lunes. 15.04.2024
duardo Tamayo y María Teresa Sáez
Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez

Alerta, / se siente, / como un fatal ramalazo, / está en el ambiente, / que esta chusma / cocina un nuevo tamayazo...(Francisco de Quevedo y Villegas)


Ahora en serio. El empecinamiento por investir a Núñez Feijóo sabiendo que es científicamente imposible porque no tienen diputados para ello y porque nuestro sistema político es la democracia parlamentaria no el presidencialismo, no es porque los capos del PP -y sus aliados neofascistas- sean imbéciles o desconozcan como funciona nuestro sistema. No son lo uno ni lo otro al 100%.

El empecinamiento responde a un estado de extrema necesidad de Feijóo y sus muchachos, que saben que si no es presidente y el juego de alianzas y mayorías parlamentarias sanciona un nuevo gobierno progresista presidido por Pedro Sánchez, pues les quedan dos telediarios al frente del PP.

Ese estado de histeria y necesidad afecta también a algunos grandes poderes económicos y empresariales -bancos y eléctricas, en especial- que temen que un futuro gobierno progresista siga apretándoles las tuercas fiscales a la vista de unos beneficios desbocados sin precedentes. Que un gobierno cuasi fascista como el de Italia exija a los bancos que paguen impuestos como es debido y que no vivan en nuestra sociedad como parásitos de superlujo, abunda en la legitimidad de políticas fiscales justas, máxime tratándose de un gobierno progresista.

El empecinamiento responde a un estado de extrema necesidad de Feijóo, que sabe que si no es presidente le quedan dos telediarios al frente del PP

Para que ese empecinamiento sea exitoso y puedan elevar al Feijóo a los altares, no van a reparar en límite moral, político o jurídico alguno. Que nadie se llame a engaño porque llevan semanas proclamándolo. Tienen tres líneas de trabajo a cual más repulsiva y peligrosa:

1) Comprar al precio que sea -dinero es lo que sobra- media docena de diputados de los grupos democráticos y progresistas que apoyarán la investidura de Pedro Sánchez. Hay precedentes y me remito al poema de Quevedo. Están tocando a gente, me consta. Sólo quedan exentos de la tentación los electos de PP y VOX; claro que son tan patosos que a lo peor los tocan también.

2) Meter al Jefe del Estado en el brete de encargar la investidura a un Feijóo sin apoyos suficientes -los que tenga comprados en secreto no se desvelarían hasta el día de la votación- con el racaraca de la lista más votada. Son cínicos hasta extremos espasmódicos y provocar una crisis institucional y constitucional se la suda con tal de ganar. Llevan 5 años bloqueando la renovación del órgano de gobierno del poder judicial y jugando con sus peones togados sin el menor complejo ni disimulo ni pudor alguno.

Para que ese empecinamiento sea exitoso y puedan elevar al Feijóo a los altares, no van a reparar en límite moral, político o jurídico

3) Magrearse en secreto con Puigdemont -ojo al cristo que es de plata- para que éste no apoye la investidura de Pedro Sánchez y forzar así nuevas elecciones para Navidad, en la secreta esperanza de que éstas sí las ganarían por mayoría absoluta la alianza trentina de PP y neofascismo, o lo que quedara de este último. Esta línea de trabajo se fundamenta en que Puigdemont ha hecho tanto el chorra en los últimos 6 años que hacerlo 6 meses más ni se notaría apenas.

Esto es lo que pienso a tres días vista de que se constituya el Congreso de los Diputados y eche a andar el proceso -incierto, insisto- de investidura del compañero Sánchez y de un próximo gobierno democrático y de progreso presidido por él.

Los aludidos en estas líneas en vez de descalificarlas que extremen las alertas por aquello de que es mejor prevenir los tamayos que sufrir los tamayazos. 

Alerta máxima