domingo. 21.07.2024

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Feijóo ha dado un paso más en su estrategia para llegar a reconquistar la Moncloa para la derecha, su titular natural. Ha avisado de un riesgo real para la democracia española, que puede sufrir algo similar a los casos de Cuba, Venezuela o Nicaragua. Y, lo dice al hilo del intento de golpe militar en Bolivia, porque no debemos "creernos por encima de los peligros que acechan a las democracias".

El que avisa, se suele decir, no es traidor. Además, cuando el que avisa puede tener, en su ADN político, genes heredados de algún otro gallego ilustre, merece la pena no echar en saco roto sus advertencias.

Feijóo ha acusado a Sánchez de todo lo acusable, excepto de pederastia por no mentar la bicha de alguna institución amiga. Y nada, Sánchez sigue en Moncloa

Feijóo, antes Casado, denunció la impostura de Pedro Sánchez okupando la Moncloa sin que nadie tomara cartas en el asunto de restituir la propiedad a sus legítimos dueños. Parece que el tiempo medio de echar a un okupa de un piso es de 30 meses y, sin embargo, Sánchez lleva cerca de seis años en esa situación usurpadora. Hasta Aznar, desde su minarete de FAES, llego a decretar aquella fatwa que obligaba a que "Cualquiera que pueda hacer algo, que lo haga".

Despues, tiró de catastrofismo para avisar de que, gracias a Sánchez, España se rompía o España se arruinaba. Incluso, que las mujeres españolas podían ser agredidas en masa gracias a que las cárceles se habían abierto para que salieran hordas de violadores.

Intentó ganar por las buenas, a base de votos, que es como se hace en democracia. Pero, ni siendo el PP el partido que más votos obtuvo en las últimas elecciones tuvieron, sus males, remedio. Ni siquiera levantando el veto a VOX que había impuesto su antecesor, Casado.

Recordando que lo de la corrupción le sirvió a Sánchez para echar a Rajoy, ha querido hacer bueno eso de que "quien a hierro mata, a hierro muere". Y, así, le ha acusado a Sánchez de estar rodeado de corrupción, "en su entorno, en su gobierno, en su partido y en su familia". De momento, es solo pena de banquillo la que sufre Sánchez debido a la buena acogida que tienen esas denuncias entre una gran parte de los medios. Lo de las pruebas de su incriminación parecen dejarlo para más adelante, pero mientras se alarguen los procedimientos judiciales, la cosa va bien.

Hasta Aznar, desde su minarete de FAES, llego a decretar aquella fatwa que obligaba a que "Cualquiera que pueda hacer algo, que lo haga"

Porque, lo de los jueces, la verdad es que se le da bien. Si el voto popular fuera ponderado y los profesionales del poder judicial tuvieran un plus, el Partido Popular seguramente no tendría ningún problema. De ahí que toda selección de jueces hecha desde el parlamento tenga un efecto urticante en ese partido y quiera que “los jueces elijan a los jueces”, para que, estos, sean como Dios manda. 

Feijóo ha acusado a Sánchez de todo lo acusable, excepto de pederastia por no mentar la bicha de alguna institución amiga. Y nada, Sánchez sigue en Moncloa.

Por eso, ahora, va con todo, diciendo eso de que, "siempre nos quedará Bolivia". Pues habrá que estar prevenidos. El que sabe, sabe.

Se me ocurre que, si este artículo fuera un podcast, se podría ilustrar con aquella canción de Luis Aguilé que se llamaba "El tío Calambres". Su letra decía eso de que "Había un peligro en la carretera, no me importaba, porque era yo".

¿La profecía que se cumple a sí misma?