lunes. 22.04.2024
En la rueda de prensa, con la foto de los dos ausentes (Foto: Roberto R. Aramayo)
En la rueda de prensa, con la foto de los dos ausentes (Foto: Roberto R. Aramayo)

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Es el primer largo de Meryam Joobeur, aunque la temática se conecta con sus cortos anteriores. El trabajo ha durado cinco años. En la rueda de prensa un par de asientos están vacíos, porque no se han emitido a tiempo unos visados que son muy difíciles de conseguir. Se nos hace reparar en este detalle que refleja por sí solo una determinada coyuntura política. Un periodista destaca el trabajo de la fotografía, que se adapta en cada plano al sentimiento predominante, jugando con los colores y explorando posibles encuadres. Como aclara la directora cada imagen debe comunicar mucho, sobre todo en una película donde se deja mucho lugar al silencio.

La familia protagonista se ve sacudida por una tragedia que se irá sustanciando a lo largo del film. Se logra transmitir una enorme intensidad al espectador en secuencias de inusitada violencia, dejando que se reconstruya lo sucedido con pocas imágenes, lo cual resulta muy eficaz. Estamos ante un carrusel emocional, por donde van desfilando y mutando los afectos más radicales, pasando por todas las tonalidades que van del amor al odio y a la inversa.

Quienes quedan atrapados en las redes del fanatismo también tienen una vida propia que malogran y una familia que puede sufrir lo indecible por esa decisión

Alguien observa que se destacan unos ojos intensamente azules de la joven y que los chicos no parezcan tunecinos al ser pelirrojos. La cineasta reconoce que a ella le han comentado eso desde siempre, el tener un aspecto que no se asocia con su país. De modo inconsciente podría jugar un papel simbólico, dado el empeño de que los demás no sean la “otredad”, sino cualquier otro. Cada persona puede salirse de la norma varias veces y adoptar una posición diferente con arreglo a las circunstancias.

Estamos ante una ópera prima muy apreciable que ha sabido orquestar al equipo y ha conseguido tratar un tema muy agrio desde una perspectiva que no suele hacerse. Quienes quedan atrapados en las redes del fanatismo también tienen una vida propia que malogran y una familia que puede sufrir lo indecible por esa decisión. El título es una cuestión abierta que se interroga por nuestro posicionamiento en el mundo: ¿A quién pertenezco? La respuesta debe dársela cada cual estableciendo sus propias prioridades.

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