viernes. 01.03.2024

Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx

Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Educación en relación con el denominado bullyingen España hay 74.000 acosadores y existe un 16,3% de alumnos que se identifican como testigos del maltrato hacia otros compañeros. Un dato para nada aislado a nivel internacional, ya que en países como Alemania se estima que el 31,2% de los alumnos de segundo ciclo ha sido víctima del algún tipo de violencia en la escuela por lo menos una vez en la vida. No hace falta indicar que este tipo de violencia a tan temprana edad es fatal en el futuro desarrollo cognitivo y social del estudiante.

Aunque en no es el tema principal, este clima de violencia y terror psicológico está muy presente en Sala de profesores, dirigida por el alemán Ilker Çatak. Una cinta que inicialmente nos presenta a una idealista profesora de matemáticas y deportes que comienza su primer trabajo en una escuela de secundaria. Cuando se producen una serie de robos en la escuela y se sospecha de uno de sus alumnos, decide llegar al fondo del asunto por su cuenta. 

Ilker Çatak busca proponernos una reflexión sobre la crisis de valores éticos y morales de la sociedad y hasta qué punto estamos en un punto sin retorno

Interesante punto de partida que nos sumerge en un thriller que va mucho más allá de la crítica social al sistema educativo y a la microviolencia entre estudiantes, ya que la cinta de Ilker Çatak realmente busca proponernos una reflexión sobre la crisis de valores éticos y morales de la sociedad y hasta qué punto estamos en un punto sin retorno. La profesora, muy bien interpretada por Leonie Benesch, verá cómo sus nobles intenciones por dar con el ladrón en la escuela acaban volviéndose contra ella, descubriendo que la verdad y la mentira pueden ser términos muy relativos. Una historia que, en definitiva, es una angustiosa mirada a una sociedad violenta y moralmente indefinida que está condenada al fracaso y a la angustia vital desde sus más básicos pilares, empezando por un cuestionable sistema educativo en los primeros años de formación.

Sala de profesores llega a la cartelera tras ser uno de los grandes éxitos de Alemania en 2023 y siendo su candidata para el Óscar a la mejor película extranjera. Premios que dan testimonio de una propuesta seria y con muy buena factura que se articula bajo el carisma de Leonie Benesch, que construye un personaje muy interesante lleno de matices y claroscuros que no acaba de entender cómo funciona su entorno. Ilker Çatak nos habla sobre cómo una decisión en principio noble puede provocar numerosos efectos indeseados a corto plazo, y como lo bueno y lo malo son meros puntos de vista. 

Una historia que es una angustiosa mirada a una sociedad violenta y moralmente indefinida que está condenada al fracaso

Lo interesante de Sala de profesores es que estamos ante una película que no duda en poner el foco en el mal camino que está tomando la educación y como en muchas ocasiones el fracaso escolar viene provocado desde los mismos padres que instrumentalizan a sus hijos y los condenan a la inadaptación. El colegio como reflejo de la sociedad, con un microcosmos en el que nada funciona bien, desde profesores llenos de prejuicios, a alumnos violentos inadaptados, pasando por padres poco juiciosos hasta futuros periodistas que no saben enfocar la situación y acaban desinformando. Sesgo educativo contra el que es imposible luchar y contra el que los profesores y sistemas educativos tienen poco margen de maniobra.

No es casualidad que gran parte de las películas sobre educación de los últimos años compartan una visión muy poco optimista y positiva sobre la juventud y su futuro, y que películas como El suplente o El buen maestro (por citar solo dos y de distintos países) compartan el temor de que vamos en una dirección muy equivocada. La pregunta es si aún estamos a tiempo de tomar el control y lograr reformular el gran fracaso en el que se ha convertido el sistema educativo. Desde luego, la respuesta que nos da Ilker Çatak en Sala de profesores no será del agrado de muchos.

 

'Sala de profesores': crisis moral en el sistema educativo