miércoles. 17.04.2024

@jgonzalezok | Este pasado miércoles, 22 de enero, el peso argentino sufrió la mayor devaluación de los últimos 12 años: un 3,75 %; pero el jueves batió el record y volvió a registrase una fuerte devaluación, elevándola al 12,5 % en solo 48 horas. No fue mayor por la intervención del Banco Central, que tuvo que vender unos 100 millones de dólares. La divisa americana había empezado el lunes a cotizarse a 6,84 pesos, llegando el jueves a los 8,50, aunque terminó la jornada en 8 pesos.

Solo en enero, la moneda argentina perdió un 22,7 % respecto al dólar; y en los últimos doce meses, la devaluación llegó a 57 %. Una devaluación semejante no se producía desde marzo del 2002, cuando el país vivía con toda intensidad la mayor crisis de las últimas décadas.

Aunque todo el mundo coincide en que hace meses que hay un atraso cambiario evidente, hace menos de un año, el 6 de mayo del 2013, la presidente afirmaba: “mientras yo sea presidenta, los que pretendan ganar plata a costa de devaluaciones que tenga que pagar el pueblo van a tener que esperar otro gobierno. No con nosotros, no con nosotros”.

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, hizo unas insólitas declaraciones en las que aseguró que la devaluación no había sido inducida por el Estado, al tiempo que señaló que el sistema de cambio en la Argentina es de flotación administrada. También arremetió contra los medios por publicar la cotización del dólar paralelo, conocido en Argentina como blue, y vinculó a éste último con el narcotráfico y el lavado de dinero. 

El ministro de Economía, Axel Kicillof, habría participado en la reunión habitual que los jueves celebra el directorio del Banco Central. Aunque no trascendió nada de la reunión, la misma estuvo motivada por la disparada del dólar. En la oposición, varios dirigentes reprocharon al gobierno que niegue la devaluación: “cuando se la niega, la realidad pasa facturas”, dijo Ricardo Alfonsín, de la Unión Cívica Radical.

En las últimas horas el gobierno ordenó allanar algunas casas de cambio, financieras y cuevas, sospechosas de integrar el circuito del dólar blue. Inspectores de la AFIP (Agencia Federal de Ingresos Públicos) estuvieron en el edificio de la Bolsa de Buenos

Aires con el mismo objetivo. Los arbolitos –cambistas que proliferan en algunas calles de Buenos Aires- se camuflaron, mientras que algunas actividades, como la venta de paquetes turísticos al exterior, se paralizaron ante la falta de referencia del precio del dólar. Estas operaciones parecían tener como un objetivo disuasorio, ya que la mayoría de los lugares donde se realizan operaciones con el dólar blue son conocidos por todo el mundo, aunque teóricamente sean ilegales.

Medios oficialistas acusaron al presidente de la empresa petrolera Shell en Argentina, Juan José Aranguren, uno de los pocos empresarios que no ocultan su posición crítica al gobierno kirchnerista, de haber llevado a cabo una maniobra especulativa para desestabilizar la cotización del dólar. Habría comprado 6 millones de dólares a través de tres bancos internacionales –el City, HSBC y Banco Francés-, elevando la cotización de la divisa americana.

En la misma línea de buscar culpables que conspiran contra el gobierno, el portal La Política Online se hace eco del rumor que habrían echado a rodar desde los pasillos del gobierno, sobre una supuesta reunión de banqueros en Punta del Este (Uruguay), en la que habría participado Jorge Brito, en su momento muy cercano a Néstor Kirchner y ahora próximo al opositor Sergio Massa. También dejan caer sospechas sobre supuestos emisarios del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli.

La situación del gobierno será especialmente difícil hasta que empiecen a ingresar las divisas por la exportación de soja, principal exportación del país, es decir, hasta el mes de marzo. Alguna fuente gubernamental ha señalado que para entonces se podría aumentar las tasas de interés –que hoy pierden frente a la inflación y el dólar- para disminuir la presión sobre la divisa.

El 28 de octubre de 2011 se pusieron en marcha las primeras medidas del llamado cepo cambiario. Desde esa fecha hasta ahora, la posibilidad de los argentinos de hacerse con dólares –para viajar, ahorrar, para la compra de inmuebles o para compras en el exterior- ha presionado sobre el mercado negro y el valor de la divisa americana se ha disparado, para desesperación del gobierno, que no logra contener la hemorragia. La brecha entre el dólar oficial –en la práctica una entelequia- y el blue –la realidad- ha llegado a ser del 70 %. Cuando el gobierno presentó al parlamento su proyecto de presupuesto para el 2014, calculó un dólar de 6,33 pesos promedio; la realidad ya lo sitúa en los 8 pesos.

La fuga de divisas y la disminución de las reservas en el Banco Central impulsaron al gobierno a nuevas medidas. Después de recargar con el 35 % las compras que los argentinos hacen en el exterior con tarjetas de crédito, se estableció que las compras en el exterior a través de Internet se gravarán con el 50 %, una vez sobrepasada una franquicia de 25 dólares. Además solo se podrán hacer dos compras anuales a través de la red.

La devaluación va de la mano de una inflación que se ha acelerado en las últimas semanas, después de cerrar el 2013 con un índice cercano al 30 %. También de un nivel de emisión monetaria muy alto. Los especialistas han coincidido en que la disparada del dólar puede afectar a precios y salarios, si no hay un plan que ataque el déficit público. Los sindicatos ya están pensando en partir del 35 % en la negociación de sus convenios colectivos.

Argentina devalúa, pero el Gobierno no se hace cargo