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miércoles. 08.02.2023
Racismo

El racismo es un fenómeno social y su explicación más cercana nos la pueden dar las ciencias sociales. Se define como un principio organizador de todas las estructuras sociales y relaciones de dominación de la modernidad. Este fenómeno se sustenta en la colonialidad e involucra a un grupo históricamente opresor y una minoría históricamente oprimida. La colinealidad es un “patrón de poder” que surge del colonialismo moderno, refiriéndose a la forma como el trabajo, el conocimiento, la autoridad y las relaciones intersubjetivas se articulan entre sí, a través del mercado capitalista mundial y de la idea de raza.

El racismo hacia personas blancas también llamado “racismo inverso” es un discurso difundido para legitimar la posibilidad de un racismo bidireccional, que afecta a las personas blancas de igual manera que a otros grupos raciales.

¿Existe el racismo inverso? La respuesta es no. El racismo es un sistema ideológico que legitima la superioridad de un grupo y que se traduce en desigualdad, discriminación y desventajas sociales y económicas.

El fenómeno del racismo se sustenta en la colonialidad e involucra a un grupo históricamente opresor y una minoría históricamente oprimida

La discriminación siempre es de arriba para abajo, del privilegiado a quien no es privilegiado, del poderoso al débil. La raza sirve de marcador social, ciudadano y humano, instalándose en nuestras sociedades como un hecho indiscutible. A través de ella se construyen jerarquías de privilegios y opresiones que, bajo sus especificidades locales, se manifiestan mundialmente, y a escala global sus repercusiones son igualmente desventajosas para las poblaciones racializadas. Este marcador opera entonces como organizador de relaciones y prácticas en la vida social pudiéndose rastrear a través del tiempo y localizaciones distintas las diversas formas que adopta el racismo desde el imbricado tejido raza/etnia-género-clase y sus consecuentes producciones ideológicas y prácticas referentes a la identidad nacional y la ciudadanía.

El concepto de fragilidad blanca no me lo he inventado yo. Lo acuñó Robin diAngelo en 2011. DiAngelo es profesora en la Universidad de Washington y trabaja en los campos del análisis del discurso crítico y en estudios sobre la blanquitud (en el original, whiteness studies). La blanquitud, como posición social y política, otorga a las personas blancas una vida alejada del estrés que produce ser una persona racializada. 

El racismo es un sistema ideológico que legitima la superioridad de un grupo y que se traduce en desigualdad, discriminación y desventajas sociales y económicas

Por lo tanto, una persona blanca vive en una situación privilegiada y, a su entender, equilibrada en términos de raza. No siente ningún peligro ni ninguna amenaza. Sin embargo, las conversaciones sobre racismo con personas racializadas rompen ese equilibrio. Esos temas sitúan a la persona blanca interpelada en una situación incómoda que incluso puede llegar a ser tan intolerable para ella que utilizará una serie de respuestas defensivas para restaurar ese equilibrio. Todo cuanto sea necesario para volver a su zona de comodidad y confort. La fragilidad blanca comprende todas esas respuestas defensivas. Esto pasa porque todavía hoy se concibe el racismo como un problema que tienen las personas racializadas, un problema que tienen Los Otros, y no como algo en lo que el privilegio blanco y, por ende, la blanquitud también tenga algo que ver.

Las respuestas más comunes producidas por la fragilidad blanca, según DiAngelo, suelen incluir el enfado y la culpa hacia la persona racializada. Esto nos dificulta todavía más la conversación y pone más presión sobre las personas racializadas, que tienen que andar protegiendo y cuidando los sentimientos de las personas blancas para que no se sientan heridas. Y eso es absurdo. Tan absurdo como si alguien te pega un pisotón (aunque sea sin querer) y dudes en si decirle que te ha pisado porque te acabará echando la culpa de haber puesto el pie ahí.

Para establecer alianzas tenemos que ser conscientes de nuestros privilegios. Al final, es lo mismo que desde el feminismo se les pide a los hombres

En el experimento How racist are you, de Jane Elliott, se ve claramente esa percepción sobre que el racismo es un problema de las personas no blancas cuando una mujer blanca, ante la interpelación de una mujer negra sobre el racismo, le contesta "bien, ¿y qué vas a hacer tú para resolver el problema?" dejando claro que ella, como mujer blanca en una sociedad blanca, no es quien tiene que moverse. La respuesta de esta mujer se da desde la fragilidad blanca. Por lo tanto, para establecer alianzas tenemos que ser conscientes de nuestros privilegios. Al final, es lo mismo que desde el feminismo se les pide a los hombres, ¿verdad? Que sean conscientes de cuáles son sus privilegios, que los revisen y que entonces, tras ese trabajo de revisión e identificación serán percibidos como aliados.



Pues apliquemos la misma lógica al racismo. Parte de esa revisión y esa deconstrucción pasa por identificar los momentos en los que la fragilidad blanca se activa.

Diferencia entre raza y etnia

Es interesante diferencia entre raza y etnia. El término raza se refiere a la división de seres vivos según una serie de atributos físicos y biológicos compartidos. En el caso de la raza humana, es una construcción social en la que se dividen a poblaciones humanas, bajo el supuesto de que un conjunto de personas posee atributos físicos que los unen.

En cuanto a la etnia, esta se refiere a un grupo de personas que mantienen un lazo social producto de una cultura, lengua, religión u origen compartidos.

Definición:

Raza: Es una categorización de poblaciones humanas basada en atributos físicos y biológicos.

Etnia: Es un grupo humano en el que sus miembros comparten una cultura, religión, lengua, origen geográfico y/o de procedencia.

Características:

Raza: Implica una herencia genética | La clasificación de una persona como miembro de una raza no implica que esta esté de acuerdo | Marcadores genéticos observables (rasgos fenotípicos) son utilizados para dividir a las razas | Se cree que una raza mantiene sus atributos sin presentar cambios en el tiempo | Es una construcción social.

Etnia: La identidad étnica es producto de un proceso de socialización | Sus integrantes están unidos por un sentimiento compartido de pertenencia | Se manifiesta en comportamientos y expresiones culturales | Es dinámica, puede haber cambios en los individuos y grupos étnicos a los que pertenecen | Es una construcción social.

Elementos determinantes:

Raza: Características físicas y herencia genética.

Etnia: Origen común (geográfico o por ascendencia) y prácticas culturales compartidas.

Principales atributos:

Raza: Color de piel, tipo de cabello, forma del rostro, región de origen. Ejemplos: Negroide, Caucásica. Mongoloide, Australoide, Capoide

Etnia: Origen geográfico, religión, forma de vestir, lengua, dialectos, historia común. Ejemplos: Aymara y Quechua (varios países de América del Sur), Misquita (Honduras y Nicaragua), Náhuatl (México), Bereber (Norte de África), Samoana (Samoa), Croata (Croacia).

¿Hay discriminación inversa por etnia? Por ejemplo, una persona de etnia no gitana se encontraría discriminado en una población gitana? Parece que no. El 66% de las personas de etnia gitana se relaciona por igual con payos y gitanos. Según la encuesta sociológica a hogares de la población gitana elaborada por el CIS, el 79% dice "conocer a payos a los que considera amigos íntimos". El 65,7 por ciento de las personas de etnia gitana se relaciona con payos y gitanos por igual, y la mayor parte (el 79,2 por ciento) dice "conocer a payos a los que considera amigos íntimos", según la encuesta sociológica a hogares de la población gitana elaborada por el CIS. El trabajo del CIS, se ha realizado a partir de 1.609 entrevistas en barrios y poblados de todas las comunidades autónomas a excepción de Islas Canarias, Ceuta y Melilla. Así, recoge las principales preocupaciones de un colectivo que señala el paro (en un 38,1 por ciento de los casos), la discriminación (23,6 por ciento) y el racismo (23 por ciento) como los peores problemas a los que se enfrenta el conjunto de la etnia.

Desde la Psicología Social se ha mostrado que es posible reducir el prejuicio que los individuos tienen hacia miembros de grupos minoritarios utilizando diferentes estrategias. Dichas estrategias se pueden dividir en intergrupales e individuales. Mientras que las primeras buscan cambiar las interacciones entre los grupos o los límites intergrupales, las segundas se centran en los sentimientos, cogniciones y comportamientos individuales.

Las intervenciones que parecen resultar más eficientes desde un enfoque intergrupal son aquellas basadas en la hipótesis del en la hipótesis del contacto intergrupal y las que se basan en la categorización social. Las estrategias basadas en el contacto intergrupal consisten en promover la interacción con miembros del exogrupo, mientras las estrategias que buscan producir cambios en la categorización se pueden dividir, a su vez, en la decategorización, la recategorización, y la categorización. Por ejemplo, las intervenciones basadas en la recategorización han mostrado que una mayor percepción de identidad endogrupal común puede conducir a relaciones intergrupales más positivas en contextos como institutos multiétnicos o en procesos de fusiones corporativas.

Dentro de las estrategias para reducir el prejuicio desde un enfoque individual se encuentran aquellas basadas en la disonancia cognitiva

Dentro de las estrategias para reducir el prejuicio desde un enfoque individual se encuentran aquellas basadas en la disonancia cognitiva. Desde esta línea se mantiene que haciendo conscientes a las personas de la inconsistencia que existe entre los prejuicios y los valores normativos de igualdad y multiculturalidad, o de la inconsistencia entre su actitud y su conducta, se puede conducir al cambio de actitudes con el fin de evitar o contrarrestar el malestar que provoca dicha inconsistencia. 

Otra estrategia de intervención que actualmente está tomando relevancia y que suele mostrar resultados positivos es el trabajo con ejemplares contra estereotípicos, basado en hacer saliente, mediante ejemplares positivos, características que no son estereotípicas del grupo. Otras intervenciones que han obtenido buenos resultados han sido aquellas que buscan aumentar la consciencia de la existencia del prejuicio o aquellas basadas en promover la empatía o la toma de perspectiva. Otra forma de reducir el prejuicio ha sido a través de las exposiciones artísticas. En dichas exposiciones suelen mezclarse tanto las estrategias intergrupales como las individuales. Por ejemplo, en el llamado New Negro Movement, movimiento liderado por filósofos, sociólogos, críticos y galeristas, se pretendía alcanzar mediante la cultura, en vez de mediante la política, la igualdad de derechos y oportunidades para los negros. Este movimiento buscaba la representación en exposiciones artísticas y en obras literarias de una nueva visión de la identidad afroamericana, reflejando el valor de las aportaciones que esta identidad tenía para la cultura norteamericana más allá de la música y el baile por los que siempre había sido reconocida.

Por último, compartir esta reflexión de Miguel de Unamuno: “El fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando”.

El mal llamado racismo inverso