lunes. 27.05.2024

La situación vivida en la Liga española el pasado domingo con el partido disputado entre el Real Madrid y el Valencia en el campo de Mestalla, devuelve desgraciadamente a la actualidad, un problema eterno, como el racismo. Insultos y gestos racista recibidos por el jugador Vinicius.

Hoy quisiera desde enviar un mensaje de prudencia y, sobre todo, de actuación definitiva en educación desde mi profesión de mediador.

Según define el diccionario de la Lengua Española, racismo es la “creencia que sostiene la superioridad de un grupo étnico sobre los demás, lo que conduce a la discriminación o persecución social”

El racismo es el odio, rechazo o exclusión de una persona por su raza, color de piel, origen étnico o su lengua, que le impide el goce de sus derechos humanos. Es originado por un sentimiento irracional de superioridad de una persona sobre otra”.

Por eso el “caso Vinicius” ha revuelto las “tripas” de la sociedad, desde la persona más humilde, hasta políticos, naciones y organizaciones mundiales. Como mediador, es una oportunidad para de verdad seguir trabajando en su erradicación.

Es necesario en toda la sociedad y en particular en el ámbito deportivo, crear estrategias para evitar el racismo. 

Ya hace años, la UEFA, realizó una importante campaña denominada “respect” que promovía la idea fundamental del respeto entre todos

No es un problema de España, es un problema mundial, solo que Vinicius es una “figura mundial” cuya repercusión llega a todas partes. 

Ya hace años, la UEFA, realizó una importante campaña denominada “respect” que promovía la idea fundamental del respeto entre todos, durante el juego: respeto por los jugadores contrarios, por los entrenadores, cuerpo técnico y dirigentes, respeto por los árbitros y entre los aficionados. Se centró la campaña en el valor que supone el respeto sin ningún tipo de discriminación. Hablamos más o menos de 2008, con ocasión de la Eurocopa.

Pero lo cierto es que se necesita mucho más que una pancarta o un mensaje en una camiseta deportiva. Educar en valores que persigan el respeto y el “no al racismo” empieza en la escuela, en la sociedad, en cada uno de nosotros.

Por eso entiendo que la mediación ofrece un espacio fundamental para erradicar los conflictos, que siempre existirán y que conviviremos con ellos, los problemas etnoraciales. Tratamos de trabajar desde la mediación, la gestión de las diferencias, mediante la creación de un espacio de diálogo, donde se reformulen las relaciones entre las distintas personas o grupos.

Siempre decimos que no hay mejor mediación que cuando uno escucha, entiende, aunque no comparta. Es cierto que todo fluye dependiendo del estado emocional y por eso muchas veces la irracionalidad sale a la luz cuando la tensión es importante. Pero nada justifica que el conflicto permita la falta de respeto o el racismo.

Alguna vez que ya sea por diferencia de valores o principios, hemos detectado algún tipo de falta de respeto, hemos tenido que trabajar directamente la valoración positiva de la diferencia cultural, que consiga transformar las situaciones y en cualquier caso plantear una acción restaurativa.

Cuando existe este tipo de conflicto, además de la necesidad de reeducar, es muy importante no victimizar al agredido

Mediación y justicia restaurativa no es lo mismo, aunque van parejas y pero esta segunda se antoja fundamental, para el proceso educativo que necesita el individuo y la sociedad en la erradicación y la deconstrucción del racismo

No lo olvidemos, es un problema mundial y no hace falta poner ejemplos, pero ahora es una oportunidad desde España de conseguir aquello que ya en la “Declaración y el Programa de Acción de Durban”, que se adoptó en la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia en Sudáfrica en 2001, donde se propusieron medidas específicas para combatir el racismo, y donde se reconoció que “ningún país podía presumir de estar libre de racismo, que este fenómeno constituía un problema mundial y que, para combatirlo, era necesario un esfuerzo universal”. Esta Declaración, se reafirmó en años posteriores.

La mediación se pone a disposición de ese proyecto, que desde hace años existe y que no solo ha sido ahora actualidad con el “caso Vinicius”, sino que cabe recordar en 2020 el asesinato de George Floyd en Estados Unidos, a manos de policías en su detención. Concienciar, si, pero actuar también.

Y algo muy importante querido lector, cuando existe este tipo de conflicto, además de la necesidad de reeducar, es muy importante no victimizar al agredido, algo desgraciadamente muy normal por ejemplo (aunque de forma abstracta para el tema que estamos tratando) cuando existe bulling en un centro educativo, donde al final, la víctima abandona el centro, y el victimario continua en él tras el castigo. Pues hagamos un análisis paralelo.

La mediación ofrece un espacio seguro, donde los participantes pongan encima de la mesa lo que les llevó a sentir y expresar. ¿os imagináis el encuentro restaurativo de Vinicius con los detenidos por los insultos?, sería una lección más de vida, si los mediadores vieran la oportunidad de ese encuentro.

El “caso Vinicius” y la gestión del conflicto racial