domingo. 26.05.2024
Jaime Martín, autor de “Un oscuro manto”
Jaime Martín, autor de “Un oscuro manto”

Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx

Existen muchos oficios que se han ido perdiendo con el tiempo y casi forman parte de la leyenda. Este es el caso de las trementinaires, un grupo de mujeres del Pirineo catalán que destacaban por su amplio conocimiento de las hierbas locales y sus propiedades medicinales. Una ocupación que en otras regiones de España recibía el nombre de curanderas o saludadores y que, con el paso del tiempo, fue mutando y desapareciendo.

Con el fin de recuperar este interesante oficio del olvido, Norma Editorial publica "Un oscuro manto", de Jaime Martín. Un misterioso cómic ambientado en el Pirineo Catalán y protagonizado por una trementinaire que verá cómo todo su mundo cambia con la llegada de una enigmática mujer. Se trata del nuevo trabajo de este autor catalán tras "Siempre tendremos 20 años" (galardonada con el premio a la Mejor Obra de Cómic Barcelona 2021), obra con la que cambia totalmente de registro.

Con el fin de profundizar sobre la figura de las trementinaires, hemos tenido la oportunidad de hablar con Jaime Martín. Son muchos los temas que nos suscita este ancestral oficio.

Vicente I. Sánchez | ¿Cómo surgió tu interés por esta profesión tan interesante y misteriosa?

Jaime Martín | Las trementinaires siempre me han interesado mucho. No es que sean especialmente populares, pero en Cataluña sí hay gente que conoce esta profesión. No deja de ser una persona que se dedica, como podemos encontrar en otros puntos de España, a recoger hierbas y elaborar productos para cuidar y sanar animales y personas. Según la parte de España que sea, tienen muchos nombres diversos, aunque normalmente se les llama curanderos.

Un misterioso cómic ambientado en el Pirineo Catalán y protagonizado por una trementinaire que verá cómo todo su mundo cambia con la llegada de una enigmática mujer

En Cataluña, las trementinaires se encontraban en el Valle de la Vansa y Tuixent, en la Sierra del Cadí, en el Pirineo de Lérida. El nombre de trementinaires viene porque elaboraban trementina con la resina de los pinos, además de trabajar con otros tipos de productos y ungüentos que podían ayudar a sanar enfermedades. Vendían productos que podían servir, por ejemplo, para arreglar una torcedura de una pierna tanto en el ganado como en las personas. Estas mujeres eran las más pobres de la región, no tenían tierras para cultivar ni una familia numerosa que pudiera proveerles un salario. Por lo tanto, se dedicaban a recolectar los productos que les ofrecía el bosque para ganarse la vida.

Entiendo que eran mujeres que en ocasiones hacían el papel de médicos, ya que vivían en zonas muy alejadas y aisladas de las grandes poblaciones.

Sí, el Valle de la Vansa está casi fortificado por las montañas. Cuando visité los pueblos de ese valle me costó llegar, ya que incluso con el coche es difícil al encontrarse en un puerto de montaña. No es una carretera fácil. Lo cierto es que con el tiempo han cobrado protagonismo, y ahora las casas en las que vivían las antiguas trementinaires están documentadas y tienen el nombre de las personas que vivieron allí. Incluso puedes encontrar un museo en Tuixén en el que se profundiza sobre este oficio.

Leyendo "Un oscuro manto", tengo la sensación de que ellas eran las mujeres más libres de la zona. Su ayuda y conocimientos eran indispensables.

Sí, en muchos sentidos eran mujeres muy avanzadas para la época. En libros y documentación que encontré he leído cosas muy interesantes, como por ejemplo, la historia de una trementinaire que cuando va de viaje a vender sus productos y llega a un mercado, llama a una puerta de una bonita casa de alta posición, baja la señora y ella le ofrece un producto. Lo divertido es que la dueña le dice que en ese momento su marido no está y que por tanto no le puede comprar nada ya que no dispone de dinero. ¿Quién de las dos era más libre?

El nombre de trementinaires viene porque elaboraban trementina con la resina de los pinos, además de trabajar con otros tipos de productos y ungüentos que podían ayudar a sanar enfermedades

Las trementinaires eran pobres y humildes, pero eran dueñas de su dinero y de su destino. No tenían que pedir ningún tipo de explicación. Eso era algo muy inusual en aquella época. Solían salir a vender sus productos en otoño o invierno, cuando las faenas del campo estaban terminadas. En esa época, los maridos se marchaban a trabajar de jornaleros, y las mujeres se marchaban a vender los productos por toda la comarca. A los hijos los cuidaban las suegras o los padres de ellas, y si no, los vecinos. Era un sentimiento de comunidad bastante arraigado que permitía que esas mujeres vivieran una vida más independiente que otras.

"Un oscuro manto" también es un cómic lleno de misterio en el que la muerte está muy presente. Me imagino que en esas zonas había también muchos prejuicios y leyendas. ¿Cómo uniste ambos temas?

La brujería es algo que ya se había dejado atrás en el siglo XVII, cuando se quemaron las últimas brujas en Cataluña. Pero siempre quedó cierta coletilla de relacionar a la mujer aislada que trabaja con hierbas y productos del campo con brujas. Es una mujer que entiende de venenos, de plantas abortivas, que igual que hace de comadrona y ayuda a traer a la vida también puede ayudarte en el tránsito hacia la muerte. Entonces esa ambivalencia hacía que en ocasiones hubiera cierta distancia con ellas.

Algo parecido pasa ahora con médicos y hospitales, que mucha gente les teme porque te pueden pegar algo o porque están muy en contacto con la enfermedad y la muerte. Pero lo cierto es que también los queremos tener cerca ya que son los que nos curan.

"Un oscuro manto" también presenta un mundo rural y aislado que está a punto de terminar. La lucha entre lo viejo y lo nuevo es palpable. Es el final de una etapa.

Correcto, es un momento de cambio en la segunda mitad del siglo XIX en el que empieza la industrialización en toda España, pero especialmente en Cataluña. Además, cada vez es más necesario el uso de la moneda para pagar los impuestos que van surgiendo, y se encuentra también una situación en la que el liberalismo estaba empezando a lograr ciertos avances, como por ejemplo el surgimiento de la escuela laica. Esto es algo que gusta nada en ciertos sectores de la iglesia católica, que aquí está representada por un cura que lanza un mensaje terrorífico diciendo que es mejor lanzar a tu hijo por un barranco y entregarlo a la prostitución que entregarlo a la escuela laica.

Las trementinaires eran pobres y humildes, pero eran dueñas de su dinero y de su destino. No tenían que pedir ningún tipo de explicación. Eso era algo muy inusual en aquella época

Para entender esa época recomiendo leer todos los escritos de Félix Sardá y Salvany, sacerdote ejemplo de esa iglesia más integrista. Todos los escritos de Sardá están en una biblioteca digital y es increíble leerlos. Es para pasarse una noche de risa y terror. Luego había cosas muy curiosas y tristes en esa época, ya que se supone que no podían trabajar los menores de 14 años en las fábricas, pero lo cierto es que había niños de 6 años, con salarios establecidos. Era un mundo de locos.

"Un oscuro manto" también destaca por un dibujo muy cuidado y por unos personajes muy bien trazados. No obstante, el tratamiento del color me ha parecido maravilloso. ¿Qué técnica de trabajo utilizaste?

Lo que tenía que hacer era crear una iluminación bastante escasa, ya que quería que fuera una historia oscura, como bien alude el título. En este caso, abundan los azules oscuros, que es el color que tenemos idealizado para las escenas nocturnas, pero también quería incorporar el morado y los tonos violetas porque se suelen asociar a la muerte. También el morado en la Edad Media era muy difícil de conseguir, lo llevaban solo las altas esferas, los reyes, las instituciones. Por eso aquí los más poderosos visten de azules y morados. También hay mucho magenta, tanto en la portada como en otras partes, que son los colores que marcan el fin del día, el ocaso, y también, en cierta forma, la muerte. Estamos todo el rato dando la vuelta sobre el tema de la muerte y la oscuridad. Son mensajes subliminales.

Gracias, Jaime. Estamos deseando ver tus futuros trabajos.

'Un oscuro manto': recuperando la historia olvidada de las trementinaires