miércoles. 21.02.2024

La crispación se ha convertido en la palabra omnipresente en la política española, especialmente porque a río revuelto ganancia de pescadores, y muchos refuerzan su situación a base de enfadar al electorado, buscar enemigos para rearmar su poder o simplemente cansar a la mayoría para que sus votos valgan más. Estas elecciones y el proceso de búsqueda de gobierno no ha sido una excepción. Pero deberíamos calmarnos y pensar en qué situación realmente nos encontramos

Nos encontramos con un panorama muy complejo ya que cuanto más plural es una sociedad es lógico que también lo sea su forma de entender cómo y con qué normas debemos vivir, y eso es en gran parte la política. La sociedad española no es uniforme, y eso es bueno, a pesar de los que tienen miedo de todo lo diferente. Ha evolucionado y esa riqueza de posturas y visiones debe aprovecharse para mejorar y prosperar, la creatividad no nace de la uniformidad, y la felicidad nace de la creatividad. Por todo esto, un Congreso de los Diputados lleno de diversas opciones políticas no es malo, además de ser real. Es un autentico reflejo de lo que somos, y tener una visión falseada de lo que somos en las administraciones no sería conveniente. 

El mismo día de las elecciones más que tender puentes o buscar encuentros la mayoría de los partidos hacían listas de exigencias o parecían seguir de campaña

Aunque, si bien hemos mejorado y enriquecido nuestra democracia en ese aspecto, aún nos queda mucho por aprender en gestionar esa diversidad, viendo las pretensiones de los diferentes partidos políticos es probable que lo mejor sean unas segundas elecciones. El mismo día de las elecciones más que tender puentes o buscar encuentros la mayoría de los partidos hacían listas de exigencias o parecían seguir de campaña. Y peor aún, no se hablaba de gobernar, de qué tipo de gobierno sería más parecido al que sus programas electorales prometían, sino solo se habla de investidura, solo de investidura. Pero el gobierno no termina el día de la investidura, comienza ese día ¿Cómo serían los cuatro años siguientes?

Claro que los dos partidos con opciones de formar gobierno debían hablar con los otros partidos, seguramente si Pedro Sánchez no hubiera hablado con los partidos nacionalistas los mismos que le saltan al cuello por hacerlo le hubieran saltado por no intentar hacer gobierno, por pasividad, o falta de actitud de presidente. Pero ¿entonces donde están los limites? 

Primero, de nada sirve pactar una investidura si no existe un plan de gobierno o una hoja de ruta para los siguientes años, no es cuestión de pactar una investidura hay que pactar una legislatura. Y para eso no ayuda reducir el debate por los políticos, pero tampoco por la ciudadanía, a temas concretos o simplificar la realidad de nuestro país. Crispar la situación porque no gobiernan los míos es tan infantil como el que se llevaba el balón cuando iba perdiendo.

Vox pone en duda principios de derechos humanos que están ya asumidos; ponerlos en duda nos humilla como seres humanos. Atenta contra algo superior a la Constitución

Segundo, todos los partidos deben ser conscientes y responsables, ceder en sus peticiones más exigentes, cosa que probablemente sepan, pero forzar la negociación para quedar bien con su electorado es un juego peligroso. Normal en cualquier negociación, pedir lo imposible para conformarse con lo mínimo, pero muy peligroso en la situación actual.

Tercera, no es lo mismo pactar con cualquiera, y ese cualquiera es Vox, los partidos independentistas tienen una pretensión, que nos puede gustar más o menos, incluso a algunos puede hacerles hervir la sangre y agarrarse a algunas de sus acciones para desprestigiar a cualquier pensamiento de independencia, pero alguien tiene derecho a quererlo, o no sentirse identificado con España, en parte es una emoción y con eso poco se puede razonar. En cambio, Vox pone en duda principios de derechos humanos que están ya asumidos, que simplemente ponerlos en duda nos humilla como seres humanos. Jugar con el racismo, el machismo o la homofobía, atenta contra algo superior a la Constitución, atenta contra todo lo que representa y los derechos en los que se fundamenta e inspira, además de ir contra los derechos humanos. Por eso, no, no es lo mismo negociar o apoyarse en Vox que en otros partidos. Y no tener esto claro no es un problema ideológico es un problema de humanidad, de sentido común, y es además jugar con el futuro. Es decir, no es solo que Vox sea ahora mismo el partido más anti-constitucionalista que existe en España sino es además el más antiespañol de todos, España solo ha funcionado cuando ha sido diversa, en los mejores años de su historia no era un estado centralista, y sobre todo España no puede funcionar sin respetar a toda la ciudadanía española. Puede que los partidos independentistas quieran tener su propio gobierno, pero Vox no respeta a la mayoría de los españoles y españolas. Quien ponga su ambición de gobernar por encima de esto está vendiendo a las personas de este país por lograr poder. Las personas que votan a este partido no son conscientes de hasta qué grado están haciendo daño a nuestro país, porque España es más que un territorio, son personas que viven juntas y peor que querer vivir con otras personas es hacer daño a las personas con las que vives.

España es más que un territorio, son personas que viven juntas y peor que querer vivir con otras personas es hacer daño a las personas con las que vives

Para terminar dos aspectos que ya doy por sentado, el sentido común y la honestidad de las negociaciones. Ambas cosas muy complicadas en el ambiente que ha fermentado estas semanas. Tarde y difícil calmar a estas alturas esta situación, pero ayudaría que los partidos no supongan lo que negocia el resto, que no utilizaran los medios para pregonar que van a negociar antes de incluso sentarse o que cuidaran no tener a diferentes personalidades de sus partidos planteando posturas diferentes para agradar a todo el electorado o por tensionar las posiciones. El resto, por nuestra parte, también podríamos ayudar no dando energía a noticias sin contrastar o rumores y entendiendo que nosotros podemos tener nuestra postura, pero comprender que negociar es ceder. Y sobre todo entender que no puede existir un partido político que sea exactamente el reflejo de nuestras ideas punto por punto, eso no existe ni para los que lideran esos mismos partidos ya que también ellas y ellos deben cohesionar un proyecto común. 

La intervención con la clave más coherente y sensata de toda la política española la dio hace unos días Jerónimo Saavedra y da un ejemplo de cómo se está sacando todo de contexto y nos debería hacer a todos reflexionar sobre cómo nos hemos dejado llevar a este estado de alarma constante que solo favorece a los más extremistas, era algo tan sencillo como decir que debemos esperar a que esté el proyecto de amnistía para poder analizarlo, ver el contenido y entonces sí opinar. Algo tan sencillo te hace pensar, incluso debería hacernos sentir algo estúpidos al ver tanto debate y crispación con un tema que aún no está planteado en sus formas, detalles o condiciones, algo así como discutir sobre el resultado de un partido de fútbol que aún ni se ha jugado, pero parece que no está en juego la realidad sino mantener una situación de tensión y enfrentamiento sin tener en cuenta lo mejor para una ciudadanía que se agota día sí y día también en batallas estériles. Esta reflexión dibujó en unas pocas líneas lo esperpéntico que es todo este debate y que ha llegado el momento en el que muchos prefieren que nadie se pare a pensar. Hagamos nuestra parte, detengámonos, pensemos y tratemos de que todos los partidos entiendan que necesitamos esa serenidad. 

La serenidad necesaria