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sábado. 03.12.2022
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Foto: Twitter Coordinadora de trabajadores del metal
 

La ley mordaza y la reforma laboral son dos de las principales herencias del periodo Rajoy. El objetivo era mantener bajo la bota al movimiento obrero y a los movimientos sociales y reivindicativos. Es imposible separar una ley de otra y ambas con el “gobierno más progresista” siguen vigentes, se diga lo que se diga.

El objetivo de la reforma laboral es dejar sin derechos conquistados en años y años de lucha del trabajo organizado, de la clase trabajadora en su conjunto al albur de los deseos patronales y según la CEOE el 95% de dicha reforma sigue vigente tras la reforma “Yolanda”. La ley mordaza tiene el objetivo principal de perseguir piquetes de huelga e impedir por tanto la libertad sindical y poder reprimir las concentraciones y manifestaciones de protesta ya sea social y/o sindical de forma que las y los trabajadores o desahuciadas no puedan concentrarse en la calle o ante centros comerciales o sedes empresariales principalmente.

La consecuencia de ambas leyes son la precariedad, la pobreza laboral y la liquidación de muchos derechos democráticos. Detenciones domiciliarias de trabajadoras y trabajadores o procesamientos tras una arenga o llamamiento pacifico a la resistencia obrera. Porque ambas leyes jamás se aplican o al menos lo hacen de una forma estadísticamente ridícula a fascistas, personas de la extrema derecha o a las caceroladas de “los cayetanos”.

Marlaska debe dimitir. La ley mordaza debe ser derogada ya

Amabas son leyes en favor de los derechos de la burguesía. Lo peor es que han propiciado actitudes policiales que nos llevan a momentos vividos en el franquismo. El problema y la denuncia para un socialista de clase y republicano, no es que el PP es decir, la derecha con herencia franquista, las aprobara sino que el gobierno PSOE, IU, Podemos, no las haya derogado ya en su totalidad.

En Cádiz durante la huelga del metal, los metalúrgicos y metalúrgicas y el pueblo solidario gaditano, hubieron de salir a la calle por necesidad, por hacer visible su protesta y hartas y hartos de olvido, deslocalización industrial, paro, salarios cada vez peores y convenios incumplidos. La huelga del metal de Cádiz fue una huelga del pueblo de toda la bahía. La presencia policial fue tan abrumadora como provocadora. Cuando en el barrio obrero de Puerto Real de El rio San Pedro, vieron aparecer la tristemente famosa tanqueta no daban crédito a lo que ocurría. Plantaron cara de forma decidida y pacifica exigiendo que ese aparato de guerra abandonara su barrio, tranquilo, humilde, trabajador y abandonado por las autoridades municipales, pero no por la aparición innecesaria del blindado policial, sabedor de que su vecindario era huelguista o solidario. 

Raquel Rodríguez Partida me cuenta los incidentes y sus duras vivencias. Todo recuerda a acciones policiales propias de regímenes totalitarios. Raquel se enfrentó con la palabra, incluso salió en las noticias de TVE exponiendo con valor y sin pelos en la lengua los motivos de la lucha y su oposición a la acción policial. Pues bien, esta mujer decidida como tantas y tantas mujeres de la bahía que han sido solidarias con la huelga ahora está siendo procesada, ha sido identificada sin notificación previa y está en manos del juez. Toda una injusticia y violación de derechos humanos.

Tras la huelga y su más que dudoso final, apresurado y no reconocido por muchos y muchas huelguistas, se han producido detenciones. La policía ha ido a casa a detener a padres delante de sus hijos y delante de los colegios. Hay varios procesados. Todo esto que nos recuerda a imágenes del “pasado” se ha revivido en Cádiz, en su bahía.

Hemos de aprender de su lucha que no decae y ser solidarios con ellas y ellos. Aprender de su dignidad y denunciar una ley que permite detenerlos en un estado incapaz de perseguir con eficacia el fraude fiscal, laboral, investigar a la familia que ostenta la jefatura del estado a pesar de todo lo que sabemos, o enfrentarse con decisión al terrorismo machista.

Marlaska debe dimitir. La ley mordaza debe ser derogada ya. Mientras tanto el 28 de febrero, día nacional de Andalucía, varios sindicatos, partidos y movimientos sociales, de pensionistas y solidarios estaremos en las calles de Cádiz porque su lucha, nuestra lucha, no ha cesado. No podemos dejar solas y solos a quienes padecen persecución por leyes injustas y siempre aplicadas con un criterio de clase, es decir contra nuestra clase.

Tal ha sido la contundencia de las fuerzas policiales que la Coordinadora de Trabajadores del metal de la Bahía de Cádiz ha presentado una denuncia ante la fiscalía, denunciando las actuaciones de las fuerzas antidisturbios y de la policía nacional durante y tras el final oficial de la huelga.

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