lunes. 24.06.2024
Coloquio mantenido en el Goethe Institut por Roberto R. Aramayo, Concha Roldán y Nuria Sánchez Madrid presentando el número 515 de la Revista de Occidente dedicado al Tricentenario Kantiano.
Coloquio mantenido en el Goethe Institut por Roberto R. Aramayo, Concha Roldán y Nuria Sánchez Madrid presentando el número 515 de la Revista de Occidente dedicado al Tricentenario Kantiano

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Hace un par de semanas Fernando Vallespin, director de la Revista de Occidente, moderó una presentación en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, en la que participaron Adela CortinaJavier GomáÁlvaro Delgado Gal y Roberto R. Aramayo. Aunque no responde a su naturaleza miscelánea fiel al espíritu fundacional, con ocasión del Tricentenario Kantiano, el número 515 de la RdO es un monográfico sobre Kant, donde participan también Mario CaimiValerio Rocco y Nuria Sánchez Madrid, colaboraciones a las que se suma una entrevista de Kai De Bruin hace a Lea Ypi y el artículo que Ortega redactó hace un siglo con ocasión del bicentenario. El número supone por lo tanto un triple homenaje: a la figura de Kant y a la propia Revista de Occidente por sus respectivos centenarios, así como a Ortega, fundador de la RdO y tornkantiano de pro.

Juan Claudio De Ramón, secretario de la RdO, presentó ayer ese mini número durante un acto celebrado en el Goethe Institut de Madrid y lo hizo recordando una de las muchas facetas del pensador madrileño. Ortega decidió familiarizarse con las grandes tradiciones filosóficas y culturales realizando estancias en Alemania. En Marburgo respiró el ambiente kantiano que le haría comprender ese pensamiento para hacerlo suyo e integrarlo en su célebre razón vital. Gracias a Ortega se tradujeron muy tempranamente obras de todo tipo, como muestran por ejemplo las obras completas de Freud publicadas en Biblioteca Nueva. También encargó las primeras traducciones de Kafka a cualquier otro idioma y que le hizo ser mundialmente conocido en lengua española. Ya está en prensa otro número de la RdO sobre Kafka donde se recoge La Metamorfosis, cuya legendaria traducción castellana se atribuyó durante mucho tiempo al propio Borges aunque no fuera el caso.

El debate del Goethe sacó a relucir las muchas carencias kantianas, entre las que destaca su escasa sensibilidad hacia el protofeminismo de su época

El formato del Goethe no fue una sucesión de intervenciones. A instancias de la Fundación Ortega Marañón se planteó como un debate mantenido por Roberto R. AramayoConcha Roldán y Nuria Sánchez Madrid, permitiéndose luego intervenciones del público. La fórmula bien pudiera institucionalizarse y dar lugar a una sección de la revista donde se recuperen las discusiones con sus eventuales réplicas e incluso dúplicas. Ciertamente la Revista de Occidente tiene un prestigio ganado a pulso que debería llegar a más lectores. Los tiempos demandan su disponibilidad en internet. Acaba de comercializarse su versión digital, que debería tener un costo menos a la de papel, pero sería muy deseable que, tras un consabido embargo reservado a suscripciones y compras, cupiese acceder libremente a sus contenidos, enriqueciendo con ello el intercambio de ideas dentro del vasto universo hispanoparlante. Dentro del ámbito ético Isegoría hizo este viaje hacia el tercer entorno al cumplir diez años hace ya veinticinco.

Como no podía ser de otro modo, el debate del Goethe sacó a relucir las muchas carencias kantianas, entre las que destaca su escasa sensibilidad hacia el protofeminismo de su época, pero sobre todo se recalcó que Kant aún tiene mucho recorrido, siempre que no atendamos tanto a su letra y nos dejemos inspirar por el espíritu de sus planteamientos. El trabajo filológico ya está sobradamente hecho y es hora de pensar desde Kant para ir mucho más allá del mismo, tal como hiciera Ortega. La ilustración es un movimiento emancipatorio que sigue teniendo mucho trabajo por delante, porque como señala Ortega el ser humano es una viviente utopía y siempre cabe soñar con un mundo mejor, para decirlo con Javier Muguerza.

La Inteligencia Artificial nunca podrá brindarnos aplicaciones que resuelvan dilemas morales, porque nada ni nadie puede sustituirnos en la tarea de consultar a nuestra propia conciencia moral

Kant define a la Ilustración como el proceso de atreverse a saber, a servirse del propio entendimiento y pensar por cuenta propia, prescindiendo de cualquier tutela paternalista que nos trate como menores. Porque lo que nos hace realmente humanos es el darnos autónomamente nuestras propias reglas y el asumir nuestra responsabilidad sin atenuarla por las circunstancias, culpas ajenas o intervenciones providenciales. La Inteligencia Artificial nunca podrá brindarnos aplicaciones que resuelvan dilemas morales, porque nada ni nadie puede sustituirnos en la tarea de consultar a nuestra propia conciencia moral, entendida como una instancia suprema de nuestras reflexiones éticas cuyos dictámenes van a misa.

No podemos pretender escurrir el bulto y parapetarnos tras la obediencia debida o los argumentos de autoridad, porque nos corresponde criticarlo absolutamente todo antes de darlo por bueno, cribar los datos y discernir sin dejarnos arrastrar por los prejuicios. Las desigualdades y la injusticia son temas para cuyo tratamiento actual pueden dar mucho juego ciertas ideas kantianas, al igual que su cosmopolitismo sirve para concienciarnos de nuestra interdependencia, con todo lo que tal cosa conlleva en el orden individual e internacional. Hay que felicitarse por la iniciativa de haber propiciado este coloquio y ojalá se auspicien muchos más, algunos de los cuales puedan publicarse después y lo hagan en una Revista de Occidente que pueda ser fácilmente accesible. 

Un debate sobre Kant en el Goethe Institut propiciado por la nueva Revista de Occidente