martes. 21.05.2024
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Jorge Fornés. Fotos cedidas por el mismo autor.

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Joan Segovia | @JoanRohan

Si uno tiene la oportunidad de hablar con los grandes dibujantes españoles del cómic americano, no lo desaprovecha. A inicios de este mes, se realizó el Cómic Barcelona, su 42ª edición, y, entre los autores visitantes, vi resplandeciente el nombre Fornés, como era de esperar. Así pues, con maña y estrategia, conseguí sentarme con él a conversar un rato y conocer con más detalle el hombre que hay detrás del arte.

Su extensa, aunque corta, carrera en el mundo del cómic es algo que no pasa desapercibido por nadie, y si no que se lo digan a las colas interminables que se hacían en sus firmas de cómics. Rozando los diez años en el panorama internacional, ha trabajado tanto en DC como en Marvel y sus obras más recientes, como Rorschach o Danger Street, junto al mítico Tom King, son una maravilla indiscutible.

Armado con lápiz, libreta y grabadora, me dispongo a conocer la mano tras el trazo.

Joan Segovia | Empezamos por lo básico. ¿Cómo fueron los inicios en esto de cómic?

Jorge Fornés | En principio fueron de forma fortuita. Yo quería publicar, aunque fuera una página de cómic, porque era mi sueño, en España y, por suerte, el portafolio que traje aquí al Salón de Barcelona cayó en manos del talentship de Marvel y me llamó para una entrevista. Se ve que vio algo, que lo que le gustó de mi portafolio es que no parecía un catálogo de esteroides.

Porque es habitual que los que piensan en dibujar en el mercado de superhéroes hagan un portafolio lleno de superhéroes y lo que ellos realmente buscan es que sepas narrar y que sepas dibujar bien el entorno real donde se mueven estos superhéroes. Tú de estos dibujarás dos o seis, pero el entorno donde se mueven, la gente paseando por la calle, las estaciones de tren, las cafeterías,… todo esto es lo que ellos miran que tenga verosimilitud.

Le gustaron las páginas y me hizo una prueba para Daredevil que salió desastrosa porque yo no había publicado una página en mi vida.

Pero se lo esperaban que saliese un poco así, ¿no? Siendo la primera vez y sin experiencia.

Bueno a estos salones vienen un poco como globo sonda. Justifican el viaje entrevistando a gente, te mandan un guion de prueba, pero luego el 90% no llega a ningún lado.

En los noventa y ochenta no había tantas escuelas de arte, no había escuela de cómic y mis padres tampoco podían permitírselo

A mí me picó el gusanillo, aunque me dijeron que no, y me propuse intentarlo más en serio. Estuve dos años más intentándolo y al tercero me llamaron de Marvel y DC para encargarme mi primer trabajo el mismo día. De un día para otro me vi de no haber publicado nunca ni una página a estar trabajando para Marvel y DC a la vez. Surrealista. Mi caso es rara avis en el medio porque normalmente la gente que accede a él ya ha publicado anteriormente, ya lleva tiempo bregándose en editoriales más pequeñas, ha estudiado cómic o arte. Yo venía de ser autodidacta, de no haber estudiado nada porque no había recursos. En los noventa y ochenta no había tantas escuelas de arte, no había escuela de cómic y mis padres tampoco podían permitírselo. Y tenía ya 38 años, que yo tampoco era un jovencillo.

Esa es otra. ¿El factor edad influye en esto? ¿Es más fácil que entren jóvenes o mayores?

No influye, es igual. Ellos valoran el talento. Sí es cierto que si no hubiera tenido esa edad no hubiera tenido la responsabilidad y el aplomo de entregar a tiempo a pesar de tener muchas condiciones adversas. No conocía a nadie en el medio, trabajaba en la mesa del comedor de mi casa, escaneaba las páginas en la copistería de abajo, o sea, no tenía ni idea de cómo se procede en este mundo. Luego, ya con el tiempo, lo he ido cogiendo, claro. Pero había momentos en los que me decía que si ya era difícil hacer un número solo en un mes, como iba a hacer dos para dos editoriales con la presión de ser la primera oportunidad que te dan y no tener ni idea de cómo era el negocio.

Si no hubiera tenido esa edad y ese aplomo, pues, me hubiera quedado por el camino o hubiera abandonado. O, como les pasa a muchos chavales de veinte o veintiún años, que ven que se tiene que trabajar muchas horas y lo dejan. Porque quizás no están en la edad de estar tantas horas en la mesa. Es un trabajo que tienes que quererlo mucho también.

Así que yo creo que fue beneficioso en mi caso, pero no creo que haya un problema con la edad en este medio. Da igual que tú tengas cincuenta que cuarenta que veinte, si tu talento y haces el trabajo a tiempo, nadie te va a cerrar las puertas. Lo que sí pasa es que hay mucha competencia.

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Jorge Fornés.

Sobre el tiempo que te dan, del margen. ¿Cómo funciona? ¿Cuándo te avisan, cuándo te llega el guion, cuánto tiempo tienes?

Esto es un poco todo. Normalmente, te prueban en historias cortas para saber que las muestras que tú has enseñado no las has hecho en dos meses y luego, cuando tengas que hacer una página al día, o un plazo más estrecho, no entregues una calidad por debajo de la que has enseñado.

Luego también va muy en función del estatus y del tipo de proyecto. Al principio tendrás que comer arena. Te llaman para cubrir seis páginas que el dibujante titular de una serie no le ha dado tiempo de acabar y las tienes que entregar para la semana siguiente, para hacer otras diez páginas que alguien se ha puesto enfermo y las necesitan para dentro de cinco días, … y conforme vas trabajando y vas cogiendo estatus, los plazos se van relajando y los proyectos son más importantes. Entonces, poco a poco, cuando estás ya consagrado, siempre te pillarás los dedos porque siempre cogerás más trabajo del que necesitas o te meterás en más proyectos, pero sí es cierto que te puedes permitir negociar los plazos de entrega, el dinero que te van a pagar, el tipo de proyecto en el que te vas a meter, la libertad creativa que vas a tener … Todo eso lo va dando el tiempo y el estatus.

Justo te iba a preguntar eso. ¿Qué margen a la creatividad tenéis los dibujantes?

Eso depende del guionista. Hay muchos guionistas que son bastante estrictos. Pero a estas alturas, por lo menos yo, cuando trabajo con un guionista, más o menos el guionista también quiere trabajar contigo. Por lo que se trata de una adaptación mutua. Yo me adapto a su guion y ellos, aunque tienen sus guiones, los adaptan a mi estilo de dibujar, que es la forma ideal de trabajar. Él escribe el guion para ti, porque eres tú quién lo va a trasladar a imágenes, narrativamente, porque en teoría el que sabe de storytelling es el dibujante, y luego él adapta los textos de su guion al resultado y al número de viñetas de la página. Es un trabajo de equipo, porque en definitiva el colorista también añade a la narración, y el rotulista y el editor.

Pero como he dicho antes, el estatus aporta siempre. Te da margen para decidir hacer tú las portadas, por ejemplo, o tener más margen creativo.

Esto que dices que el guionista te hace el guion a ti. Esto con grandes nombres como Tom King o Tynion IV, ¿hay egos? ¿Imponen sus guiones?

Yo no me lo he encontrado. Ten en cuenta que la gente es muy creativa y siempre está abierta a nuevas ideas. Porque si coarta tu aportación al libro ya no tiene sentido. Para eso que coja un dibujante robot que haga exactamente lo que quieres. Si cuentan contigo es porque valoran lo que tú puedas aportar a la obra. La forma de narrarlo y los cambios que puedas hacer sobre ese guion que puedan ayudar a mejorarlo, todo para hacer un mejor producto final.

He tenido prácticamente total libertad creativa trabajando con Tom King

Sí que hay guionistas que están menos dispuestos a cambiar según qué cosas, pero no me he encontrado ninguno. Sobre todo con Tom que siempre está abierto a cualquier idea nueva, a cualquier cosa que tengas para mejorar la escena, a las ideas locas que se te ocurran para hacer cosas que no ha hecho nadie antes y está dispuesto a reescribir guiones y a mejorar texto. He tenido prácticamente total libertad creativa trabajando con él. Pero también te digo que es la suerte que he tenido por la gente con la que he colaborado.

Sí que hay una diferencia al trabajar con guionistas que también dibujan con los que no, porque es más difícil sorprenderlos. Por ejemplo, si trabajas con Chip Zdarsky que también es dibujante, aunque él solo escriba los guiones en tu proyecto, él ya los hace con una imagen de cómo será la página al final y como él la explicaría. Por lo que al final tú puedes poner tu punto de vista y llegar a un entendimiento. Pero sorprender a un guionista que, aunque esté pensando en imágenes, no tiene en la cabeza la composición final de la página, porque cuando le devuelves el layout siempre verá cosas que él no se hubiera esperado ver.

“Recientemente”, hace ya dos años, salió Rorschach y ahora Calle Peligro (Danger Street), con Tom King. ¿Cómo nace esta colaboración con él en estos proyectos?

Yo ya había trabajado con él en Batman, de hecho fue mi principal valedor en la industria, sobre todo en DC, y fue él el que insistió en trabajar conmigo en Batman. Cuando acabamos esa andadura me dijo de seguir trabajando juntos y surgió este proyecto en DC, a él se le ocurrió hacer algo con Rorschach, en el universo de Watchmen. Presentó el proyecto en la editorial, negociamos las condiciones y yo pedí hacer las portadas. También pedimos cierta libertad creativa que nos lo proporcionaría el sello Black Label, un sello más adulto dentro de DC, que deja más espacio para historias más adultas, y que viene del antiguo Vertigo.

Justamente con el vértigo que daba entrar en el universo Watchmen nos pusimos a ello. Justo era la época del asalto al capitolio en Estados Unidos, a Tom le pilló de cerca todo eso, vivió directamente toda la época Trump, eran además tiempos de pandemia, estaba por todo muy mosqueado,… y cogió todo eso e hizo un guion muy político, un thiller, que usa todo el universo Watchmen como metáfora para lo que estaba pasando en Estados Unidos y el resto del mundo, para todo este bipartidismo y toda esta polaridad. Quedamos muy contentos con el resultado y, de hecho, ha tenido una gran acogida, muy buen feedback y buenas ventas. Hay gente que nos ha dicho que es el mejor producto de Watchmen tras la obra original.

Yo estoy muy contento del libro. Lo disfruté muchísimo, teníamos libertad para hacer cualquier locura que se nos ocurriera y creo que es un libro que vale por sí mismo aparte de Watchmen. La obra tiene mucho juego de espejos y muchas cosas ocultas que permiten múltiples relecturas. De hecho, creo que es mi libro favorito de los que he hecho hasta ahora, aunque se acaba de publicar Calle Peligro, que también me gusta mucho.

¿Hay alguna obra que te haga especial ilusión haber publicado?

Mi vena friki ha tenido mucha suerte. Entré en Marvel dibujando Lobezno y en DC con Batman. Luego he trabajado con Marvel Studios y Marvel Comics haciendo Doctor Extraño, Caballero Luna, Daredevil,… Todos los personajes con los que he soñado de pequeño he tenido la suerte de trabajar en ellos. Aún me faltan porque me gustaría hacer algo con The Question o Hellblazer, entre otros. Pero en general he tenido suerte y ha estado muy chulo trabajar en todos los proyectos donde me he metido. No me puedo quejar.

Además, en cada etapa he tenido algo que me ha motivado mucho. Por hacer un arco de Xmen me gusto mucho o el trabajar con Marvel Studios en una película como Doctor Extraño haciendo la precuela en comic, teniendo acceso a ver todo lo que estaban rodando, fue algo muy guay.

¿Hay algún cómic español en el que quisieras colaborar?

Yo soy muy fan de muchos comics españoles como Blacksad entre otros, pero es otra forma de entender el mercado. No se contratan dibujantes de fuera si no es para algún especial o aniversario para hacer tu propia historia corta. Hay muchos personajes muy chulos con los que trabajar en Europa, pero mi carrera está en el mercado americano.

Hay muchos personajes muy chulos con los que trabajar en Europa, pero mi carrera está en el mercado americano

Es difícil para nosotros poder hacer estas colaboraciones. Primero porque tenemos mucho trabajo ya y los ritmos son los que son, y en Europa se trabaja a otro ritmo. Y la mayoría de veces a nivel económico no compensa, sobre todo en España. En Europa quizás sí, pero los tiempos se alargan mucho más, lo que hace muy complicado compaginar el mercado americano con el europeo.

¿Y qué falta? ¿Qué viene ahora?

Pues ahora vienen mil cosas. Decidí tomarme un tiempo de relax después de Danger Street porque llevaba prácticamente seis años sin parar ni un día, ni vacaciones, ni nada. Y como siempre se me ha complicado la cosa. Empecé a hacer historias cortas, un montón de portadas y ahora me he metido en un par de proyectos grandes de los que todavía no puedo hablar. Siempre intento coger cosas que no sean tan largas para no estar tan estresado y al final acabo en mil cosas y voy más estresado que antes. Pero eso es parte de la vena friki, que te gusta todo, que quieres hacer cosas y cuesta decir que no. Me gusta mucho lo que hago.

De cháchara con Jorge Fornés en Cómic Barcelona