lunes. 04.03.2024
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Imágenes: Filmaffinity
 

Alex Guax | @alexguax

A lo largo de los años, la comedia romántica o rom-com ha explorado diversos temas y ha adoptado diferentes estilos, siendo la época de los 2000 en donde se explotó el género con títulos sobresalientes como Realmente amor (2003), La proposición (2009), El sueño de mi vida (2004) y El diario de Bridget Jones (2001). Al pasar el tiempo el género ha desaparecido en los últimos años, perdiendo calidad en sus narrativas y químicas románticas, manteniendo las rom-com clásicas como populares en la cultura.

Siendo fiel al pasado, Cualquiera menos tú (en su título en inglés, Anyone But You) nos presenta una historia que se ha visto un par de veces en el género. Una pareja dispareja protagonizada por Sydney Sweeney junto a Glen Powell, que tendrán que unir fuerzas y fingir su noviazgo durante la celebración de una boda con amigas y familiares. Esta cinta marca el regreso del director Will Gluck, quien se había encargado de dirigir las comedias románticas Rumores y mentiras (2010) y Con derecho a roce (2011), pero Cualquiera menos tú apenas toca el carisma de estas mencionadas películas por seguir una fórmula clásica pero con una falta de decisiones creativas que hacen que la cinta sea bastante predecible.

Sydney Sweeney afirmó en una entrevista a mediados de diciembre con Deadline que lograron revitalizar con esta comedia romántica. Y es cierto, las rom-com están de regreso, pero…, teniendo Booksmart y Straight Up en 2019, cintas que rompieron las barreras de los clichés y el mismo género, Cualquiera menos tú se siente atorada en el pasado, sin ganas de reinventar su historia que se siente enfrascada en los 2000, incluso muchos de sus chistes se sostienen por “Unwritten”, una canción de Natasha Bedingfield estrenada en 2004.

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Si el guion es todo lo que esperamos de una rom-com, sigue las mismas reglas, clichés y estereotipos que podemos tener en este género. Sin embargo, siempre se siente que puede llegar a más y nunca rompe sus propias barreras, continuamente se enfrasca en repetir la comedia americana más burda, como por ejemplo, una escena que involucra un incendio en donde un personaje femenino debe quitarse la ropa para apagarlo. Muchos de estos momentos “graciosos” parecen un tanto forzados y estampados en el humor de los inicios de este siglo. Otro inconveniente es la cantidad de personajes secundarios, quienes aportan algo de comedia pero tienen poco impacto real en la trama. Con menos de estos personajes, la película podría haber estado más enfocada en la química entre ambos protagonistas, quienes se esfuerzan enormemente para brillar en cada minuto en pantalla.

Sydney Sweeney y Glen Powell tienen una gran química en la película y saben jugar de manera divertida entre ellos. A pesar de su genuina conexión, Cualquiera menos tú en general se inclina lamentablemente hacia los elementos más estándar de una rom-com, mostrando sus lados más predecibles. Nadie espera una historia reflexiva con tintes filosóficos en el género, pero si las rom-com van a regresar, que sean más diversas, atrevidas y juguetonas, así que como cualquier otra película menos esta.

'Cualquiera menos tú': ¿el regreso de las comedias románticas?