martes. 16.04.2024
feijoo

Teniendo en cuenta que la España de Pedro Sánchez no ha sido España, a tenor de estos tres años y medio de legislatura en los que PP y VOX han convertido todo en un acto de pura negación, incluido la propia España, la España de Feijóo será todo lo contrario: pura España, con la banda sonora de María Ostiz sobre “un pueblo es” sonando en todas las tómbolas de feria. España, España y España por encima de las chochonas. ¡Qué espectáculo!

ETA y EH Bildu, por ejemplo, volverán a ser partes del Movimiento Vasco de Liberación y Otegi un santo varón de dicha cruzada. Doctrina Aznar.

En cuanto a Txapote, lo empaquetarán y se lo enviarán a Pedro Sánchez para su cumple, el próximo 29 de febrero. Más bueno electoralmente no le ha podido salir al PP semejante asesino. El sello de Miguel Ángel Rodríguez.

Con los nacionalistas, siguiendo las enseñanzas del señor presidente que engañó a los españoles el 11M y en la guerra contra Iraq, pues Feijóo volverá a hablar catalán en la intimidad. Y valenciano y catalán con acento balear… Y bable… Y andaluz de Bienvenido, Mister Marshall… Una formación políglota.

Con el euskera, se atreverá con una loa de puño y letra sobre Sabino Arana, el RH+ y el PNV. Y si es necesario, cantará a capela -a kapela quiero decir- en EITB una canción de Pantxoa eta Peio por si necesitan a Aitor Esteban y a los suyos para darse una capita de tolerancia territorial y responsabilidad institucional. Realpolitik lo llaman.

Con las mujeres, pues pondrá a Cuca Gamarra a pastorearlas y llevarlas por el camino de la resignación cristiana. Tantos derechos y tanta igualdad, a la mujer y a la cabra basta con soga larga, ¿no? O mejor, en casa y con la pata quebrada, que es más cervantino. Puro feminismo de la Sección Femenina.

Y qué decir de los mariquitas azúcar y demás bichos que conforman el LGTBI. Ahí podrán en marcha un programa de reeducación, con el arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz Montes, como consejero-delegado. Yo no descartaría que volviera a aplicar los métodos infalibles de la Santa Inquisición, con un barniz de justicia y modernidad en el potro de tortura. Con 19 padrenuestros y 500 avemarías, todos españoles y católicos del tirón. Y maricón el último, como plan alternativo de salvación nacional.

Para los jóvenes, menos becas, más PPO (cursos de formación de cuando Franco mandaba) y mucho aprendizaje desde niño, como en la gloriosa revolución industrial. Y salarios, cortitos de cartera, que después se los gastan en porros y cubatas. ¡Mamones!

¿Y a los viejos? De cacería no, porque la inmensa mayoría no está para esos trotes de montes y eriales detrás de conejos y perdices. Pero una cosa nacional de grana y otro para reforzar la afición al toro bajo el sol de verano, podría encajar en esta nueva etapa de recuperación de los métodos infalibles que en Madrid se pusieron en práctica en las residencias de ancianos durante los primeros meses de la COVID. La vitamina C en todo lo alto de la cabeza no puede fallar. Descansen en paz.

A los obreros que lo votaron, les pagará retirándoles todas las ayudas recibidas del Gobierno socialcomunista porque se acabó tanto despilfarro, coño. Los botará literalmente. Que se jodan, ¿no?

En cuanto a política exterior, pues los marroquíes pasarán a ser moros y no pasará nada. El rey Mohamed VI debe enterarse de una vez por todas que Isabel la Católica fijó las reglas del ordeno y mando cuando envió a Boabdil por tabaco allá por 1492. Y si no se entera, Feijóo se podrá serio y reclamará con cara de Cid Campeador: “A mi la Legión”.

Gibraltar, español, por supuesto. Allí están esperando aún que Margallo vaya a plantar la bandera española en el culo de un macaco. Y a González Pons, que apunta a ser el máximo responsable de ese ‘asunto exterior’ a ninguna parte con las mismas pamplinas patrioteras. Miopía histórica.

Los incendios y la sequía serán los primeros dos decretos que firmará Feijóo -bueno, los primeros serán para darles puerta y calle a Tezanos por el CIS y a Silvia Intxaurrondo por enmendarle la plana (con razón) por la (no) subida de las pensiones (esta señora ha dignificado el oficio de periodista después de que Vallés y Pastor lo dejaran a la altura del betún)- para acabar con ellos de un día para otro. Los fuegos y la escasez de agua sucumbirán ante la Virgen de la Cueva, tan líquidamente milagrosa y tan cercana al PP. Pura devoción mariana.

Bertín Osborne, con su reciente paternidad de macho ibérico; Ana Rosa Quintana, con su carné de niña de Usera residente a la extrema derecha de Sotogrande, por donde navega Gil Lázaro en una goma de mil pares de cojones; Pablo Motos, con la gracia en el culo, y Santiago Segura, con Hacienda pisándole los talones a Torrente, se convertirán en los nuevos iconos patrios, en los nuevos modelos a seguir en los colegios concertados y privados (los públicos están en vías de extinción, más o menos como el eurogallo).

Purita mentira.

En fin, una España intacta y reluciente, una España espléndida, una España preparada para reeditar otra gran mordida con faldas y a lo loco.

Con faldas y a lo loco