miércoles. 17.04.2024
argentina

@jgonzalezok / El gobierno de Cristina Fernández decidió restablecer parcialmente el derecho de los ciudadanos de comprar dólares para ahorro, poniendo fin a una de las medidas más impopulares para una población acostumbrada a resguardarse frente a la adversidad atesorando en divisa americana. Aunque el gobierno negaba que hubiera un cepo cambiario, desde octubre de 2011 se tomaron una serie de medidas que prácticamente hacían imposible acceder de manera legal a la compra de dólares.

Ahora, el gobierno dio marcha atrás, aunque habrá que esperar hasta este lunes para conocer la reglamentación. Sin embargo, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, ya adelantó que se autorizará de acuerdo a la capacidad contributiva de cada demandante. Y se teme que el trámite sea engorroso, como en los primeros tramos del cepo, cuando se hacía vía Internet y los criterios eran insondables.

A pesar de la importante devaluación del peso en las últimas jornadas –casi 17 % en los tres últimos días-, la brecha con el dólar paralelo o blue se mantiene. Y ese mercado seguirá existiendo mientras haya control sobre los compradores de divisas.

La decisión de liberar parcialmente el cepo al dólar sorprendió a los argentinos, que seguían con sumo interés las noticias sobre la devaluación. Sorpresa por el momento y por la forma: fue un escueto anuncio a primera hora de la mañana del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, que estaba acompañado por el ministro de Economía, Axel Kicillof. Cuando ambos se retiraban sin aceptar preguntas, el ministro regresó al micrófono y afirmó con rencor: “los mismos que nos dijeron durante diez años que el dólar valía un peso, son los que hoy nos quieren convencer de que vale 13, así que saquen sus propias conclusiones”.

Después de los anuncios, el dólar oficial volvió a subir y nuevamente cayeron las reservas del Banco Central. En una sola jornada se fueron  200 millones de dólares, gran parte de los cuales se vendieron para estabilizar al dólar. En esta semana las reservas cayeron en 695 millones de dólares y en los primeros 24 días del año, 1.536 millones. La semana terminó con las reservas en poco más de 29.000 millones.  

El ex presidente del Banco Central, Aldo Pignanelli, subrayó que la demanda de dólares supera ampliamente a la oferta, por lo que no se aquitará la fiebre por la divisa americana: “lo de hoy es marketinero”, dijo en referencia al anuncio sobre el cepo, añadiendo: “el gobierno ha perdido la iniciativa en las últimas 48 horas, este anuncio fue para calmar los ánimos”.

En la oposición coinciden en que ha habido mucha improvisación. El alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri (PRO, derecha), afirmó: “dicen que van a anular un cepo que antes decían que no existía (…) Ni ellos supieron explicar de qué se trata”. El senador Ernesto Sanz, presidente del comité nacional de la UCR, pidió que el jefe de Gabinete dé explicaciones en el Congreso “y que el gobierno se deje ayudar”. Martín Lousteau, ex ministro de Economía de Cristina Fernández y hoy en la oposición, considera que el gobierno ha perdido el rumbo. Y Margarita Stolbizer, del GEN, criticó que se ataca el síntoma, no la causa: “mientras haya inflación, la fiebre del dólar va a seguir”.

Desde el gobierno, los ministros de Economía, Kicillof, e Industria, Débora Giorgi, coincidieron en denunciar que en los últimos días el país habría sufrido un ataque especulativo. Antes, el jefe de Gabinete había sostenido lo contrario, al señalar que la cotización de dólar era la correcta de acuerdo a la fluctuación controlada y el resultado de la oferta y la demanda.

Giorgi estimó que el cambio del dólar a 8 pesos es “excelentísimo”. Para la ministra de Industria, quienes presionan para llevar el dólar a 13 pesos están cometiendo un industricidio. Añadiendo que si se llegara a ese cambio los trabajadores no se tendrían que preocupar por las paritarias (negociaciones salariales), “porque no habría trabajo”.

Lo cierto es que la devaluación y la inflación ya se comen los salarios, las jubilaciones y los planes sociales. Y ha arrojado al baúl de los recuerdos el acuerdo de precios que se puso en marcha el pasado 3 de enero. La economía se paró en parte en los últimos días a la espera de que se aclare el panorama. No hay un precio de referencia para la mayoría de los productos. Las grandes cadenas de electrodomésticos, por ejemplo, aumentaron sus artículos entre el 20 % y el 30 %, o directamente los retiraron de la venta. Las agencias de turismo interrumpieron sus operaciones. Y la mayoría de las casas de cambio, las que operan con el dólar oficial, abrieron pero no trabajaron.

A pesar de la profundidad de la crisis, la presidente, Cristina Fernández, sigue sin decir una palabra sobre el tema. La primera devaluación, el pasado miércoles, coincidió con un acto en el que presentó un programa de ayudas para los jóvenes ni-ni, que no estudian ni trabajan. El jueves, su única actividad conocida fue reunirse con Martín Sabatella, el jefe del organismo encargado de la aplicación de la Ley de Medios, para tratar sobre la situación de los medios oficialistas en el dial de Cablevisión (Grupo Clarín). Y este viernes viajó anticipadamente a Cuba, a la Cumbre de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) a pesar de que la misma comenzará el próximo día 28. Se desconoce que actividades previas tendrá estos días previos.

Incertidumbre en Argentina sobre los alcances de la flexibilización del cepo cambiario