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lunes. 27.06.2022
CRÓNICAS DE AMÉRCIA LATINA | JAVIER M. GONZÁLEZ

Argentina, el pasado que vuelve

La anunciada flexibilización del cepo cambiario no deja contento a nadie.

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El jefe de Gabinete comparece ante los periodistas en la sede del gobierno argentino. (Foto: Casa Rosada).

@jgonzalezok | El anuncio sobre la liberación parcial al cepo cambiario, anunciado el pasado viernes, removió el avispero de la economía argentina y puso al desnudo la desorientación de las autoridades, que no logran controlar las principales variables de la economía. La medida, sumada a la devaluación del peso, echó fuego a la inflación e impulsó nuevamente el precio del dólar paralelo o blue.

Con estas turbulencias, y sin un plan integral para enfrentarlas, Argentina está viviendo no solo el fin de ciclo del gobierno kirchnerista –aunque aún le queden dos años-, sino también otra de las clásicas crisis en la economía del país, con sus dramáticas consecuencias, a pesar de que nunca fueron mejores las condiciones externas.

El Banco Central volvió a perder este lunes reservas, y ya son menos de 29.000 millones de dólares, alcanzando el nivel más bajo desde 2006. La devaluación ya se trasladó a los precios y enero va a acabar con la mayor inflación de la última década. El dólar paralelo subió en una sola jornada el 3,8 %. Entretanto, no hay inversiones por falta de confianza y el gobierno habla de maniobras especulativas, apuntando a bancos, importadores y exportadores. Pero no ha presentado ningún plan integral para combatir la inflación, el principal problema económico del país.

“No hay razones para que una cotización del tipo de cambio pueda tener una desvirtuación del precio final”, dijo Jorge Capitanich, jefe de Gabinete. Aseguran desde el gobierno que el control de precios será severo, pero la realidad es que ya se produjo la demarcación de todo tipo de productos, atendiendo a la vieja ley de remarcar atendiendo al valor de reposición, no al valor histórico.

Las novedades sobre el dólar, conocidas este lunes, fueron muy criticadas por todo el arco opositor y hasta por algunos sectores aliados del kirchnerismo. La agencia Paco Urondo –el nombre hace referencia al escritor del mismo nombre, también militante Montonero-, afín al gobierno, publicó un editorial criticando la devaluación, calificándola de “antipopular”.

El ex presidente del Banco Central durante el gobierno de Eduardo Duhalde, Aldo Pignanelli, no cree que se pueda decir que se ha levantado el cepo al dólar: “solo se habilitó una pequeña ventana para que personas físicas puedan comprar dólares, previa autorización”.

En la práctica, conseguir dólares seguirá siendo todavía una tarea difícil, solo al alcance de unos pocos y en pequeñas cantidades. La norma establece que únicamente podrán acceder los trabajadores formales, que ganen al menos 7.200 pesos (poco menos de 900 euros, al cambio oficial), ingresos que solo están al alcance de menos de un cuarto por ciento de los asalariados. Y podrán solicitar como máximo el equivalente al 20 % de sus ingresos en dólares, hasta un máximo de 2.000.

Estas limitaciones aliviarán algo la presión sobre el mercado paralelo, pero no va a eliminarlo, a pesar de que sigue siendo teóricamente ilegal, aunque tolerado. No hay más que pasar por la calle Florida, una peatonal en pleno centro de Buenos Aires, para escuchar a cientos de arbolitos –vendedores callejeros- ofreciendo el dólar blue a turistas y locales. En las inmediaciones florecen las cuevas donde se concretan las operaciones. Las cuevas más importantes, las que operan con grandes cantidades y tienen sus oficinas en la calle San Martín y los alrededores, son perfectamente conocidas por el gobierno.

La improvisación de la medida sobre el cepo cambiario se demostró por las idas y vueltas de algunas de las disposiciones. Se anunció, por ejemplo, que se publicarían los nombres de todos aquellos que solicitasen comprar dólares. Inmediatamente tuvo que darse marcha atrás, ya que sería violar el secreto bancario y fiscal. También se anunció de forma oficial –y se desmintió en cuestión de horas-, que habría una rebaja, del 35 % al 20 %, en el recargo sobre la compra de divisas, como adelanto al pago a las ganancias.

El ministro de Economía, Axel Kicillof, está en el centro de la tormenta. No solo se destacan las inconsistencias de una política que está hecha de parches y que no consigue resultados. También se está poniendo en duda su competencia para el cargo. Con méritos académicos indiscutibles, hasta llegar al gobierno no tenía ninguna experiencia real en el mundo de la economía y la administración.

La agencia calificadora Moody´s cree que el peso oficial puede llegar a un cambio de 12 unidades por dólar al acabar este año, alcanzando así una tasa de depreciación del 45,66 %. También advirtió de la falta de un plan contra la devaluación y su efecto inflacionario. “Aunque la devaluación puede contener temporalmente la presión sobre las reservas de divisas –afirma en su último informe mensual-, no está claro cuáles son los planes del gobierno para limitar la fuga de capitales, controlar la inflación y restaurar la confianza de los inversores”.

En la oposición las críticas también son unánimes. El senador Ernesto Sanz, jefe de la UCR, considera que al gobierno se le escapó de manos la economía y afecta la dirección política: “la economía, fruto de tanta mala praxis, está generando un problema político severo, que es la desorientación del gobierno”. También consideró que hay “un mensaje muy peligroso” de la presidente, Cristina Fernández, adelantando su viaje a la cumbre de la Celac en La Habana, “porque se desentiende de la problemática” en vez de sentarse en el sillón a resolver la crisis.

El viaje presidencial también fue severamente criticado por la diputada Margarita Stolbizer (GEN, centroizquierda), que dijo que Cristina Fernández “tapa la megadevaluación y el ajuste ortodoxo de derecha con las fotos de Fidel”.

El senador Fernando Pino Solanas (Proyecto Sur-UNEN, centroizquierda) afirmó: “este es el mismo gobierno que dijo que el cepo le iba a cambiar la cultura a los argentinos”, en referencia a la intención de que los ciudadanos pesificaran sus ahorros. Y alertó que se acaba de crear una nueva bicicleta financiera para los más ricos: “el Central le venderá dólares a 9,60 a quienes ganan más de 100.000 pesos por mes, quienes a su vez podrán venderlos en el mercado informal a 13 pesos”.

Y desde el Frente Renovador (peronismo, centro derecha) que lidera Sergio Massa, el diputado Alberto Asseff calificó las medidas tomadas por el gobierno como “arbitrarias, discriminatorios y regresivas”.

Argentina, el pasado que vuelve