lunes. 04.03.2024
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Francisco Nieto | 

El oso, el piano y el concierto de Osita es el ¿último? libro de una serie de cuentos sobre animales musicales del autor e ilustrador David Litchfield. Este libro es una continuación de El Oso y el piano, galardonado entre otros con el premio Waterstone's Children's Book Prize en 2016. Su argumento revisita al protagonista de la historia muchos años después del final del libro anterior, cuando ya no es un artista novedoso y el público ya no acude en masa para escucharlo tocar. Este aspecto de la progresiva pérdida de la fama en concreto está explicado de una manera harto original, que aquí no desvelaremos pero seguro que os sorprenderá por el tacto que tiene el autor a la hora de explicarnos una situación que podría devenir traumática en la vida del protagonista pero que se nos presenta como una circunstancia lógica que nos podría suceder a cualquiera de los lectores.

Oso se siente perdido sin su vida musical, hasta que tiene una hija que aporta un nuevo significado y nueva felicidad a su vida. Entonces se produce un hallazgo inesperado en el bosque y todo va a dar un vuelco para bien en un giro final que nos causará una amplia sonrisa, ya que a fin de cuentas las ilusiones perdidas, esas por las que se vivieron tiempos mejores y ahora toca lamerse las heridas mediante el apego a la nostalgia y a lo que pudo haber sido y no fue,  a lo mejor no lo son tanto y los viejos amigos pueden llegar a obrar algún tipo de milagro que nos lleve a reverdecer viejos laureles aunque solo sea por un breve espacio de tiempo.

Como ya hemos comentado, este es el tercer libro de una serie de narraciones sobre animales tipo Los Músicos de Bremen, para que nos entendamos pronto y bien. El primer libro, El oso y el piano, contaba la historia de cómo el plantígrado que daba nombre al título encontró un piano en el bosque, comenzó a tocarlo y luego halló fama y fortuna como pianista. El segundo libro, El oso, el piano, el perro y el violín, nos cuenta la historia de cómo Hugo, un perro que es un fiel amigo de su dueño violinista, comienza a tocar el instrumento de cuerda cuando su dueño se hace mayor y deja de tocarlo. Un día Oso, del primer libro, se acerca a Hugo y lo invita a acompañarlo en la gira, y una vez más el can encuentra fama, fortuna y emocionantes aventuras tocando su violín. La temática de los dos primeros libros de la hasta ahora trilogía son bastante similares: el trabajo duro y la práctica conducen al éxito, y la vida como músico puede traer recompensas maravillosas y emocionantes y una comunidad al poder tocar música juntos. Se exploran ideas de lealtad, amor y amistad sin comerte la cabeza con manidas moralejas.

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Si nos ceñimos al último libro, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que es a la vez absolutamente encantador y bastante triste. Incluso puede llevar a generar algunos sentimientos inesperados, especialmente para aquellas personas que han cambiado en varias ocasiones sus ambiciones profesionales a lo largo de su vida y se ha vuelto mucho más hogareño desde que tuvo hijos. Y es que como padres, se puede llegar a obtener una nueva vida cuando se ve el mundo de nuevo a través de los ojos de los retoños, ¡y cómo se vuelve más difícil mantener su vida y energía a medida que crecen!.

En definitiva, un libro muy recomendable donde el escritor y a la vez ilustrador (los dibujos cuentan tanto de la historia como las palabras) nos regala una historia encantadora. Un regalo navideño ideal para que los más peques se inicien en la lectura.

El Oso, el piano y el concierto de Osita, de David Litchfield