lunes. 22.04.2024

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En Calle Este-OestePhilippe Sands mostró de un modo brillante el alcance del largo brazo del fascismo y el colonialismo feroz a lo largo de la Historia y, en especial, en algunos de los momentos más complicados para la Humanidad; en Ruta de escape, el abogado y docente londinense creó un relato basado en un caso real; y ahora, la misma editorial que nos ha hecho llegar estas joyas, Anagrama, presenta La última colonia, denuncia, en realidad, del pasado colonial británico. 

Tal y como reconoce el autor en su inicial `Nota al lector´, el nuevo libro del sello barcelonés que enriquece su colección `Panorama de narrativas´ es también "una historia real, relatada por primera vez en una serie de conferencias que impartí en la Academia Internacional de Derecho de La Haya durante el verano de 2022". La historia, "poco conocida, pero merecedora de llegar a un público más amplio, está integrada, de hecho, por varios relatos entrelazados (...)". 

‘La última colonia’ es un ensayo histórico sobre el colonialismo antiguo y sus terribles consecuencias

Calle Este-Oeste es el relato de las dificultades de unos abogados por dar a conocer la necesidad de considerar determinadas actitudes y actividades como `crímenes contra la humanidad´, entre otras peripecias que, en su momento, mostraban el verdadero alcance de una Guerra Mundial y el genocidio correspondiente: "Hacía tiempo que me hallaba fascinado por el juicio y los mitos de Núremberg, el momento en que se decía que nació nuestro moderno sistema de justicia internacional". 

Por su parte, La última colonia es un ensayo histórico sobre el colonialismo antiguo y sus terribles consecuencias: "Liseby Elisé vivió feliz en Peros Banhos hasta los veinte años. Pero entonces, sin previo aviso, un día de primavera las autoridades británicas la detuvieron y le ordenaron subirse a un barco que la transportaría a mil millas de distancia, permitiéndole llevar consigo solo una maleta. `La isla se cierra´, le dijeron. Nadie le explicó por qué. Nadie le habló de la nueva base militar que los británicos" permitirían crear "a los estadounidenses en otra isla, Diego García".

El recuerdo de la lucha titánica de muchos hombres y mujeres por descerrajar la cárcel en la que colonialistas han mantenido a una enorme cantidad de seres humanos

Terrible: "Madame Elisé y toda su comunidad, integrada por unas mil quinientas personas, casi todas negras y muchas de ellas descendientes de trabajadores de plantaciones esclavizados, se vieron expulsadas de sus hogares y deportadas". La última colonia es, por lo tanto, una cita obligatoria con el conocimiento de causa: "He tratado de plasmar -reconoce Sands en la citada `Nota al lector´ de la obra- lo que Madame Elysé compartió conmigo, durante las muchas horas que pasamos juntos revisando el texto y los acontecimientos, de manera acorde con sus recuerdos". 

La última colonia es, igualmente, el recuerdo de la lucha (titánica lucha) de muchos hombres y mujeres por descerrajar la cárcel en la que colonialistas sin escrúpulos han mantenido a una enorme cantidad de seres humanos. "Cabe vincular los orígenes del capítulo XI de la Carta de la ONU y su compromiso con la descolonización a diversos momentos revolucionarios anteriores, en América, Francia y otros lugares, así como una serie de escritos filosóficos y políticos sobre la relación entre una persona y el conjunto de la comunidad de la que forma parte". 

Es, pues, La última colonia, una historia dura y conmovedora, un relato que, además, tiene mucho de narración e incluso puede leerse como una novela. Como una novela que se adentra en los aspectos más negativos de épocas pasadas: "Lunes, 18 de julio de 1966, tres en punto de la tarde. Catorce jefes de la Corte Internacional de Justicia entraban en la Gran Sala para dictar sentencia en dos importantes demandas, presentadas por Liberia y Etiopía contra Sudáfrica. A miles de kilómetros de distancia, en Peros Banhos, Liseby Bertrand se disponía a celebrar su decimotercer cumpleaños, felizmente ajena a la batalla colonial que se libraba en La Haya".  

El colonialismo y sus consecuencias