miércoles. 19.06.2024
EUROPA 4

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Mario Regidor |

¿Qué pensarían ustedes de una persona que le encanta la historia, pero siempre piensa en el futuro?

Mi abuelo materno era así y creo que, modestamente, he heredado esa manera de ser, estar y vivir en el mundo y la sociedad que me rodea. Por eso, creo firmemente que en estas elecciones europeas nos jugamos nuestro futuro y para votar, deberíamos prestar atención a nuestro pasado, pero pensando en el futuro.

Del 6 al 9 de junio, la ciudadanía de 27 países europeos elige a 720 europarlamentari@s en un contexto de polarización que no se había visto desde que en 1979 se celebraron las primeras elecciones parlamentarias europeas.

Normalmente, la proliferación de opciones políticas suele ser signo de madurez democrática, pero parece que el tradicional voto de castigo que suele prevalecer en esta clase de elecciones ha llegado a consolidarse en una mayoría de países optando un porcentaje importante de ciudadan@s por partidos que encarnan ideologías radicales, generalmente en el segmento de la extrema derecha.

Ante este panorama, ¿cómo podemos hacerle frente? ¿Cómo podemos luchar contra la polarización más extrema? La solución es muy fácil: yendo a votar el 9 de junio.

Tradicionalmente, las elecciones europeas han sido las que mayor tasa de abstención han suscitado desde nuestra pertenencia a la U.E. especialmente si no se celebran en comandita con las elecciones municipales y autonómicas, lo que sucede cada 20 años, la última vez en el convulso año 2019.

Y sin embargo, son las elecciones más importantes en las que la ciudadanía tiene la oportunidad de votar. Parece que no nos queremos dar cuenta, pero una gran parte de las cuestiones y acciones más cotidianas de nuestra vida en sociedad tienen su reflejo en normativas iniciadas, debatidas y aprobadas en instituciones europeas y que, a lo largo de los tiempos, han contribuido al desarrollo socioeconómico de Europa y de España. Sin ir más lejos, quizá el canto de cisne de la presente legislatura haya sido la primera normativa de carácter supranacional que ha tenido como objeto regular un fenómeno incipiente que está destinado a influenciar nuestra singladura en varios aspectos de la vida. Me refiero a la Inteligencia Artificial.

Es cierto que la iniciativa legislativa sigue perteneciendo casi en exclusiva a la  Comisión Europea, y si me apuran, a la presidencia de la comisión, que ha recaído en este período en la conservadora alemana Ursula Von der Leyen, pero no es menos cierto que sin el beneplácito de la cámara dichas iniciativas tienen muy difícil su aplicación efectiva.

Centrándonos en el panorama actual, debemos saber que l@s europarlamentari@s se organizan no por países, sino por ideologías de tal manera que se forman los grupos parlamentarios como en España: socialistas, populares, etc. Actualmente el Partido Popular Europeo es el más votado y parece ser que continuará siéndolo, pero la extrema derecha, organizada en dos grupos parlamentarios, los Conservadores y Reformistas, donde está Vox, e Identidad y Democracia, donde está Le Pen, por ejemplo, amenazan este resultado. Por lo pronto, el grupo de los liberales, tercero en número de diputados después de las últimas elecciones, seguramente pierda el podio en favor de la suma conjunta de los dos grupos políticos que aglutinan a la extrema derecha europea.

Simplemente por lo anterior, por evitar que lo consigan, por mantener una verdadera política social a nivel europeo, merece la pena invertir un tiempo el domingo 9 de junio en ir a votar.

En España, elegimos 61 diputad@s, puestos a los que aspiran 34 partidos políticos y agrupaciones de electores con la particularidad de que tod@s l@s español@s podrán votar las mismas candidaturas en lo que son las elecciones más proporcionales y más justas en lo que se refiere al valor del voto en función del lugar donde resides, ya que el voto de un señor de un pueblo de Cuenca vale lo mismo que el de una señora que viva en la isla de El Hierro. Sólo por esto yo ya me plantearía que mi voto fuera obligatorio. Esto sucede así porque España es circunscripción única, al contrario que en las elecciones generales donde tenemos 50 circunscripciones coincidentes con los ámbitos territoriales de las provincias

Pero si por la importancia e influencia que tienen las políticas europeas sobre el devenir de l@s ciudadan@s europe@s, además del creciente e importante auge electoral de la extrema derecha europea, donde ya gobierna en Países Bajos, Hungría, Italia y ocupa posiciones de liderazgo en las encuestas electorales en países tan relevantes como Francia o Alemania, no fueran suficientes, los recientes acontecimientos en materia geopolítica, como son la invasión de Ucrania por Rusia y la creciente inestabilidad internacional que causa, así como el genocidio del gobierno israelí en Gaza, obligan a tomar en serio una vieja aspiración de la Unión Europea como era la creación del llamado “ejército europeo” o antaño llamado Fuerza de Reacción Rápida, en esencia para no tener que depender del “paraguas” defensivo de la OTAN y de Estados Unidos.

Esta es una necesidad imperiosa así como la vieja utopía de poseer una política exterior verdaderamente común en el seno de la UE donde los 27 países que la conforman consensúen y marchen con paso decidido en el reconocimiento de países como por ejemplo, Palestina, donde solo 12 de los 27 países de la UE afirman su existencia, un porcentaje que choca con el de la totalidad de países del planeta donde casi tres cuartas partes de los mismos reconoce al estado palestino.

Si me preguntan mi opinión, tengo claro mi voto: las opciones progresistas deben crecer y tener la posibilidad de ahondar en una Europa Social y que permita aspirar a políticas inclusivas y que la consecución del pleno empleo decente y de calidad en el conjunto de países europeos no sea una utopía sino el principio de una UE que se convierta en adalid de los más altos ideales fraternos y solidarios con tod@s, los de dentro y los de fuera.

La querencia por el Bien Común de todos los que nos rodean debe ser fundamental. En este aspecto, la filosofía de la Economía del Bien Común con Christian Felber como artífice deviene en esencial para modificar el sistema capitalista y dotarlo de un rostro humano que se enfrente a las grandes corporaciones industriales con rigor y pureza.

La aspiración de una Europa Federal donde los países sean conscientes de que la cesión de parcelas de soberanía cada vez mayores a una organización supranacional como es la Unión Europea redunda en un beneficio palpable para la ciudadanía de todos los países que la conforman donde las decisiones políticas de calado a nivel exterior e interior gocen de un consenso natural y sean de aplicación como una unidad en todos los estados. En este apartado, la Unión de Europeistas y Federalistas tiene mucho que decir para llegar a convertir esta aspiración en una realidad incuestionable.

Por último y, hablando como canario, la labor que viene realizando el PSOE con nuestro paisano Juan Fernando López Aguilar como diputado con 15 años de experiencia en el parlamento europeo, está siendo capital para situar a las Regiones Ultra Periféricas (RUP) en el seno de las políticas públicas y de inversión de la Unión Europea.

Para todo lo anterior es muy importante contribuir con tu voto a la elección de un parlamento europeo que marcará la próxima década y al que tendremos que exigir más democracia, mayor participación ciudadana, mayor coherencia en materia política internacional y mayor seguridad e independencia europea, pero también mayor cohesión, unidad y una creciente inversión en política social e innovación tecnológica, pero, sobre todo, para no tener que mirar al pasado y seguir imaginando y construyendo el futuro de las próximas generaciones porque esta Europa es nuestro legado a los que vendrán.

Y además, así lo querría mi abuelo.

¿Qué nos jugamos en las elecciones europeas?