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viernes. 09.12.2022

Conocido como Imperio arsácida, fue una de las principales potencias políticas y culturales del antiguo Irán. Su segundo nombre proviene de Arsaces I que, como líder de los parnos [1], fue su fundador a mediados del siglo III a. C. cuando conquistó la región de Partía, en el noreste de Irán, que por entonces era una satrapía [2] bajo Andrágoras, en rebelión contra el Imperio seléucida.

Los partos fueron una rama de los escitas dahas, los parni, que en tiempos de Alejandro Magno vivían entre los ríos Amur Daria y Sir Daria. Fundaron un imperio en el territorio de Irán en el siglo III a.C. Es conocida por haber sido la base política y cultural de las dinastías arsácidas fundadoras del imperio Parto.

Los parni emigraron hacia la antigua región aqueménida de la Parthava y la ocuparon en torno al año 250 a. C. El nombre latino Parthía deriva del antiguo persa Parthava, que significaba de esa región.

Después de la muerte de Antíoco II Theos, Ptolomeo III tomó el control de la capital seléucida en Antioquía, dejando el futuro de la dinastía seléucida sin resolver.

Aprovechando la incertidumbre de la situación política, en el año 250 a. C., Andrágoras gobernador seléucida de Partía, proclamó su independencia y comenzó a acuñar sus propias monedas. Poco después, en el año 239 a. C., su ejemplo fue seguido por Diodoto, sátrapa de Bactria, que formaría el reino Greco-bactriano.

  1. EL GOBIERNO
  2. LA CULTURA
  3. LA RELIGIÓN
  4. ARTE
  5. LA ROPA PARTA
  6. EL IDIOMA

Las razones de la deserción de estas dos satrapías en tan rápida sucesión no se conocen, ni el grado en el que participaron los habitantes, es decir, macedonios, griegos, y los nativos, en las rebeliones. 

En todo caso, los parni explotaron la defección de estas dos provincias orientales del Imperio seléucida con el lanzamiento de una invasión de Partia en el año 238 a. C.

Los parni invadieron Partía bajo el mando de Arsaces y su hermano Tirídates, se enfrentaron a las fuerzas de Andrágoras que resultó muerto en la batalla y tomaron el control de Astawa, la región septentrional de aquel territorio y sería coronado en Asaak. Este hecho marca el comienzo de la era Arsácida.

Sus principales reyes fueron:

Mitrídates I que gobernó entre los años 171 al 138 a. C

Subió al trono Mitrídates I en el año 171 a. C., y se convertiría en el inteligente reunificador de los iranios. Debido a las guerras de los seléucidas con Roma, los partos aprovecharon el desastre de la batalla de Magnesia del año 190 a. C., para expandir su dominio político primero en el este y el sur, y luego hacia el oeste.

Mitriates I tenía como objetivo recuperar los terrenos perdidos durante el reinado de Arsaces I antes del año 160 a. C. especialmente la zona de Nisa. Para ello aprovechó que los bactrianos tenían varias guerras contra los sagdianos, drangianos, arios e indios.

Antíoco IV cruzó el río Éufrates en el 165 a. C, y marchó contra Armenia, cuyo rey Artaxias fue capturado y obligado a ser vasallo del seléucida. De regreso pasó por Ecbatana y atacó Persépolis, ganándose el odio de la población, siendo derrotado y obligado a retirarse.

Mitrídates I libró una guerra con el rey Timarco de Media entre los años 161 y 155 a. C., consiguiendo conquistar la región, que le abrió las puertas de Mesopotamia. Posteriormente, alcanzaba la India tras dominar las regiones de Gedrosia, Drangiana y Aracosia.

Tan sólo dos años más tarde en el año 146 a. C., aprovechando la lucha de Antíoco IV Epífanes contra los Macabeos, ocuparía la mayor parte de Mesopotamia. Entraron en Babilonia, Uruk, Seleucia y todas las viejas ciudades que aún existían. Integró bajo su mando las distintas naciones. Por eso renovó los títulos reales aqueménidas.

El rey seléucida, Demetrio II Nicátor, intentó reconquistar los territorios perdidos, pero en el año 139 a. C., el rey fue derrotado por la caballería parta y hecho prisionero por Mitrídates I, quien le trató bien, e incluso le dio a su hija en matrimonio, dándole el gobierno de Hircania. Fue sucedido por Antíoco VII Evergetes apodado Sidetes.

Como prolongación de su campaña en el suroeste, el Gran Rey conquistaría el reino de Elam cuya capital, Susa, entró en la órbita de imperio Parto. Había nacido así un poderoso imperio, que extendió su dominio hacia el oeste, hasta que se encontraron con los romanos y sus aliados armenios.

Los partos respetaron la autonomía y las instituciones griegas de Seleucia, y fundaron, enfrente, en la orilla izquierda del río Tigris, la ciudad de Ctesifonte, que se convertiría en la nueva capital del imperio Parto.

Una vez más, los ataques en el este le obligaron a partir. Pero los escitas sakas, que presionaban las fronteras del Asia Central, serían batidos. Ésta sería su última victoria, pues el año 139 a. C. moría Mitrídates.

La capital original de Partía era Nisa. La capital fue Hecatómpylos, la antigua capital de Seleucia junto al río Tigris en tiempo de Mitrídates I. Mitrídates estableció la nueva capital en Ctesifonte junto al río y Ecbatana se transformó en la capital de verano, mientras que Nisa fue reconstruida como Mithradatkert, donde las tumbas de los reyes arsácidas fueron enterrados.

Mitrídates II el Grande gobernó entre los años 12 al 88 aC

Supo reorganizar e inyectar un nuevo entusiasmo a sus gentes. Fue el primer gobernante de la dinastía que se llamó a sí mismo Rey de reyes en sus acuñaciones, vinculándose así con los Aqueménidas.

Mitrídates II tuvo que hacer frente a los ataques de los sakas. Pronto reorganizó sus fuerzas y derrotó a los sakas y obligó a su rey a convertirse en vasallo de los partos. Merv y Herat fueron reconquistadas, el Amur-Daria volvió a ser la frontera del Imperio. Sistán y Arachosia fueron reconvertidos en reinos vasallos.

El sátrapa parto de Mesopotamia, Hímeros, se rebeló en el 123 a. C, y se quiso independizar, y los sátrapas seléucidas de Adiabene y Gordiene hicieron lo mismo hacia el año 122 a. C. Mitrídates sometió a Hímeros y al rey de Caracene Espaosines, del primero no se volvió a saber nada, pero el segundo se quedó en el país como esclavo.

Mitrídates II pudo por fin entregarse a la labor de dar estabilidad y cohesión al imperio. Su prosperidad fue señalada por los embajadores del emperador Wu-ti, que en el año 115 a. C. le visitaron. La ruta de la seda quedaba abierta en Irán a partir de entonces. Esto beneficiaría a los iranios y cooperaría al desarrollo de las relaciones económicas distantes.

Cuenta el “Han Shu”, que el emperador chino Wu-ti que gobernó entre los años 140 al 86 a. C., de la dinastía Han, remitió una embajada a Partía. Para recibir con el honor debido a aquellos primeros emisarios, el rey destacó en su frontera a un general al frente de 20.000 jinetes.

En el curso de su larga marcha hacia la capital, los embajadores chinos se asombrarían por el gran número de ciudades y aldeas que cruzaban, tantas que el territorio parecía habitado sin solución de continuidad.

Satisfecho con los regalos y el mensaje amistoso del emperador Wu-ti, el rey envió su propia embajada de respuesta, que viajaría acompañando el retorno de los emisarios chinos. Llevaron a China curiosos presentes: huevos de grandes pájaros y magos de Likan.

Con el escueto lenguaje que es propio de la historiografía china, el “Han Shu” dejaría constancia del primer intercambio de embajadas entre un rey parto, Mitrídates II, y el emperador chino, el sabio y poderoso Wu-ti.

A partir de entonces, los contactos entre ambos mundos mantendrían una amistosa e intensa colaboración, que se prolongaría en la época sasánida. De esta relación nació el tramo iranio de la ruta de la seda, que pronto vestiría a los nobles partos.

EL GOBIERNO

El gobierno parto estaba notablemente descentralizado. Una fuente histórica local revela, que los territorios supervisados por el gobierno central estaban organizados de manera similar al Imperio seléucida.

Ambos tenían una triple división para sus jerarquías provinciales: los partos marzban, xsatrap y dizpat, que eran similares a la satrapía, eparquía e hiparquía seléucida.

El Imperio parto también comprendía varios reinos subordinados semiautónomos, incluyendo los estados de la Iberia caucásica, Armenia, Atropatene, Corduene, Edesa, Hatra, Caracene, Elymaida y Persis.

Los gobernantes locales gestionaron sus propios territorios y acuñaron su propia moneda, distinta de la moneda real producida en las casas de moneda imperiales.

Esto no era diferente al anterior imperio aqueménida, que también comprendía algunas ciudades-estado, e incluso satrapías lejanas que eran semi-independientes pero que reconocían la supremacía del rey, pagaban tributos y proporcionaban apoyo militar.

Los sátrapas de los tiempos de Partía gobernaban territorios más pequeños, y quizás tenían menos prestigio e influencia que sus predecesores aqueménidas. Durante el período seléucida, la tendencia de las dinastías locales con gobierno semiautónomo, y a veces abiertamente rebeldes, se convirtió en algo común, un hecho que se reflejó en el estilo de gobierno parto posterior.

El Rey de Reyes encabezaba el gobierno de Partía. Mantenía relaciones polígamas y era sucedido normalmente por su hijo primogénito. Al igual que los reyes ptolemaicos de Egipto, también hay registros de reyes arsácidas que se casaron con sus sobrinas y quizás hasta con hermanastras. La reina Musa se casó con su propio hijo, aunque este fue un caso extremo y aislado.

El historiador Brosius proporciona un extracto de una carta escrita en griego por el rey Artabano II en el año 21 d. C., que se dirige al arconte y a los habitantes de la ciudad de Susa. Se mencionan oficinas gubernamentales específicas y el documento también prueba, que mientras existían jurisdicciones locales y procedimientos para el nombramiento de altos cargos, el rey podía intervenir en nombre de un individuo, revisar un caso y enmendar el fallo local si lo consideraba apropiado.

Mitrídates II
Mitrídates II

Los títulos hereditarios de la nobleza registrados durante el reinado del primer monarca sasánida Ardacher I reflejan muy probablemente los títulos que ya se utilizaban durante la era parta.

Había tres niveles distintos de nobleza:

  • El más alto era el de los reyes regionales directamente debajo del Rey de Reyes.
  • El segundo era el relacionado con el Rey de Reyes solo a través del matrimonio.
  • El orden más bajo era el de los jefes de clanes locales y pequeños territorios.

Durante el siglo I d. C., la nobleza parta había asumido gran poder e influencia en la sucesión y deposición de los reyes arsácidas. Algunos de los nobles funcionaban como consejeros de la corte del rey, así como sacerdotes.

Estrabón en su obra “Geographica”, conservó la afirmación del filósofo e historiador griego Posidonio, de que el Consejo de Partía estaba formado por nobles y magos, dos grupos entre los cuales se elegían los reyes.

De las grandes familias nobles enumeradas al principio del período sasánida, solo dos se mencionan explícitamente en documentos partos anteriores: la Casa de Suren y la de Karen.

El historiador Plutarco señaló que a los miembros de la familia Suren, los primeros de la nobleza, se les dio el privilegio de coronar a cada nuevo Rey de Reyes arsácida durante sus coronaciones.

Palacio de Cosroes en Ctesifonte: con una bóveda de 37 metros de altura
Palacio de Cosroes en Ctesifonte: con una bóveda de 37 metros de altura

Más tarde, algunos de los reyes partos reclamarían una ascendencia aqueménida. Esto ha sido corroborado recientemente por la posibilidad de una enfermedad hereditaria, la neurofibromatosis, demostrada por las descripciones físicas de los gobernantes y por evidencias de la enfermedad en antiguas monedas.

El Imperio parto no tenía un ejército permanente, pero podía reclutar tropas rápidamente en caso de crisis locales. Había una guardia armada permanente adscrita a la figura del rey, compuesta por nobles, siervos mercenarios, pero este séquito real era pequeño.

Las guarniciones también se mantenían permanentemente en los fuertes fronterizos. Las inscripciones partas revelan algunos de los títulos militares otorgados a los comandantes de estos lugares.

La principal fuerza de ataque del ejército parto eran sus catafractos [3]. Debido al coste de su equipo y armadura, los catafractos se reclutaban entre la clase aristocrática que, a cambio de sus servicios, exigía una cierta autonomía a nivel local respecto a los reyes arsácidas.

La caballería ligera era reclutada entre la clase plebeya y actuaba como arqueros de caballos, vestían una túnica y pantalones en la batalla. Utilizaban arcos compuestos y eran capaces de disparar a los enemigos mientras cabalgaban y miraban hacia otro lado. Esta técnica, conocida como el disparo parto, fue una táctica muy efectiva.

La caballería pesada y ligera de Partía resultó ser un factor decisivo en la batalla de Carras, donde una fuerza parta derrotó a un ejército romano mucho más grande bajo Craso. Las unidades de infantería ligera, compuestas de reclutas y mercenarios, se utilizaron para dispersar a las tropas enemigas tras las cargas de la caballería.

Se desconoce el tamaño del ejército parto, así como el tamaño de la población total del imperio. Sin embargo, las excavaciones arqueológicas en los antiguos centros urbanos de Partía revelan asentamientos que podrían haber sostenido grandes poblaciones y, por lo tanto, una gran fuente de recursos humanos.

Los densos centros de población en regiones como Babilonia eran sin duda atractivos para los romanos, cuyos ejércitos podían permitirse el lujo de vivir de la tierra.

Moneda

Generalmente hecha de plata, la dracma griega, incluyendo la tetradracma, era la moneda estándar usada en todo el Imperio parto. Los arsácidas mantenían cecas reales en las ciudades de Hecatompilos, Seleucia y Ecbatana. Lo más probable es que también gestionaban una ceca en Mithradatkirt/Nisa. 

Desde el inicio del imperio hasta su colapso, las dracmas producidas durante la época parta rara vez pesaban menos de 3,5 g o más de 4,2 g. Las primeras tetradracmas partas, que en principio pesaban alrededor de 16 g con alguna variación, aparecieron después de que Mitrídates I conquistase Mesopotamia y se acuñaron exclusivamente en Seleucia.

LA CULTURA

Aunque la cultura griega de los seléucidas fue ampliamente adoptada por los pueblos del Oriente Próximo durante el periodo helenístico, la era parta fue testigo de un renacimiento cultural iranio en la religión, las artes, e incluso en la indumentaria.

Conscientes de las raíces culturales helenísticas y persas de su reinado, los gobernantes arsácidas se titularon a sí mismos como el Rey de Reyes persa y afirmaron que también eran amigos de los griegos.

Hatra la ciudad perdida del imperio parto
Hatra la ciudad perdida del imperio parto

Vologases I fue el primer gobernante arsácida en incluir la escritura y la lengua partas en sus monedas junto con el griego. Sin embargo, el uso del alfabeto griego en las monedas de Partía se mantuvo hasta el colapso del imperio.

La influencia cultural griega no desapareció del Imperio parto, y hay pruebas de que los arsácidas disfrutaban del teatro griego. Cuando la cabeza de Craso fue llevada a Orodes II, él, junto con el rey armenio Artavasdes II, estaba ocupado viendo una representación de “Las bacantes”, del dramaturgo griego Eurípides.

Arsaces I está representado con vestimenta similar a la de los sátrapas aqueménidas en las monedas. Según el historiador A. Shahbazi, Arsaces I se aparta deliberadamente de las monedas seléucidas para enfatizar sus aspiraciones nacionalistas y reales, y se llama a sí mismo Kārny/Karny, un título que ya llevaban los generales supremos aqueménidas, como Ciro el Joven.

Los arsácidas reclamaron ser descendientes de Artajerjes II de Persia como medio para reforzar su legitimidad en el gobierno de los antiguos territorios aqueménidas, es decir, como sucesores legítimos de los reyes gloriosos del antiguo Irán. Artabano II nombró a uno de sus hijos Darío y reclamó la herencia de Ciro.

LA RELIGIÓN

En el imperio parto, siendo cultural y políticamente heterogéneo, convivían una variedad de sistemas y creencias religiosas, siendo las más extendidas las dedicadas a los cultos griegos e iranios.

Aparte de una minoría de judíos y primeros cristianos, la mayoría de los partos eran politeístas. Las deidades griegas e iranias a menudo se mezclaban como una sola. Aparte de los dioses principales, cada grupo étnico y ciudad tenía sus propias deidades. Al igual que con los gobernantes seléucidas, el arte parto indica que los reyes arsácidas se veían a sí mismos como dioses. Este culto gobernante era quizás el más extendido.

Palacio de Cosroes en Ctesifonte
Palacio de Cosroes en Ctesifonte

La extensión del patrocinio arsácida al zoroastrismo se debate en la historiografía moderna. Los seguidores de Zoroastro habrían encontrado inaceptables los sangrientos sacrificios de algunos cultos iranios de la era parta.

Hay evidencias de que Vologases I alentó la presencia de magos zoroástricos en la corte y patrocinó la compilación de textos sagrados zoroástricos, que más tarde formaron el Avesta [4]. La corte sasánida adoptaría más tarde el zoroastrismo como religión oficial del imperio.

Aunque Mani, el profeta fundador del maniqueísmo, no proclamó su primera revelación religiosa hasta el año 228-229 d. C., Bivar afirma que su nueva fe contenía elementos de la creencia mandeísta, cosmogonía irania, e incluso ecos del cristianismo. Puede ser considerada como un reflejo típico de las doctrinas religiosas mixtas del periodo arsácida tardío, que la ortodoxia zoroástrica de los sasánidas pronto iba a barrer.

ARTE

El arte parto puede dividirse en tres fases geohistóricas:

  • El arte de Partía propiamente dicha.
  • El arte de la meseta iraní.
  • El arte de la Mesopotamia parta. 

El primer arte genuinamente parto, encontrado en Mithradatkirt/Nisa, combinaba elementos del arte griego e iranio en línea con las tradiciones aqueménidas y seléucidas.

En la segunda fase, el arte parto encontró inspiración en el arte aqueménida, como lo demuestra el relieve de la investidura de Mitrídates II en el monte Behistún. La tercera fase ocurrió gradualmente después de la conquista de Mesopotamia por los partos.

Los motivos comunes del periodo parto incluyen escenas de expediciones reales de caza y la investidura de reyes arsácidas. El uso de estos motivos se extendió para incluir representaciones de los gobernantes locales.

Los medios artísticos más comunes eran los relieves en roca, los frescos e incluso los grafitis. Se utilizaron motivos vegetales y geométricos en estucos y paredes de yeso. El motivo común del periodo sasánida, que muestra a dos jinetes combatiendo con lanzas, apareció por primera vez en los relieves partos del monte Behistún.

Estatua de Heracles en Kermanshah
Estatua de Heracles en Kermanshah

La frontalidad parta difiere profundamente tanto de la antigua frontalidad del Oriente Próximo como de la griega, aunque es, sin duda, una imitación de esta última. Tanto en el arte oriental como en el arte griego, la frontalidad era un método excepcional:

En el arte oriental era un método estrictamente reservado a un pequeño número de personajes tradicionales de culto y mito en el arte griego era una opción a la que solo se recurría por razones definidas, cuando así lo exigía el sujeto, y, en general, rara vez se hizo uso de ella. 

La frontalidad en el arte parto se convierte en el tratamiento normal de la figura. Para los partos la frontalidad no es más que el hábito de mostrar, en relieve y en pintura, todas las figuras de cara completa, incluso a expensa de la claridad y la inteligibilidad. 

Este uso es tan sistemático que equivale a un destierro total de facto de la visión lateral y de todas las actitudes intermedias. Este singular estado de cosas parece haberse establecido en el transcurso del siglo I d. C.

El arte parto, con su distinto uso de la frontalidad en el retrato, se perdió y abandonó con los profundos cambios culturales y políticos traídos por el imperio sasánida. Sin embargo, incluso después de la ocupación romana de Dura Europos en el año 165 d. C., el uso de la frontalidad parta en el retrato continuó floreciendo allí.

Esto se ejemplifica en los murales de principios del siglo III d. C. de la sinagoga de Dura Europos, un templo en la misma ciudad dedicado a los dioses de Palmyrene, y el mitreo local.

La arquitectura parta adoptó elementos de la arquitectura aqueménida y griega, pero permaneció distinta de las dos. El estilo se atestigua por primera vez en Mithradatkirt/Nisa.

La Sala Redonda de Nisa es similar a los palacios helenísticos, pero se diferencia en que forma un círculo y una bóveda dentro de un espacio cuadrado. El arte de Nisa, incluidas las estatuas de mármol y las escenas talladas en ritón de marfil, está indudablemente influenciado por el arte griego.

Joven con traje parto en Palmira primera mitad del siglo III
Joven con traje parto en Palmira primera mitad del siglo III

Un rasgo característico de la arquitectura parta era el iwán, que era una sala de audiencias sostenida por arcos o bóvedas de cañón y abierta por un lado. El uso de la bóveda de cañón sustituyó al uso helénico de las columnas para sostener los tejados.

Aunque el iwán era conocido durante el periodo aqueménida y previamente en estructuras más pequeñas y subterráneas, fueron los partos los primeros en construirlo a escala monumental.

Los primeros iwanes partos se encuentran en Seleucia, construidos a principios del siglo I d. C. Los iwanes monumentales también se encuentran comúnmente en los antiguos templos de Hatra y tal vez inspirados en el estilo parto. Los iwanes partos más grandes en ese sitio tienen una envergadura de 15 m.

LA ROPA PARTA

La ropa de los partos la podemos contemplar en la famosa estatua de bronce de un noble parto que se encontró en Shami, Elymaida. Con una altura de 1,9 m, la figura lleva una chaqueta en forma de V, una túnica en forma de V sujetada con un cinturón, pantalones holgados y con pliegues sujetados por tirantes, y una diadema o banda sobre su pelo. Su indumentaria se ve comúnmente en las imágenes de relieve de las monedas partas a mediados del siglo I a. C.

En las excavaciones de Hatra, en el noroeste de Iraq, se han encontrado ejemplos de indumentaria inspirada en las esculturas de Partía. Las estatuas allí levantadas presentan la típica camisa parta, combinada con pantalones y hecha con materiales finos y ornamentados.

Fortaleza de Mitrídates en Nisa
Fortaleza de Mitrídates en Nisa

La élite aristocrática de Hatra adoptó los peinados, los tocados y las túnicas con cinturón, que usaba la nobleza de la corte central arsácida. El traje-pantalón fue usado incluso por los reyes arsácidas, como se muestra en las imágenes del reverso de las monedas. El traje-pantalón de Partía también fue adoptado en Palmira, junto con el uso de la frontalidad parta en el arte.

Las esculturas de Partía representan a mujeres ricas con túnicas de manga larga sobre un vestido, con collares, pendientes, pulseras y tocados adornados con joyas. Sus vestidos, de múltiples pliegues, estaban sujetos con un broche en un hombro. Sus tocados también tenían un velo que se colocaba hacia atrás.

Como se ve en las monedas partas, los tocados de los reyes de Partía cambiaron con el tiempo. Las primeras monedas arsácidas muestran a los gobernantes llevando una gorra con solapas en las mejillas, conocida como bashlyk.

Esta puede haber derivado de un tocado de la era aqueménida y de los sombreros puntiagudos representados en los relieves aqueménidas en Behistún y Persépolis. Las primeras monedas de Mitrídates I le muestran con la gorra, mientras que las monedas de la última fase de su reinado le muestran por primera vez con la diadema real helenística. 

Mitrídates II fue el primero en ser mostrado con la tiara parta, bordada con perlas y joyas, un tocado usado comúnmente a finales del periodo parto y por los monarcas sasánidas.

Ruta de la seda en Partia
Ruta de la seda en Partia

EL IDIOMA

Los partos adoptaron el griego como lengua oficial, mientras que el arameo siguió siendo la lengua franca del imperio. También, se utilizaron el parto, el persa medio y el acadio.

Literatura

Se sabe que durante el periodo parto, el ministril de la corte recitaba literatura poética oral acompañada de música. Sin embargo, sus historias, compuestas en forma de verso, no se escribieron hasta el período sasánida.

De hecho, no se conoce ninguna obra literaria en lengua parta que sobreviva en su forma original; todos los textos supervivientes fueron escritos en los siglos posteriores.

Se cree que historias tales como el cuento romántico “Vis y Ramin” y el ciclo épico de la dinastía Kayánida formaban parte del corpus de literatura oral de la época parta, aunque compilada mucho más tarde. Aunque la literatura del idioma parto no estaba comprometida con la forma escrita, hay evidencias de que los arsácidas reconocieron y respetaron la literatura griega escrita.

Moneda de Mitrídates
Moneda de Mitrídates

BIBLIOGRAFÍA

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[1] Fueron un pueblo iranio oriental del Ocos, valle del río Tajen, al sureste del mar Caspio. Los parnos fueron una de las tres tribus de la confederación de los dahes.
[2] Es el nombre que se dio a los gobernadores de las provincias de los antiguos imperios medo y persa, incluyendo la dinastía Aqueménida y varios de sus herederos, tales como el Imperio sasánida y los imperios helenísticos.
[3] Era una unidad de caballería pesada en la que tanto el jinete como el caballo portaban armadura. Si bien es cierto que su poder de choque era más que significativo y su invulnerabilidad casi total, adolecía de defectos notorios: tanto el jinete como el caballo secansaban pronto, se movían más lentamente que otras caballerías y eran poco aptos para una lucha prolongada en el desierto.
[4] Es una colección de textos sagrados de la antigua Persia, pertenecientes a la religión zoroastriana y redactadas en avéstico. Se dice que el Avesta se encuentra escrito en Lengua Zend. Esta sería una lengua primigenia constituida por las partículas de muchísimas lenguas ya conocidas. Así, la Lengua Zend sería una lengua mucho más universal, puesto que condensa muchísimos sonidos ya conocidos por el hombre contemporáneo.

El Imperio parto