miércoles. 21.02.2024

Según el estudio publicado por el CIS la pasada quincena, la amnistía inquieta al 0,6% de los españoles, que la sitúan en el puesto 24 en el escalafón de sus preocupaciones. Entretanto, y de forma simultánea, la economía española crece el doble que la de los grandes países de la Unión Europea mientras los familiares tienen que comprar las botellas de agua para los enfermos de nuestros hospitales públicos, España es pionera en digitalización mientras los institutos de secundaria viven ahogados por la falta de medios, la dualización de la sociedad avanza mientras se hacen esfuerzos por recortar la brecha salarial, la brecha educativa, la brecha de género. 

La amnistía preocupa al 0,6% de los españoles, pero el primer partido de la oposición pretende que sea el motivo único por el que los ciudadanos decidan su voto

La amnistía preocupa al 0,6% de los españoles, pero el primer partido de la oposición pretende que sea el motivo único por el que los ciudadanos decidan su voto. Un voto que reclaman para que los pacientes sigan comprando las botellas de agua y echando monedas a los televisores subcontratados, para que las becas vayan a quienes no las necesitan y para que la brecha salarial aumente porque si no consigues un trabajo mejor solo es culpa tuya. 

La amnistía preocupa al 0,6% de los españoles, pero se lleva las mejores horas de quienes trabajan en resolver los problemas que ocupan los lugares uno, dos y tres en la encuesta del CIS, sin que se vea salida a esta ruleta estúpida por la que salta de casilla en casilla una bola que no le importa a nadie y que, como en todas las ruletas, solo beneficia a un ganador (que suele ser la banca, según han puesto de manifiesto los informes de resultados hechos públicos esta misma semana).

El barullo nos aparta del fondo de las cosas: está justificado dedicarle esfuerzo a la amnistía para poder dejar de dedicárselo

La amnistía preocupa al 0,6% de los españoles y ocupa al noventa por ciento de ellos, porque se ha convertido en la única esperanza de una derecha que no tiene nada que ofrecer para poder seguir sin ofrecer nada. La coartada perfecta para que en los hospitales, que no dependen del Gobierno central sino de las comunidades autónomas, la gran mayoría en manos de la derecha patriota, tenga usted que seguir comprando el agua para sus enfermos mientras le echa la culpa a Puigdemont

Como siempre, el barullo nos aparta del fondo de las cosas: la amnistía es importante para avanzar en la regulación del problema territorial, y está justificado dedicarle esfuerzo para poder dejar de dedicárselo. Punto. Deberíamos dedicar todo el resto del tiempo -debería quedar algo de tiempo- a lo que marcará el futuro del país: elegir entre un modelo de sociedad que reparta la riqueza y ponga topes a la codicia, o una ruleta en la que nos hacen creer que todos podemos ganar, cuando la realidad es que el dueño del casino ya le ha dicho al crupier en qué número tiene que detener la bola.

 

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