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viernes. 12.08.2022

Yolanda Díaz: mucho que hacer

Publicamos la carta enviada por el colectivo 'Hormigas Rojas' a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, sobre el proceso de escucha abierto para el proyecto Sumar.
por andalucia acto campaña
Acto de campaña de Por Andalucía.

Estimada compañera Yolanda, somos un grupo de antiguos sindicalistas y profesionales de izquierdas que vivimos la política como una necesidad cívica indispensable. Por ello, seguimos con gran atención tu proyecto de movilización de las izquierdas para hacer frente a un presente incierto y turbulento en nuestro país. Queremos, con esta breve nota, hacer algunas apreciaciones sobre lo que hemos leído de tu estrategia de “Proceso de escucha”, por si te son de alguna utilidad.

Tenemos dudas sobre lo adecuado de un proceso de escucha que no tenga como referencia tu explicación previa, tu interpretación sobre la naturaleza de la crisis y tu visión de un futuro imaginado.

La multiplicación de crisis, a las que España no es ajena, como son las crisis geopolíticas, sanitarias, económicas y sociales repercute en la vida cotidiana de todos e infunde miedo e inseguridad. Si no se basan los encuentros en unas propuestas coherentes entre sí, que resuelvan las contradicciones de los distintos intereses, la discusión se hará imposible. Hay que aceptar que somos varias generaciones que estamos obligadas a pensar lo impensable, que es lo imprescindible para la salvación de la humanidad.

Yolanda, queremos oír lo que nos propones y discutir lo que nos ofreces políticamente

Somos muchos los que necesitamos, ante el momento que vivimos, oír una explicación de lo que pasa en la sociedad, en la economía, en las instituciones; en suma, en el mundo. Pero no solo los síntomas o los sentimientos que padecemos, sino una explicación de las causas profundas que producen los problemas a los que nos enfrentamos. Yolanda, queremos oír lo que nos propones y discutir lo que nos ofreces políticamente. Queremos saber lo que pasa, queremos participar en la creación de una estrategia para el presente y para el futuro. Necesitamos un liderazgo que haya trabajado nuestra realidad. Necesitamos un liderazgo democrático.

Quizás sea necesario analizar y presentar una realidad dramática, que debe ser interpretada por la izquierda, para poder darnos una explicación. Nosotros, la gente, necesitamos mucha verdad, y la verdad no la va a dar la derecha. No podemos ir, exclusivamente, con estrategias a corto plazo, a impulsos, ante la angustia de un futuro inseguro. Es mejor perder elecciones por ser honrada, que ganarlas con propuestas inadecuadas a medio plazo.

El mundo está llegando a sus límites. Más certeramente, el mundo capitalista, basado en la competencia por el beneficio y por el deseo de consumo individual, está llegando a sus límites. Es imposible producir mucha más energía, metales, productos agrícolas, transporte de bienes… Eso provocará un crecimiento generalizado de los precios que tendrá enormes consecuencias sobre las rentas de los trabajadores.

La tecnología y la innovación han estado, hasta ahora, inmersas en una estrategia de mercado para incrementar la productividad y los beneficios. Cada vez es más urgente cambiar esta estrategia hacia criterios de provisión de bienes públicos. La tecnología ha provocado la concentración monopolística y la desigualdad. La eficacia de la investigación ha disminuido. Es imprescindible utilizar el conocimiento disponible en base a la equidad social.

Hay que desarrollar un gigantesco trabajo organizativo que reconstruya una estructura de base popular apoyada en la ya débil tradición colaborativa obrera y ciudadana. Se necesita una nueva cultura que sepa interpretar los acontecimientos contemporáneos y no sea víctima de la propaganda del sistema conducida por las élites actuales. Hay que crear una palanca de conquista de una hegemonía que lance una convivencia festiva y creadora, crítica con los valores de las élites. Una cultura que permita cambiar la orientación de una sociedad que está en peligro medioambiental y social. Hay que luchar contra la banalidad del consumo ofreciendo una mejor satisfacción de necesidad cimentada en lo público, en lo colectivo. Para eso hay que cambiar hábitos, instituciones y relaciones de poder. Un trabajo inmenso y necesario.

Nos encontramos en un periodo crítico de la historia de la humanidad; un periodo dónde el espíritu de nuestro tiempo no se corresponde con las necesidades de nuestras sociedades

En resumen, nos encontramos en un periodo crítico de la historia de la humanidad; un periodo dónde el espíritu de nuestro tiempo no se corresponde con las necesidades de nuestras sociedades. En efecto, impera la visión a corto plazo cuando los objetivos deberían ser a medio plazo: la exigencia capitalista de los más altos beneficios en el más corto plazo posible ha destruido las necesidades de inversión con objetivos humanos; el corto plazo de los consumidores que necesitan consumir más y ahora, sin pensar en las consecuencias sobre el conjunto de la población; el corto plazo de los políticos acuciados por los resultados electorales, pensando en ocurrencias televisivas que no conducen a ninguna parte. Todo ello retroalimenta al sistema económico en una espiral destructiva e irrefrenable.

No somos nosotros los que tenemos que responder a las preguntas, por eso necesitamos que formen parte de tus respuestas previas al momento de escucha. Las respuestas tendrían que ver con la cuestión territorial ligada al impacto de la economía en la desigualdad; el esfuerzo por una nueva y vibrante industrialización apoyada en una estrategia de ahorro energético y en la producción de bienes de uso colectivo; una clara posición geoestratégica  que influya en el marco de la UE; por no hablar de un mercado de trabajo digno y permanente, coherente con una nueva sociedad, tema que defiendes y realizas de manera extraordinaria; y tantas otras cosas que se nos escapan pero que, seguramente, forman parte de tus preocupaciones.

Como avanzamos aprendiendo, es interesante fijarse en el método Mélenchon, en el que el programa electoral es el producto de un programa-escucha-ajustes del programa y que va más allá de ese corto plazo electoral. La gran consulta que lanzó en su día Mélenchon (Un Futuro en Común) a partir de un trabajo previo de muchas inteligencias e ideas, ha supuesto un enorme salto de influencia. A pesar de las discrepancias que podamos tener con los detalles del programa, ese es el camino.            

No es fácil encontrar propuestas que satisfagan a unos electores acostumbrados al individualismo y a la pérdida de hábitos en el trabajo con fines comunes. No es fácil poner al electorado frente a objetivos que pueden significar profundos cambios de mentalidad. Para poder hacer frente a esto hay que ser valiente, decir la verdad por sorprendente que sea. No hay tiempo para las estrategias electorales, aunque sean un primer paso.

La política de izquierdas debe tener calidad interpretativa, no solo una suma de sentimientos de agravio

Un dirigente tiene que ser el punto final de muchas inteligencias, de base, de experiencia y de calidad; que ofrezca un buen análisis y unos instrumentos factibles de cambio. La política de izquierdas no es, exclusivamente, reivindicación sindical; es propuesta global a corto, medio y largo plazo. La política de izquierdas debe tener calidad interpretativa, no solo una suma de sentimientos de agravio. 

Compañera Yolanda, creemos que estás haciendo una gran labor, que admiramos y nos da esperanza. Sentimos y pensamos que la izquierda tiene una responsabilidad descomunal, histórica. Estos comentarios solo son una modesta aportación y reconocimiento al esfuerzo que empiezas a emprender. Deseamos, contigo, un trabajo que mejore la vida de los trabajadores, que somos todos, para un futuro de solidaridad, seguridad, libertad y emancipación.

Hormigas Rojas | (Antonio Sánchez, Antón Saracíbar, Antonina Ramírez, Gabriel Moreno, Juan Sotres, Javier Velasco, Pedro Espino, Ramón Utrera)


Yolanda Díaz: mucho que hacer