miércoles. 24.04.2024

Necesitamos tu ayuda para seguir informando
Colabora con Nuevatribuna

Francisco Nieto 

La autora británica Mary Chubb fue conocida principalmente por dos de sus relatos que trataban sobre excavaciones arqueológicas: Nefertiti vivió aquí y City in the sand. Los críticos elogiaron ambos libros como sólidos trabajos académicos que, sin embargo, eran a su vez accesibles y atractivos. El primero fue publicado en 1954, mientras que el segundo lo fue tres años más tarde. Chubb, quien inicialmente ejerció de secretaria de los exploradores, rápidamente asumió un papel más importante en las excavaciones descritas en estos volúmenes. 

Las excavaciones tuvieron lugar en la década de los 30 del siglo pasado, pero Chubb no se puso manos a la obra hasta la década de 1950, después de que un accidente de tráfico la dejara discapacitada. También escribió numerosos artículos en revistas y programas de radio, así como un grupo de libros que explican las culturas antiguas a los niños. Tanto Nefertiti vivió aquí como City in the sand se reimprimieron tarde en la vida de Chubb, y "ella estaba encantada con el renovado éxito de los libros", relató Kathryn Holloway en un artículo para el diario London Express.

Una obra que en su sencillez expositiva y su meticulosidad permite al lector formar parte de esa excavación en espíritu e incluso se pueden ir reconstruyendo mentalmente algunos edificios

Este libro ofrece una visión maravillosa de la excavación de 1930-31 dirigida por John D. S. Pendlebury. Da cuenta de cómo Mary acompañó a Pendelbury, Hilary Waddington, C.J. Bennett e Hilda Pendlebury (la esposa de John) desde El Cairo a Amarna para efectuar la excavación del sitio de la antigua ciudad de Tell el Amarna en Egipto. Esta fue la ciudad desde la que gobernó el rey Akenatón con su bella y aparentemente influyente esposa, Nefertiti, en el siglo XIV a.C. Akenatón era considerado hereje porque había rechazado la religión panteísta tradicional egipcia y había establecido un nuevo sistema de creencias que reconocía un solo dios, el dios sol Atón, siendo Akenatón el emisario del dios. Tell el Amarna duró sólo aproximadamente una década y media, cuando el sucesor de Akenatón, el joven Tutankamón, trasladó la capital de nuevo a Karnak. 

Los registros oficiales de la historia egipcia ni siquiera comenzaron a reconocer la existencia de Tell el Amarna hasta aproximadamente 1900. La excavación en la que participó Chubb tuvo lugar unos treinta años después. Su libro, considerado por la crítica como una de las mejores memorias de la vida en las excavaciones, es excepcionalmente atractivo y de interés para todos, desde el principiante hasta el erudito.

Impregnado de un fuerte y dramático sentido del pasado distante que lo hizo parecer cercano al presente, arrojó luz sobre el polvoriento mundo académico de la arqueología con vívidos registros autobiográficos de la vida en el campo que revelan un elenco de británicos excéntricos en el extranjero y personajes nativos". El libro combina a la perfección la erudición y la diversión, la distancia personal y la distancia tratada inteligentemente. El libro tiene un estilo de escritura sencillo y nos lleva en un viaje junto a la escritora con generosas dosis de humor y emoción. También da una idea del carácter de John Pendlebury, que en ese momento sólo tenía 26 años. 

Una obra que en su sencillez expositiva y su meticulosidad permite al lector formar parte de esa excavación en espíritu e incluso se pueden ir reconstruyendo mentalmente algunos de los edificios mencionados en él. También da gusto observar como la pasión puede hacer que una persona en teoría relegada a tareas meramente administrativas puede convertir su trabajo rutinario en un caudal de conocimiento. 

Aquí vivió Nefertiti, de Mary Chubb