martes. 16.04.2024

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Mientras Dios siga de vacaciones, con la que está cayendo en este Valle de Lágrimas; extasiándose, como un niño pequeño, en las maravillas del Universo; por ejemplo: con la deformación de la curvatura del espacio-tiempo ante la interacción de dos masas, la confirmación definitiva de la ecuación einsteniana; E= m· c2, o la verosimilitud de que la distancia más corta entre dos puntos -sistemas de referencia-, es la línea curva. Prestando, ¡debe estar muy ocupado, el Pobre!, ninguna atención a los desastres, la desolación, la injusticia, el horror y demás tribulaciones que, teóricamente, sufren sus hijos más queridos: los pobres, los desheredados, los humillados, desterrados y famélicos; habrá que hacer algo; ¡digo yo! Lo de la Parusía se nos está haciendo muy dilatado en el tiempo, incluso para los creyentes – especialmente -, los católicos; los ateos ni estamos ni se nos espera. Digo, habrá que hacer algo con el disparate que llamamos orbe o mundo.

La Semana Santa es un bien cultural a conservar, en lo que tiene de rito comunitario, de sacralización de lo pagano como la exaltación de la primavera, de preservación de tradiciones y costumbres

No obstante, después de lo aprendido con la teoría de la relatividad especial y general; vaya usted a saber que entiende, el Todopoderoso, por la dimensión Tiempo, su cuantificación, medición y expresión cósmica. Tampoco, la Santísima Trinidad, Misterio insondable de la Doctrina Católica, más abstrusa de comprender que la Teoría Cuántica o la de Cuerdas, nos ilustra con las contradicciones de la existencia del mal y su banalidad (Hannah Arendt). ¿Por qué existe el mal? ¿Por qué Dios, omnipotente, no lo evita, Él que es misericordioso y justo? Semana Santa, tiempo de penitencia, reflexión y Resucitación al tercer día; por cierto, ya puestos, Cristo muerto, ¿qué hizo durante ese período, a qué se dedicó? No, no son preguntas baladíes ni hipócritas, ni siquiera sacrílegas. Son cuestiones, interrogantes legítimos, que todo ser humano debe plantear a los creyentes, sin atisbo de desconsideración o falta de respeto.

La Semana Santa es un bien cultural a conservar, en lo que tiene de rito comunitario, de sacralización de lo pagano como la exaltación de la primavera, de preservación de tradiciones y costumbres que marcan algunos referentes mentales de una comunidad humana, como son la libertad de expresión y de culto. Eso sí, en nuestro país necesita, imperiosamente, de un respeto por la laicidad del Estado, la separación clara y precisa de las Instituciones de todos, sin confusión posible, en relación a una confesión concreta, sea ésta cuál fuere.

Después de esta perorata que os he dedicado, acto seguido, sin solución de continuidad como contribución a esta época del año tan reconcentrada y sublime, os dedico un poema en forma de anáfora, figura retórica que se caracteriza por la repetición de una o más palabras en el comienzo de los versos sucesivos.

En nuestro país necesita, imperiosamente, de un respeto por la laicidad del Estado, la separación clara y precisa de las Instituciones de todos, sin confusión posible, en relación a una confesión concreta, sea ésta cuál fuere

AHORA, EN ESTA SANTA SEMANA

Ahora, que hace mucho que no asisto a un duelo.
Ahora, que mis opiniones carecen de cualquier aval,
que vivo en permanente y total fuera de juego,
errático, por la cancha, sin tocar balón u oval.

Ahora, que no me quema el fuego de la lascivia,
que comerme una torrija me parece un pecado mortal.
Ahora, que nadie me invita ni me regala una buganvilia,
que he perdido las insignias que me alejaban del mal.

Ahora, que como un diletante creo haber comprendido las curvaturas,
sí, esas de la relatividad y la dimensión espacio-temporal
Ahora, que me creo un Einstein, y soy un tonto del culo con calenturas
Ahora, que la ecuación: E= m·c2 no es una triquiñuela ni un bulo
de la troupe de los Bolsonaro, Milei, Trump, Meloni o Abascal.

Ahora, que veo Cristos surrealistas que bajan exangües al Hades,
a rescatar a los pobres, desheredados, inocentes, los sin pecados.
Ahora, que el Atleti no es carne ni pescado en el limbo inveterado,
de un “furbor” transmutado en cueva de ladrones y alacranes.

Ahora, que en lucha desigual se baten tirachinas con misiles y drones.
Ahora, que en las ferias de armas se entroniza la diosa fortuna.
Ahora, que no me sale los cojones que me engañen decisiones,
de probos europeos otanistas con guerras inevitables y oportunas.

Ahora, que el Consejo de Seguridad emite la enésima Resolución,
que incumplirá Israel, porque Netanyahu no tiene ONU sino dos,
portaviones norteamericanos para su perfecta cobertura y caución.

Ahora, que Lisboa se encuentra más lejos que una primorosa estrella.
Ahora, que la Cidade da Luz está en Alfa Centauri, pero sigue siendo bella
Ahora, que el eléctrico 28 pasa por Mouraria, mirador Santa Luzia,
Alfama mía, sin fado ni guía; nao sei, mesmo agora por ir lá o que faria.

Ahora, que apruebo cursos por internet de exámenes virtuales con Red.
Ahora, que discuto a voces con el telediario más sordo y mudo cada vez.
Ahora, que no me explico ni me explicaré, por prudencia y sensatez,
pretendidas virtudes que, falsamente, me aseguran trae la pérfida vejez.

Ahora, que resuelvo problemas de ajedrez a golpe de neuronas maltrechas
que, aunque achicharradas, se mantienen de pie y conectan sus brechas
sinápticas en un afán de no perder la conexión, de mantenerse derechas.

Ahora, que me yergo y suenan calcañares y edemáticas piernas insurrectas.
Ahora, que me sienta mal el chocolate y no tendré jamás un Maserati,
que por arte de magia aparezca en mi plaza de garaje. No es una indirecta,
Dios me libre, de Madrid al cielo y dos millones de euros de “propinati”.

Digo, que ahora, en ese momento estoy ferropénico perdido,
me falta hierro, densidad. Soy carne de frenopático sin ruido.
Por mis pecados y faltas estoy comprometido en un Juicio Final,
que no me creo, por ateo. Ayudarme a buscar en este trance fatal,
un abogado novato de oficio, barato, que no desee beneficio.


Un tipo de los que ya no quedan: izquierdista, rojo y sin vicios.

Ahora, en la Santa Semana de Pascua