OPERA

‘Marina’ inaugura con éxito la temporada 2024-2025 del Teatro de la Zarzuela

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Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx

Marina ha sido el título elegido para inaugurar la temporada 2024-2025 del Teatro de la Zarzuela. Estrenada sin demasiado entusiasmo en el Teatro Circo de Madrid en 1855, con libreto de Camprodón, se trata de un intenso drama de amores y desengaños ambientado en Lloret de Mar, un pequeño pueblo de pescadores lleno de tradiciones, donde Marina y Jorge no terminan de declararse su amor. En 1870, a instancias del tenor Enrico Tamberlick, Emilio Arrieta la transformó en ópera, reestrenándola con gran éxito en el Teatro Real de Madrid el 16 de marzo de 1871. Desde entonces, se ha convertido en uno de los referentes de la lírica española, especialmente del periodo romántico, y es una de las obras que mejor ha sobrevivido y que más veces ha sido representada.

Siete años después, Marina regresa al Teatro de la Zarzuela bajo la dirección escénica de Bárbara Lluch (La casa de Bernarda Alba en 2018 y El rey que rabió en 2021) y con la dirección musical de José Miguel Pérez-Sierra. Esta producción supone además una apuesta personal de la nueva directora artística del teatro, Isamay Benavente por la música de calidad. El resultado está a la altura de las expectativas, ya que Marina es una de esas óperas que recogen lo mejor de nuestra tradición lírica. Es una obra que siempre levanta pasiones y congrega a un gran número de espectadores, quienes conocen de antemano muchas de las canciones que ya están grabadas a fuego en el imaginario popular. Si a esto le sumamos un reparto encabezado por cantantes de la talla de Sabina Puértolas y María Monzó en el papel de Marina,Ismael Jordi y Celso Albelo como Jorge, o Juan Jesús Rodríguez en el papel de Roque, no es de extrañar que estemos ante un éxito seguro.

‘Marina’ se confirma como un gran estreno de temporada en el Teatro de la Zarzuela, una obra que sin duda gustará a los más nostálgicos de la lírica

Una de las claves de esta versión de Marina, que estará en cartel hasta el 20 de octubre, es que la dirección de Bárbara Lluch se mantiene absolutamente fiel a la obra original. El libreto, que posee una gran profundidad musical con claros ecos verdianos, no es excesivamente complejo en lo narrativo, ya que en esencia es una historia de dos amantes que no se deciden a dar el paso, mientras surgen varias confusiones en el proceso. Por eso, es muy acertada la escenografía de Daniel Bianco, que se mantiene fiel al texto original, situando toda la acción en un bonito muelle a orillas del mar y en un astillero de barcos. Esta escenografía, que en ocasiones recuerda a los cuadros de Sorolla, tiene un claro sabor y esencia del siglo XIX y respira clasicismo por todos los costados. Así, estamos ante un diseño escénico que no distrae de la acción y permite que la narrativa fluya de manera muy orgánica.

La escenografía, que en ocasiones recuerda a los cuadros de Sorolla, tiene un claro sabor y esencia del siglo XIX y respira clasicismo por todos los costados

Gracias a esta aparente simplicidad escénica (aunque en realidad está llena de sutilezas brillantes), Marina se percibe como un regalo para los fieles del Teatro de la Zarzuela. Es una propuesta que no busca dobles lecturas y que apuesta todo a la fuerza de su música. La partitura, muy exigente vocalmente, requiere de grandes cantantes con dominio de la coloratura y una sólida presencia escénica, ya que es una obra dramáticamente intensa. Tanto en lo musical como en lo formal, es una ópera con números de gran altura. Es imposible no dejarse llevar por la potencia de temas como Costa la de Levante, playa la de Lloret o ¡A beber, a beber y a apurar! La partitura de Arrieta ofrece una gran belleza lírica en temas como Feliz morada y En las alas del deseo, con una mención especial al coro, que, aunque con influencias de Verdi y Offenbach, se destaca como uno de los grandes logros del compositor.

El reparto de la función a la que asistí estuvo encabezado por Marina Monzó, Celso Albelo, Pietro Spagnoli y Javier Castañeda, quienes brillaron vocalmente, incluso superando un pequeño contratiempo cuando José Miguel Pérez-Sierra tuvo que interrumpir el número ¡A beber, a beber y a apurar! debido a un fallo de luz en el foso. Aunque rompió brevemente la cuarta pared, este incidente también mostró la grandeza de este género, siempre en constante improvisación.

Marina se confirma como un gran estreno de temporada en el Teatro de la Zarzuela, una obra que sin duda gustará a los más nostálgicos de la lírica. Habrá tiempo a lo largo de la temporada para innovar y buscar la polémica, pero por ahora, este inicio ha sido un homenaje a la tradición.