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viernes. 12.08.2022
TRIBUNA DE OPINIÓN

SUMAR: el carisma es positivo pero no suficiente

Yolanda Díaz debe tener un proyecto definido y en marcha que le permita afrontar en un primer momento las elecciones municipales y autonómicas de la próxima primavera
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Yolanda Díaz en la sede de Naciones Unidas

Yolanda Díaz ha iniciado su proyecto de “escucha” a la sociedad organizada con reuniones con sus diversos colectivos. Nadie puede poner en duda lo interesante de la experiencia a nivel del conocimiento de la sociedad en su conjunto. Pero creo que la operación de la Vicepresidenta tiene más de estrategia política para hacer una andadura propia liberada de controles organizativos de los diversos retales que componen los grupos de la izquierda alternativa existentes que de un proceso de puesta en marcha de un nuevo proyecto político.

El proyecto político de SUMAR no puede circunscribirse a la actuación de la propia Yolanda en su recorrido por las tierras de España escuchando personalmente los planteamientos y reivindicaciones de los múltiples y diversos colectivos sociales

Escuchar a la sociedad es esencial en todo proyecto político pero eso en parte es el trabajo de la organización que debe ser los ojos, los oídos y la voz de todo proyecto político, y a la vez el que debe analizar las necesidades de modelar el proyecto para que sea atractivo a los sectores a los que va dirigido.

El proyecto político de SUMAR no puede circunscribirse a la actuación de la propia Yolanda en su recorrido por las tierras de España escuchando personalmente los planteamientos y reivindicaciones de los múltiples y diversos colectivos sociales. Esto sirve para hacerse una idea del clima social pero no para hacer un proyecto político y mucho menos una organización política con expectativas de futuro y de persistencia en el tiempo.

Yolanda Díaz junto con el que sea su núcleo fundacional debe pergeñar un proyecto o programa político que abarque los aspectos de la realidad desde un determinado prisma ideológico y a partir de esa base lanzarse a construir una organización basada en la militancia estructurada en los diversos territorios que sirvan para tejer una red de influencia y que permitan promover el conocimiento del nuevo proyecto político y a la vez en el debate modificar los aspectos que determine el debate de los afiliados y los organismos que compongan la organización.

Asimismo la militancia debe entre otros compromisos pagar sus cuotas que permitan un cierto flujo de dinero necesario siempre para la organización política.

Seamos claros, los liderazgos son importantes y Yolanda parece tener las cualidades para ser una buena líder de la izquierda, pero los proyectos no pueden basarse en liderazgos personales ni en organizaciones “líquidas” o “gaseosas”. Eso ya se ha probado y hemos visto los resultados que suben como la espuma y después caen en picado.

Todo proyecto serio tiene que plantearse a partir de un determinado análisis ideológico con el diseño de una estrategia y unas tácticas que pueden ser cambiantes y que se deben iniciar desde el análisis de la situación internacional hasta aterrizar en el análisis concreto de la realidad concreta, y contener los ejes programáticos del proyecto político.

En torno a ese proyecto se ha de desarrollar una organización que consiga llegar  al máximo de sectores sociales  por una parte y en el máximo del ámbito territorial. Adaptándose a cada situación concreta pero sin modificar las bases del análisis ni del proyecto político.

Creo que la tarea que se le presenta a Yolanda Díaz, si quiere hacer un proyecto que incluya la necesaria organización digna de tener en cuenta, es una tarea hercúlea y monumental porque el tiempo del que dispone es sumamente corto.

Yolanda Díaz debe tener un proyecto definido y en marcha que le permita afrontar en un primer momento las elecciones municipales y autonómicas de la próxima primavera. Es evidente que el nuevo proyecto que aquí se plantea significa que no se haga sobre los retales de lo ya existente, dígase Podemos, Izquierda Unida, Más País, Compromís o los “comunes”.

Lo cual no quiere decir que no se cuente con ellos y que se les incluya en la organización directamente o en una colaboración o frente, pero comandado por el nuevo partido que surja de Yolanda y su proyecto. Es evidente que Más País o Podemos pueden ser importantes en Madrid, Compromís en el País Valenciano, Izquierda Unida en aquellos territorios como Andalucía donde tiene arraigo municipal, y los “comunes” han de contar en Catalunya.

Pero es evidente que la suma de los diversos retales políticos no comportaría una fuerza política potente que pueda y deba ser decisiva. Hace falta el impulso de un proyecto y organización nuevo bajo la dirección de Yolanda Díaz que cree esperanza y que a la vez permita reunir a lo ya existente.

Y como hemos dicho el tiempo apremia. Hemos visto como en los últimos tiempos la situación política y económica cambia con una rapidez insospechada. Cuando todos esperábamos después de la pandemia una recuperación económica con los fondos europeos que parecía servir en bandeja un futuro con buenas perspectivas para las izquierdas, ahora la guerra de Ucrania derivada de la invasión rusa y la crisis energética que ya aparecía pero que ha crecido sustancialmente parecen ensombrecer el futuro de las fuerzas que sostienen al actual gobierno.

Los tiempos son muy cambiantes y precisan que desde el gobierno se hagan unas políticas al servicio de las clases trabajadoras y de los más desfavorecidos. Una política que vaya aparejada a un discurso y un relato que sea comprensible para aquellos a los que va destinado. Sino como siempre la derecha irá a votar en formación de marcha mientras la gente de izquierdas se puede encontrar indecisa o incluso desanimada para ir a votar en defensa de sus intereses.

Es en este sentido que un discurso claro e ilusionante como el que puede efectuar Yolanda Díaz es imprescindible. Pero ella sola no lo puede conseguir, un líder carismático puede ser positivo pero no suficiente. Es preciso que su mensaje llegue a todos los rincones de forma nítida y clara y para ello se precisa de un buen proyecto ideológico y político y una organización y una militancia que lo hagan llegar al mayor número de ámbitos y gente posible.

Y el tiempo es oro y Yolanda no lo puede derrochar. Antes de las generales vienen una primarias en forma de municipales y autonómicas donde el proyecto de Díaz ya debe medirse electoralmente como si fuese un entrenamiento para las Generales donde ella deberá demostrar hasta dónde puede llegar. Y esperar que tenga suerte, para ella, para el proyecto y la organización y para el futuro del conjunto de las izquierdas.

Y es que al margen otras consideraciones  Yolanda Díaz es actualmente una pieza clave para conseguir que el conjunto de las izquierdas pueda dar un combate electoral con posibilidades de triunfo.

SUMAR: el carisma es positivo pero no suficiente