martes. 26.09.2023

Acaban de pasar las elecciones municipales, forales y autonómicas en una parte de nuestro país con un nefasto resultado para este sector.

El socialismo y como consecuencia la izquierda ha perdido una parte fundamental de su poder autonómico y municipal.

Cinco autonomías van a pasar a manos de PP y VOX, Comunidad Valenciana, La Rioja, Baleares, Aragón, Extremadura y probablemente Canarias. Sólo se han salvado Castilla la Mancha, Asturias y con mucha probabilidad Navarra.

Ahora el mapa de España se tiñe de su color en lo que ya han denominado la marea de azul. La cuestión es dilucidar si es sólo marea o acaba siendo tsunami.

También en la parte municipal el 28-M ha resultado catastrófico. Ha sido un fracaso sin paliativos.

¿Cuál ha sido la razón, o las razones de estos resultados? 

Mientras en la derecha Feijóo se encuentra en la encrucijada de que si no alcanza la Moncloa ese 23-J se le acabará su efecto. Alguien ya le ha avisado a Ayuso: “Isabel calienta que sales”

Como se suele decir “expertos tiene la iglesia”, pero parece evidente que una parte importante del electorado no ha valorado, o no ha sabido valorar el inmenso trabajo realizado por el gobierno de coalición que preside Pedro Sánchez. 

O quizás que no se ha sabido exponer, que ha fallado la comunicación.

También que han existido elementos que la extrema derecha y la derecha extrema han sabido exprimir con habilidad. La última metedura de pata de Bildu con sus listas ha hecho mucho daño fuera de Euskadi y Navarra, rematando la jugado los últimos casos de supuesta compra de votos que han afectado al PSOE.

Por último, existe otro elemento que ha hecho mucho daño, especialmente en los últimos meses. La enfermedad crónica que les infecta; su cainismo estructural. 

A las derechas también les afecta, pero ellos han aprendido con el tiempo a ladrarse, pero no morderse, mientras que nosotros nos devoramos hasta las últimas consecuencias.

¿Qué habría pasado este 28-M si Podemos, Sumar, IU, Adelante Andalucía, Compromis, etc., etc., hubieran ido en una sola lista?

Lo ocurrido en las izquierdas a la izquierda del PSOE debería figurar en los códigos de cómo perder las elecciones de la manera más estúpida. Además, sin ningún tipo de autocrítica. 

¿Qué habría pasado este 28-M si Podemos, Sumar, IU, Adelante Andalucía, Compromis, etc., etc., hubieran ido en una sola lista? ¿Cuántas CA y Ayuntamientos se habrían conservado? Bastantes por no decir todos.

Pero no vale lamentarse, lo hecho, hecho está.

Pero cuando a las 11 de la mañana andábamos las izquierdas reflexionado, buscando las razones del descalabro y lamiéndonos las heridas, mientras las derechas se relamían de gusto adivinando el remate de su jugada en diciembre, ha aparecido Pedro Sánchez y nos ha cambiado el sentido de la marcha de manera sorpresiva.

Anunciaba que convocaba elecciones generales anticipadas para el 23 de Julio. Sánchez, siempre Sánchez, en su línea.

Es probable que no tuviera otra alternativa, lo contrario era condenar al gobierno y a él mismo a una tortura de seis meses de agonía.

Con ello lograba varios efectos de tacada. Por un lado, obliga a las izquierdas a su izquierda a ponerse de acuerdo de una vez por todas, consciente de que las necesita fuertes para esas elecciones. Diez días les queda para lograrlo.

Después del debilitamiento de los más reacios, Podemos, ahora les resultará más fácil y pondrán menos impedimentos. Ha quedado claro el suicidio que les supone ir separados y que le podría llevar a una situación parecida a Cs.

Otra hipótesis podría ser que los votantes de izquierdas, conscientes de que la opción más sólida es el PSOE que a pesar de todo es quien mejor ha aguantado el tirón, apuesten por el voto útil.

Al situarse la fecha de estas nuevas elecciones por imperativo legal el 23 de julio consigue otros dos efectos. Acudir a ellas solo unos días después de asumir la presidencia de la UE el 1 de julio y situarlas después de la constitución de los ayuntamientos y Comunidades Autónomas, o en pleno proceso de negociación en el caso de estas últimas.

Esa negociación en el caso de Comunidad Valenciana, Baleares, Cantabria, Extremadura y Aragón pasa por un acuerdo PP-VOX con la consiguiente caída de careta para el primero con efectos inciertos. En la misma situación están numerosas capitales. 

Ir el 23 de julio a las urnas después de esos pactos puede tener un efecto devastador en el electorado de esas derechas, en especial el más moderado del PP, más en concreto el que les ha llegado de Cs.

Por último, consigue que se disuelvan las Cortes y ya no pueda haber más votaciones con Bildu o ERC.

El único daño colateral puede venir a la hora de constituir el Ayuntamiento de Pamplona. No parece prudente en pleno proceso electoral y con la que ha caído aupar a Asirón a la alcaldía con los votos del PSN. ¿Quizás una jugada dejando a UPN hasta que después se le pueda descabalgar del mismo?

¿Suicido, decisión arriesgada, o jugada maestra? ¿Audacia o temeridad?

La noche de ese próximo 23-J se verá.

Viví en vivo y en directo todo lo ocurrido tras el convulso Comité Federal del 1 octubre 2016, en el que los poderes fácticos obligaron a dimitir de Pedro Sánchez. Aquel día muchos de dentro y fuera del mismo pensaron que habían acabado con él, que habían vencido. Se equivocaron. Sólo un pequeño grupo de leales entendíamos que no y acertamos.

En esta ocasión podría pasar lo mismo, porque, aunque no lo sepan aún queda partido para Pedro Sánchez y además aún tiene sin usar su comodín de la suerte.

Mientras en la derecha Feijóo se encuentra en la encrucijada de que si no alcanza la Moncloa ese 23-J se le acabará su efecto. Alguien ya le ha avisado a Ayuso: “Isabel calienta que sales”.

Veremos…

Calienta Ayuso que sales