcionalismo y normalidad historiográfica”, en Studia Historica. Historia Contemporánea, vol. 22 (2004), págs. 47-83.
Ángeles Egido (ed.), La Segunda República y su proyección internacional, Madrid, 2017.

Segunda República, socialismo y pacifismo