sábado 16/10/21
REIVINDICACIÓN Y RECONOCIMIENTO DEL PUEBLO SAHARAUI

Fisahara, mucho más que un festival de cine

El festival de cine del Sahara no es sólo un encuentro cultural. Se enmarca dentro de la reivindicación y el reconocimiento de la lucha del pueblo saharaui por su libertad.

Con un trasfondo cinematográfico se pretende dar visibilidad a la situación de una población que lleva 35 años reclamando sus derechos, tierra y libertad.

La octava edición del festival de cine del Sahara, Fisahara 2011, ha tenido lugar, del 2 al 8 de mayo, en Dajla, el más alejado de los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf. Este evento pretende hacer de altavoz para que se conozca la realidad de la población saharaui que vive en los asentamientos localizados en el suroeste de Argelia.

Un conflicto que no interesa a los poderes mediáticos, que es, en el mejor de los casos, ignorado y en el que intereses políticos nacionalistas mantienen en la peor de las oscuridades a más de 200.000 personas desplazadas fuera de sus legítimos territorios.

Marruecos, Francia y, no lo olvidemos, España son las principales responsables de la situación de unas gentes cuyos valores humanos están por encima de toda duda. Si el valor de un pueblo se midiera por su compromiso, su lucha y su solidaridad el pueblo saharaui sería paradigmático.

Las múltiples resoluciones de Naciones Unidas para la convocatoria del referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui son continuamente aparcadas para no dar lo que es suyo a estos hijos del desierto. Es gracias a la cooperación internacional que estas poblaciones reciben material y asistencia. A través de la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara más de 8.000 niñas y niños saharauis visitan todos los veranos España dentro del programa Vacaciones en paz.

Actualmente hay cinco campamentos saharauis en territorio argelino: 27 de febrero, en homenaje a la fecha de proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Dajla, Smara, Auserd, y el Aaiún. Cada uno de ellos constituye una provincia (wilaya) y está compuesto por varios pueblos (darias). Además de esos asentamientos está la población de Rabouni, sede del Gobierno de la RASD. Dajla, sede del Fisahara, es el que cuenta con menos infraestructuras, sin corriente eléctrica y sin agua potable.

En cuanto a lo estrictamente cinematográfico, a lo largo de una semana se han proyectado diecisiete películas, dos producidas en Venezuela, país invitado en esta ocasión, una de Francia, Suecia, Indonesia y la RASD y, el resto, de producción española, algunas sobre temas saharauis como Al-Yidar (El muro), El grito de Agdaim Izik (sobre la disolución de un campamento pacífico saharaui por parte del ejército marroquí en 2010) o Hammada, el pulso del desierto.

Dentro de la programación del festival hay espacio para talleres de cine, mesas redondas y actividades paralelas como Le frig, muestra tradicional saharaui, visitas a instituciones de la wilaya o una carrera de camellos.

También ha tenido lugar la presentación oficial de Wilaya, del director español Pedro Pérez Rosado. La primera película rodada íntegramente en los territorios ocupados y que narra la realidad social de la población saharaui hoy, sobre todo de las mujeres.

Durante la gala de clausura, en la noche del sábado 7, se hizo entrega de los distintos galardones. El premio a la mejor película ha sido para Entre lobos, de Gerardo Olivares quien, presente en Dajla, ha recogido las preciadas camellas blancas, símbolo de la paz para el pueblo saharaui, la estatuilla conmemorativa y la de carne y hueso que ha regalado a la familia con la que ha convivido estos días.

El premio especial del jurado ha sido para la película Y también la lluvia, de Iciar Bollaín, que ha recogido su protagonista, Luis Tosar, quien ha reconocido, con la talla de su camella blanca en la mano, que es el premio más valioso por el significado simbólico que conlleva este reconocimiento.

El galardón Rosa del desierto ha sido para la película Pa negre, de Agustí Villaronga, que ha recibido, muy emocionada, la actriz principal de la cinta, Nora Navas. Además del premio, la ministra de Cultura de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Jadiya Hamdi, le ha hecho entrega de la vestimenta femenina típica saharaui, la melfa.

Más de doscientas personas, entre ellos una veintena de periodistas de varios países que han cubierto informativamente esta edición, se han desplazado desde España para asistir a este festival en el que, además de participar de la expresión artística que supone, han mostrado su solidaridad con la causa saharaui y han conocido de cerca cómo viven estas gentes.

Tanto la gente del cine como los periodistas y el resto de personas asistentes se han alojado en jaimas de familias saharauis compartiendo el día a día de este pueblo comprometido y luchador.

Con un presupuesto de casi 250 millones de euros, ha contado con la participación de, además de los artistas premiados ya mencionados, Carlos Bardem, Miguel Ángel Silvestre, Alberto Amman y José Manuel Seda. Este último se ha despedido diciendo al público asistente que el pueblo saharaui es un ejemplo para el resto del mundo, aunque el resto del mundo no lo sea para ellos.

La gala de clausura se cerró con la actuación musical del reconocido y comprometido rapero El Chojín, que tuvo como telonero a Yslem, representante saharaui de la cultura hip-hop.

El último día se realizó una visita a la Escuela de Formación Audiovisual del Sahara Occidental, Abidin Kaid Saleh, ubicada en el campamento 27 de febrero y que forma parte del proyecto Cine por el pueblo saharaui. Este centro comenzará sus clases en septiembre de 2011 y pretende formar a la juventud de los campamentos de refugiados para que, a través de las artes audiovisuales, cuenten sus historias en primera persona.

Fisahara, mucho más que un festival de cine
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