sábado. 15.06.2024

Transcurren las últimas horas que nos llevan hacia las 9 de la mañana del próximo domingo 28-M. Después de 7 horas de ejercer ese derecho irrenunciable que es el voto, para las izquierdas esta vez de obligado cumplimiento, sabremos los resultados definitivos.

Nos jugamos mucho, demasiado ese día en esas cruciales 7 horas.

De lo que salga de esas urnas, de su recuento puede traernos un retroceso político y social de muchos años. Una vuelta atrás en algunas comunidades, ciudades y pueblos, en otras mantener la pesadilla de un gobierno de las derechas, que sirva como trampolín para sus aspiraciones de diciembre.

Existe una extraña sensación en el ambiente de que, a pesar de que el ilusionante gobierno de coalición que nos dirige hace más de tres años nos haya hecho avanzar en derechos y libertades, a pesar de que ha cuidado a las capas más desfavorecida de nuestra sociedad, a pesar de un trabajo bien hecho, con luces y alguna pequeña sombra, no ha conseguido que sea reconocido, apreciado.

Existe una extraña sensación en el ambiente de que a pesar del buen trabajo, el gobierno de coalición no ha conseguido que sea reconocido 

Quizás por falta de eficacia a la hora de trasladarlo, o porque no hayamos sabido encontrar el antídoto a la labor de embarrar el terreno de juego que han logrado las derechas. 

Durante estos más de tres años cada vez que desde el gobierno se lanzaban propuestas positivas, cada vez que desde Europa nos llegaban noticias de su eficacia en el control de la crisis, la derecha como los equipos chanchulleros sacaba la manguera y el arado para dejar el campo de futbol como un erial. 

Ruido, más ruido, a veces ensordecedor, acallaba la buena música que venía del Consejo de Ministros.

Ese ha sido su trabajo este tiempo y a pesar de que nos duela la verdad es que lo han hecho de manera muy eficaz, dirigidos por ese gurú de la marrullería que se llama Miguel Ángel Rodríguez.  

No hemos sabido combatir sus malas artes, quizás haya faltado dosis de mala lecha como la que antes ponía en marcha Alfonso Guerra. Hemos jugado el partido con reglas éticas diferentes y tengo la sensación de que con su juego sucio nos han ganado, o nos van a ganar.   

Además hemos sacado en el peor momento el clásico espíritu cainita que castiga a las izquierdas. PSOE vs Unidas Podemos en los debates de algunas de las últimas leyes, PSOE en su interior con ciertos barones enfrentados a Sánchez, Podemos vs Sumar con Iglesias-Belarra-Montero confrontados con Yolanda Díaz. Un desvarío que puede facilitar su triunfo.

Ruido, más ruido, a veces ensordecedor, acallaba la buena música que venía del Consejo de Ministros

Sólo queda esperar el milagro de que quienes están pasando de la historia de ir a votar a esta altura de la película, se caigan del caballo como San Pablo y entiendan el peligro de no hacerlo, sus consecuencias y nos llevemos la sorpresa de una participación récord entre las izquierdas.

Somos más, pero lo somos si vamos, si nos quedamos en el sillón de nuestras casas, no.    

Cabe hacer un último llamamiento a las izquierdas. Que olviden sus cuitas estos días y dirijan sus llamamientos a la participación, a no desperdiciar ni un solo voto. 

En mi época se solía decir que “no hay cosa más tonta que un obrero de derechas”. Cabe aplicar este dicho popular a este instante en el que todo ha quedado suficientemente clarificado.

Quizás sólo añadir, que también alguien de izquierdas que no acuda a las urnas a votar entra en ese calificativo. 

Esa probablemente sea más que nunca la clave, la participación de las gentes progresistas y de izquierdas. 

¿Puede cambiar este 28-M nuestro país? Si estas derechas extremas consiguen arrebatar comunidades y  capitales fundamentales ahora en manos de las izquierdas sería lo más probable, rematando la jugada en diciembre.

¿Cambiará este 28-M nuestro país? Si evitamos la abstención de los nuestros no, pero si no lo conseguimos seguro que sí.

Por cierto, en lo de país ponga cada cual lo que desee y ojo, porque si llegan las derechas eso afectará negativamente a España, pero también a Euskadi y Catalunya. Quizás a estas aún más.

Veremos.

¿Cambiará este 28-M nuestro país?