lunes. 04.03.2024
Foto: @Sumar

Digo “un” y “en”, no “el” y “de”, porque entiendo que en la izquierda, y ahora, hay dos votos útiles, el del PSOE, probablemente mayoritario, y el de SUMARimprescindible para un nuevo gobierno progresista de coalición que desarrolle la tarea iniciada en la presente legislatura. Es necesario para ello examinar y entender cómo se está asumiendo en la sociedad esta característica de SUMAR, componente indispensable hoy para una propuesta de gobierno de progreso y también para la acción política y social más allá de la cita electoral

Ambos, PSOE y SUMAR, representan espacios históricos y culturales distintos, con una franja común, pero con capacidad y necesidad para desarrollarse de forma no competitiva entre ellos. Es una convicción, intuición, impresión… resultante de una observación ciertamente interesada. Interesada en la política de progreso, interesada en repetir y desarrollar la experiencia del actual gobierno de coalición progresista, y convencido de que es difícil, aunque posible, continuarla y profundizarla.

PSOE y SUMAR, representan espacios históricos y culturales distintos, con una franja común, pero con capacidad y necesidad para desarrollarse de forma no competitiva

El 28-M apunta a una cierta franja de desplazamiento del voto entre PSOE y SUMAR, pero subraya mucho más la existencia y la necesidad de recuperar un voto popular errante que ha ido a la derecha, y, sobre todo, un gran espacio de abstención del que ambas fuerzas de la izquierda deben rescatar una parte sustancial y transformarlo en voluntad de participación política presente y futura, partiendo de esta experiencia y de este proyecto, desarrollado por primera vez en nuestra democracia.

Dos fuerzas de la izquierda, dos izquierdas, que no han de competir para ver cuál es “más de izquierdas”, cuál es “la auténtica”, cuál está a uno u otro lado de la otra. Ambas, cada una a su manera, desarrollando su específica historia, sus inercias, sus iniciativas, deben conectar con la ciudadanía para insuflar esperanza, y convicción de lo mucho aún pendiente pero posible ya hoy a partir de una experiencia sin duda exitosa de esta última etapa conjunta, asumiendo que ninguna de las dos izquierdas hubiera podido desarrollarla en solitario. Y que tampoco podrá desarrollarlo en la próxima etapa si no es de nuevo con esa coalición de progreso. 

Dos espacios distintos, pero objetiva y necesariamente cómplices hoy, en propuestas y en acción política y social, con una necesaria voluntad de conquistar la posibilidad de realizarlo desde el gobierno, a la vez que con en una imprescindible y directa relación con la ciudadanía a través de ambos colectivos políticos organizados. Dos espacios pues útiles cada uno, que se necesitan mutuamente, que no pueden llevar a cabo sus propuestas sin la coalición de uno con el otro

Para SUMAR esta campaña es algo más que la apuesta de esperanza inmediata. Desde su nacimiento se ha planteado que es un proyecto para los próximos 10 años

Un buen resultado electoral de SUMAR haría imposible, política y aritméticamente, cualquier otra fórmula de gobierno distinta a la del gobierno progresista de coalición.

Por y para todo ello, además de la voluntad de gobernar, hay que explicar por qué y cómo queremos gobernar. Y creo que la mayoría estamos muy de acuerdo en que el eje ha de ser la calidad de vida (“la buena vida”, “la vida bonita”, …): salarios y su poder adquisitivo, calidad del trabajo; tiempo de trabajo y su duración, distribución y administración; los derechos, su reconocimiento y ejercicio; la no discriminación; la calidad del ocio…; entendiendo que sus contenidos concretos y las prioridades no son necesariamente iguales para los diversos colectivos sociales en función de edad, vivienda (rural o urbana, tipo, movilidad exigida…), trabajo realizado, formación … Un elemento esencial será asimismo la participación en las decisiones, para lo que también necesitamos las diversas formas de organización ciudadana.

Pero para SUMAR esta campaña es algo más que la apuesta de esperanza para desarrollar la política de progreso en la etapa inmediata. Recordemos que desde su nacimiento se ha planteado que es un proyecto para los próximos 10 años, y más allá. 

Ambiciosa propuesta sin duda que exige no olvidarlo en la inmediatez de las exigencias de este momento electoral. Porque ahora, para el 23-J, SUMAR no pasa de ser una plataforma electoral, una suma de organizaciones coaligadasen una propuesta electoral común, conjunta, aunque ya con un interesante complemento con la incorporación de personas que no estaban, que no estábamos, en ninguna de las 15 o 16 integradas en SUMAR. Una campaña que no pueden realizar éstas de forma dispersa, ni tampoco los/as candidatos/as, y menos los/as cabezas de lista solitos/as. 

Esta Plataforma, esta coalición, este incipiente proyecto, con voluntad ya de proyectarse más allá del 23-J con la representación parlamentaria que conquiste ese día, y, sobre todo, con el colectivo político que a ello contribuya (y que se vaya cohesionando y desarrollando a través de la acción política ciudadana que impulse, que protagonice), ha de convertirse en un sujeto político con personalidad propia cuyos contenidos resulten no de la suma o del conglomerado primigenio, sino de su crecimiento, experiencia, cohesión… integrando los colectivos originales para convertirse en un solo colectivo con muchos más efectivos que los sumados en su origen. Sólo así podrá llegar a los 10 años, y más allá. Y sólo así podrá cumplir la necesaria función de interrelacionar la ciudadanía, sus diversos colectivos, con la gestión política, con las propuestas políticas. 

Por ello, con tal perspectiva, o con tales deseos, titulé “y no sólo”, porque para SUMAR no basta con desarrollar la campaña como voto útil en la izquierda, como componente imprescindible para un nuevo gobierno de progreso. Creo que debería, que debe, diseñar esta campaña como instrumento para ir creando este colectivo con perspectivas de futuro

Los colectivos de activistas de la campaña, sus formas de organización y de trabajo, pueden ser el germen de la futura organización de este movimiento político

Se habla de debates sectoriales, bien. Una referencia para ello es el desafío proclamado por el Secretario General de CCOO, Unai Sordo, que ha afirmado que “Sería un fraude democrático que la ciudadanía no conociera la visión de todos los partidos sobre la reforma laboral, el SMI o las pensiones”. Esperemos que otros colectivos sociales lo entiendan también, incorporando sus específicas problemáticas a las colectivas ciudadanas, exigiendo conocer y debatir las diversas propuestas para el 23-J.

Supongo que las comisiones o comités electorales territoriales y sectoriales de SUMAR, además de los mítines puntuales y otros actos de información pública, deben estar preparando, organizando, reuniones con colectivos sociales, con los colectivos que generan opinión, para presentar el programa político de SUMAR para el 23-J. 

Activistas para todo ello han de encontrarse en las organizaciones ahora integradas, en las personas de los 38 grupos de trabajo que han elaborado los documentos base para el proyecto, así como en las personas que se han ido, nos hemos ido, incorporando en estos meses, y seguramente más ahora en la perspectiva del 23-J. Hay que utilizar, organizar, impulsar, la labor de los activos potenciales que ofrece e irá ofreciendo la sociedad.

Los colectivos de activistas de la campaña, sus formas de organización y de trabajo, pueden ser el germen de la futura organización de este movimiento político organizado, de SUMAR.

Quisiera ser optimista sobre todo esto, pero me faltan suficientes síntomas positivos al respecto. Preferiría, espero, estar equivocado.

Para un voto útil en la izquierda, y no sólo