UNA ENTREVISTA DE RECAREDO VEREDAS

Carlos Fortea: "En la novela, las vidas de todos los personajes, van dando como resultado la vida del país"

Carlos Fortea en la presentación del libro en Madrid.

El escritor y traductor Carlos Fortea nos habla en esta entrevista, realizada por Recaredo Veredas, de su última novela Tormenta de polvo fino. Un mosaico de la realidad española vista en escenarios espaciales y temorales distintos, de tal modo que el narrador y sus personajes acaban dibujando las raíces de nuestro presente.

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Entrevista | RECAREDO VEREDAS

Recaredo Veredas | ¿Por qué decidiste abordar la historia de España en esta novela?

Carlos Fortea | Empezaría por concretar que la novela habla de la historia de España desde 1812, para mí el momento en el que este país se parte en dos entre los que quieren un cambio de enfoque hacia la libertad, la mejora de las condiciones de vida de la gente, el progreso, y los que quieren que todo siga perpetuamente igual. Es ahí cuando empieza el presente. Nos han hecho creer que todo arranca con la Guerra Civil, pero la guerra no fue la causa, sino la consecuencia de todo lo ocurrido y acumulado durante más de un siglo. Somos hijos e hijas de Cádiz.

Pero la novela no solamente trata de esa época, sino que llega hasta nuestros días. Porque muchas cosas nos vienen del pasado, pero continúan hasta nuestro presente. Tal vez he querido rastrear las constantes de nuestra vida como país.

¿Qué crees que puedes aportar de nuevo sobre un tema tan visitado y, a la vez, tan polémico?

Perseguir la novedad es una quimera, pero dentro de todo creo que el punto de vista no es el habitual: he escrito la historia desde la perspectiva de los que la sufren, no desde la perspectiva de los que la diseñan. Con escasas excepciones, todos los personajes de la novela son gente normal, la gente que soporta la historia sobre sus hombros.

Todos los personajes de la novela son gente normal, la gente que soporta la historia sobre sus hombros

Por otra parte, creo que el tema no es tan visitado, si lo fuera no estaríamos en la ignorancia que hace a algunos añorar momentos intensamente negros de los que lo desconocen todo. Por eso es tan polémico, porque se echa sobre él un manto de silencio y olvido. Hay que hablar de las cosas que nos separan tantas veces como sea necesario, hasta que dejen de ser polémicas porque queden claras. Me gusta decir que, si discutiéramos más, discutiríamos menos.

Parece evidente que el pasado condiciona el presente, pero ¿hasta qué punto puede servirnos para anticipar o evitar el futuro?

“La historia, maestra de la vida”, dice Cervantes en El Quijote. El mundo se encamina cada cierto tiempo a la repetición de las catástrofes porque las olvida. Y suele darse el caso de que las olvida porque a los que medran en la oscuridad les interesa que las olviden. Yo quiero arrojar luz. Los focos que iluminan el pasado despejan el camino del futuro.

¿Por qué elegiste un narrador tan peculiar, una primera persona que se transmuta en tercera cuando narra lo ajeno?

El narrador hace suya la vida de las personas cuyas vidas narra

Porque el narrador hace suya la vida de las personas cuyas vidas narra. Contar es identificarse con lo narrado hasta que sea tuyo. Hasta que deje de haber diferencia entre tus sentimientos y los del personaje, hasta que cada uno de los personajes seas tú mismo, y hablar de ellos sea como hablar de ti.

¿Hasta qué punto los recuerdos ajenos que invaden al narrador son invenciones suyas o auténticas irrupciones de otras memorias?

Desde la frase que abre el libro, el narrador proclama: “Los recuerdos ajenos también son míos”. Al decir esto asume que todo lo que cuenta es una mezcla de recuerdos, historias y acontecimientos. Nada en una novela es totalmente fruto de la invención pura. La memoria elabora los recuerdos, y los recuerdos vienen de lo vivido, de lo escuchado, de lo leído, de lo visto y también de lo imaginado. Toda historia se basa en hechos reales, y esta también.

Tormenta de polvo fino supone un descenso hacia los olvidados de las guerras, hacia quienes quedan reducidos a simples cifras. ¿Fue esa tu intención desde el principio?

Lo fue. Por ejemplo, cuando cuento la historia de la familia que vivía en las Islas Carolinas hasta que fueron vendidas por España lo que pienso es en cómo un país se desprende de un territorio en el que vive gente, y enajena a esa gente como se vende un cuadro o una mesa. Es un ejemplo máximo de cosificación.

¿Cómo fue el proceso de reescritura de una obra tan compleja, con tantas subtramas? ¿Cómo lograste que resultara fluida?

En la novela, las vidas de todos los personajes van dando como resultado la vida del país

Me alegra que te haya parecido fluida. Lo importante fue tomar algunas decisiones fundamentales: la primera, contar la historia empleando como herramienta lo que he calificado como una novela de novelas; hago avanzar el tiempo porque voy saltando de relato en relato, de vida en vida, y las vidas de todos los personajes van dando como resultado la vida del país. La segunda, elegir los momentos; la tercera, encontrar un par de hilos conductores que enlazaran los temas fundamentales. Creo que lo logré con la historia central, que vincula estrechamente al narrador con dos de los personajes, y es la cuerda de la que van colgándose los escaladores de la montaña que es esta novela. A partir de ahí solo tuve que fijarme en ellos, empatizar con ellos, comprender sus esfuerzos por no caer. No diré que fue fácil, pero creo que he conseguido que la complejidad no sea una dificultad para los lectores.

Has escrito una novela histórica. ¿Qué opinión te merecen los géneros literarios?

'Tormenta de polvo fino' no es una novela histórica. Es una novela sobre la memoria

Tengo el mayor respeto por ellos, pero no se da el caso. Yo no creo que Tormenta de polvo fino sea una novela histórica. Es una novela sobre la memoria, una larga memoria en este caso, que se remonta hacia el pasado, pero que no respeta las convenciones de la novela histórica. Lo que va a encontrarse el lector no van a ser tanto acontecimientos como vivencias de personas sumergidas en épocas, personas que viven dentro de los acontecimientos pero no tienen perspectiva de ellos. No se cuentan batallas ni grandes decisiones, sino las decisiones de los peones, como mucho de los alfiles, de ese ajedrez enorme que es la historia.

Eres traductor y narrador. ¿Cómo compaginas esas distintas facetas?

Con absoluta naturalidad. Desde que fui consciente de que traducir era solamente otra forma de escribir, un género distinto, lo que hago es escribir, en cada momento de mi trabajo. Es verdad que existen diferencias: cuando escribo novela soy libre de decir lo que quiera, la traducción exige un respeto al autor original, un respeto a un texto que existe antes que el tuyo. Pero, precisamente por eso, la traducción es una excelente escuela para la creación propia. Enseña a perseguir la precisión.

¿Qué nos depara la historia de España? Obviamente no lo sabes, pero ¿qué diría tu narrador?

Lo que diría mi narrador está en la última página de la novela, y por tanto no puedo adelantarlo aquí, pero yo siempre espero esos días escasos pero ciertos en que alborea la esperanza. Es posible que haya que perseguirlos, pero no están fuera de nuestro alcance.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Decía Hemingway que al terminar un texto se quedaba vacío, pero que luego el pequeño depósito del que parecía salir todo aquello volvía a ir rellenándose poco a poco. Y yo ya debo estar en esa fase, porque estoy escribiendo otra novela…

Tormenta de polvo finoCARLOS FORTEA. Nota al margen. Madrid, 2025. COMPRA ONLINE


Recaredo Veredas. Escritor y crítico literario