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Pablo D. Santonja | @datosantonja
Mercurio cierra el año con una línea muy clara: juegos accesibles, ritmo alto y experiencias pensadas para todos los públicos. Encontramos una selección afinada de party games, familiares y cooperativos ligeros que saben exactamente qué quieren provocar en la mesa. Y esa claridad, en un catálogo, también es diseño.
Juegos para romper el hielo… o dinamitarlo
El bloque más social lo encabezan P.A.P.A., Frantic y Flip 7, tres juegos que comparten duración y vocación de sobremesa, pero que atacan de forma distinta:
P.A.P.A. (Preguntas Absurdas Para hacer a tus Amigos) es un party de deducción social donde el tablero real son las relaciones del grupo. No se trata de saber más, sino de interpretar miradas y silencios incómodos. Cada ronda es un pequeño experimento social: te señalan todos, no sabes por qué, y tienes que deducir qué piensa el grupo de ti. En el entorno adecuado genera conversaciones memorables; en el grupo equivocado, silencios largos. No es un juego neutro, y precisamente ahí está su mayor virtud.
Frantic va justo al otro extremo, pues quiere sacarte de quicio. Parte de una estructura tipo UNO, pero la retuerce con cartas diseñadas para sabotear, castigar y desestabilizar constantemente. Es caótico, injusto y deliberadamente cruel. Hay decisiones tácticas —cuándo atacar, a quién frenar—, pero nunca sensación de control total.
Flip 7 completa este trío desde un lugar más psicológico. Es un press your luck puro: robar cartas para sumar puntos o plantarte antes de que una repetida te haga perderlo todo. No hay complejidad, pero un componente de tensión divertido. Cada turno plantea la misma pregunta —¿una más?— y siempre parece una buena idea hasta que deja de serlo. Es un juego de riesgo compartido, ideal para grupos grandes y jugadores casuales.
Familia, reflejos y mesas ruidosas
En el terreno familiar, tenemos propuestas muy físicas, de reacción inmediata y reglas explicables en un minuto.
Smash Burger es memoria y velocidad. Ingredientes que aparecen, patrones que hay que recordar y una carrera constante por reaccionar antes que los demás. No hay mucha estrategia y no la necesita: el atractivo está en la tensión continua y en cómo niños y adultos compiten en igualdad de condiciones gracias a los reflejos.
Crazy Clack!, en su edición renovada, apunta todavía más abajo en edad, pero sigue siendo igual de efectivo. Observación, dados y apilar fichas a toda velocidad. La eliminación de los imanes lo hace más seguro y accesible, y su diseño refuerza la sensación de juego-objeto.
Tic Tac Tumba añade una capa física todavía más marcada. Cartas que dictan acciones y un único gesto clave: golpear la tumba en el momento exacto. Si te adelantas, despiertas a la calavera y pierdes. Todo el juego gira alrededor del timing y la anticipación, convirtiéndose en un excelente rompe-ritmo entre juegos más tranquilos y en una experiencia muy inmediata para familias y grupos con peques.
Un paso más allá: interacción y cooperación
Para quienes buscan algo más que reflejos, pero sin entrar en terrenos complejos:
Colour Festival es probablemente el más equilibrado del conjunto. Un familiar con interacción directa, decisiones tácticas y un tema bien integrado. Gestionar público, atraer atención y, si hace falta, sabotear al rival. Todo ocurre rápido y con suficiente picardía como para que nadie juegue en solitario. No es profundo, pero sí inteligente, y funciona muy bien como puerta de entrada al juego estratégico ligero.
Por último, ¡Escapa! La Mazmorra de las Sombras representa el lado cooperativo. Un escape room de bolsillo que apuesta por la narrativa, los puzles encadenados y la deducción conjunta. No hay turnos rígidos ni competición: todo es diálogo, observación y prueba-error. Ideal para grupos que disfrutan pensando en voz alta y quieren una experiencia escape sin desplegar media mesa.
El conjunto de novedades no busca deslumbrar por ambición, sino por adecuación. Cada juego sabe exactamente para quién es y cuándo sacarlo, pues no todos los juegos son para todo el mundo, y eso es una buena noticia. Mercurio presenta juegos accesibles y bien definidos, que se pueden regalar fácil a aquellos que gusten de juegos casuales.




