martes. 05.03.2024
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Consejo de Ministros

Desde hace veinte días es frecuente escuchar en los medios políticos expresiones hechas que desfiguran la realidad, exactamente en el momento en que más claridad necesitamos.

Y no, no me estoy refiriendo a expresiones gastadas como el “centrismo” para referirse a partidos tan claramente descentrados como los que conformen el ticket electoral de la derecha, en estas elecciones en las que claramente vamos a elegir entre un gobierno de vocación retrógrada y otro de vocación progresista, sin que haya más opciones, ni partidos políticos en los que los tímidos puedan refugiarse para decir que votan azul celeste. Esos cuentos pasaron a la historia.

Me refiero al mensaje interesado de que votar izquierda supondría la “reedición” del actual Gobierno de coalición, por más que todos los acontecimientos que estamos viendo dejen claro que no existe tal cosa.

Porque, teniendo claro que si hay un gobierno progresista tendrá que conformarse en torno al PSOE como tronco central, el aliado de ese Gobierno no va a ser el mismo del Gobierno saliente, y eso es muy importante saberlo.

En el nuevo y posible gobierno de coalición, el aliado del PSOE será Sumar, y Sumar no es Podemos

En el nuevo Gobierno de coalición, el aliado del PSOE será Sumar, y Sumar no es Podemos. Esto no es una valoración, es un hecho. La propia secretaria general de Podemos ha dicho que su papel en la nueva formación es “modesto”. Algunos de los rostros más connotados de la etapa que acaba han pasado a un segundo plano, para ser sustituidos por muchas caras nuevas.

Eso implica que el votante progresista, tanto el que quiere reforzar al PSOE como el que va a apoyar a Sumar y a su candidata, estarán apostando no por una nueva oportunidad, sino por una oportunidad nueva. Una oportunidad que, si prestamos atención a los indicios, se caracterizará probablemente por una mejor coordinación interna, una mayor claridad, una beligerancia más ordenada.

Es decir, lo que caracteriza una coalición eficaz. Eso es lo que el votante de izquierdas va a apoyar. Y lo que debería apoyar el votante que, a pesar de sus dudas, no puede votar bajo ningún concepto la negación de todo el camino andado que supondría la llegada de Vox al poder. De todo el camino andado durante décadas. El votante que hoy piensa en abstenerse y que no debe hacerlo.

Se me dirá que apelo al voto del miedo, pero el que espera impávido con un niño en brazos que un piano que cae de un sexto piso se le estrelle encima no es un valiente, es un irresponsable. En cualquier época de la historia, la libertad es ese niño pequeño que los ciudadanos -en el sentido que le dio al término la Revolución Francesa- tienen la obligación de proteger. Pocas veces ha estado más claro el camino.

Reedición y renovación