domingo. 14.04.2024

He repasado con mucha atención el programa firmado por PP-VOX en las comunidades de Valencia, Extremadura, Baleares y Aragón. Como docente me he fijado especialmente en las medidas en el ámbito educativo. Todas ellas van en un sentido unidireccional, potenciar la libertad de elección de centros y mejora de la “calidad de enseñanza”. Por supuesto, su gran preocupación es potenciar la enseñanza concertada, incluso en la Comunidad de Aragón, según aparece en los medios, se tiene la intención de crear una Dirección General de la Enseñanza Concertada. Y también sembrar la desconfianza en la sociedad hacia el profesorado de la pública. En definitiva, desprestigiar la enseñanza pública que es más integradora, plural,intercultural, laica, participativa, democrática e igualitaria que la privada-concertada. Sin ningún tipo de dudas.

Según el Colectivo Lorenzo Luzuriaga: “Los sistemas educativos públicos bien podrían seguir siendo unapalanca, en los Estados que decidan utilizarla, para reducir los riesgos de la creciente desigualdad y exclusión social, para favorecer el sentimiento de identidad colectiva múltiple, fomentar una lealtad plural a diversas comunidades que conviven en un mismo territorio, y promover la mezcla positiva de diversas culturas”.

El programa firmado por PP-VOX en Aragón, en materia educativa, tiene la intención de sembrar la desconfianza en la sociedad hacia el profesorado de la pública

Y lo que afirma el Colectivo Lorenzo Luzuriaga no es nuevo ya lo decía Jean Jacques Rousseau en Economie politique, voz de la Encyclopédie (1755). Leer este texto del ilustrado francés nos puede servir de motivo de reflexión. Dice así: “La patria no puede subsistir sin la libertad, ni la libertad sin la virtud, ni la virtud sin ciudadanos: de todo tendremos si formamos ciudadanos; sin ello otra cosa no tendremos más que malos esclavos, empezando por los jefes de Estado. Ahora bien, formar ciudadanos no es cuestión de un día; y para conseguir hombres así hay que educarlos desde niños. He aquí por qué “la educación pública bajo las reglas prescritas por el gobierno, y bajo magistrados establecidos por el soberano, es una de las máximas fundamentales del gobierno popular o legítimo”. Para Rousseau la educación pública es insustituible porque no se puede abandonar la educación de los hijos a las luces y a los prejuicios de los padres”. 

 Estoy seguro que los políticos del PP y de Vox no han leído este texto de Rousseau.

Fijémonos en algunos apartados del programa educativo del PP-VOX.

En Aragón se dice: “Garantizaremos la libertad de educación y la libre elección de centro escolar por parte de los padres”.

En Valencia: “Garantizaremos la libertad de educación, la libre elección de centro y la libre elección de la lengua de enseñanza entre las dos oficiales en todas las etapas educativas”.

En Baleares: “Consolidaremos un modelo educativo basado en el mérito, el esfuerzo, la capacidad y el respeto a los docentes, generador de oportunidades y libre de adoctrinamiento ideológico. En el ámbito educativo, los padres podrán elegir libremente el centro escolar para sus hijos, así como la primera lengua de escolarización. Nos comprometemos a extender este derecho en todas las etapas educativas antes de acabar la legislatura, sin excluir ninguna de las lenguas cooficiales”.

En Extremadura: “Garantizaremos la neutralidad ideológica de la enseñanza en Extremadura y fomentaremos la igualdad de oportunidades asegurando la libre elección de centro en todas las etapas educativas, así como el derecho constitucional que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación que esté de acuerdo con sus convicciones.

Sobre el paradigma neoliberal de la libre elección de centro y la calidad educativa ya hace décadas la defendió en numerosos artículos Milton Friedman. En mi exposición me serviré del artículo de Antonio Viñao, profesor de la Universidad de Murcia, titulado El concepto neoliberal de la calidad de enseñanza; su aplicación en España (1996-1999).

Existen estudios suficientes sobre las políticas de libre elección de centro como para hacer un balance, que muestra el divorcio existente entre la teoría y las prácticas

Desde planteamientos neoliberales, en el ámbito educativo, las dos ideas o principios básicos son: calidad de la enseñanza y la libertad de elección de centro. De la misma manera que la libertad es incuestionable, ¿quién se va a atrever a cuestionar la calidad de la enseñanza? El discurso neoliberal encuentra, por ello, una audiencia muy amplia no sólo entre quienes ya ejercen o pueden ejercer la libre elección de centro docente, sino también entre ciertos sectores de la clase media y media-baja a los que no les basta la escolarización generalizada -la han conseguido ya-, sino que buscan una enseñanza de calidad que les ofrezca la posibilidad de una movilidad social ascendente para sus hijos. Y es ahí, en ese modelo de calidad, donde determinados centros, por lo general privados-concertados, aparecen como el paradigma capaz de proporcionársela, por ser aquellos centros a los que acuden normalmente los hijos de aquellas clases y grupos sociales con los que quieren que sus hijos se relacionen y a los que quieren que sus hijos pertenezcan en el futuro.

Al discurso neoliberal sobre la libertad de elección de centro sólo puede oponerse el discurso de la realidad, es decir, el análisis de las consecuencias o efectos reales de las políticas de libre elección de centro. Sólo desde esta perspectiva es posible apreciar, y por tanto desvelar, su carácter de ideología -ya hablaremos más adelante sobre ideología- que oculta o disfraza la realidad, así como entender el porqué de su mantenimiento teórico pese al divorcio entre los objetivos o fines explícitos de dichas políticas y sus efectos reales. Sólo desde esta perspectiva es desde la que uno puede legítimamente plantearse, a modo de hipótesis, si los objetivos realmente buscados por estas políticas son los expresados en el discurso teórico que las fundamenta u otros -los efectivamente producidos- no dichos de modo expreso e incluso opuestos en ocasiones a los manifestados. ¿Cuáles son los objetivos que los defensores de las políticas de libre elección de centro dicen pretender con ellas? Fundamentalmente cuatro: a) la mejora de la calidad, b) el incremento de la variedad de ofertas, c) la reducción de los costes, y d) una mayor igualdad de oportunidades.

La mejora de la calidad, gracias al establecimiento de la libre competencia entre los centros docentes; es decir, al esfuerzo de estos por asegurarse una clientela que garantice su existencia, una cuota de mercado lo más amplia posible, un prestigio social o el acceso a determinados fondos públicos. La diversidad de ofertas, a consecuencia de la necesidad, impuesta por el mercado, de diferenciar el producto ofrecido. La reducción de los costes, gracias a la mayor eficiencia del sector privado y a la mejora de la gestión de los recursos existentes mediante la introducción de técnicas de gestión empresarial. Y la igualdad de oportunidades, por la posibilidad que las políticas de libre elección ofrecen a los sectores sociales más desfavorecidos para elegir mejores escuelas que las que actualmente tienen. En síntesis, la libertad de elección de centro, argumentan sus defensores, favorecerá a las clases y grupos sociales inferiores que no tienen más remedio, con el sistema de zonificación, que acudir a centros docentes de baja calidad educativa. La libertad de elección, dicen, les permitirá salir de su entorno y elegir centros de mayor calidad. Ello favorecerá la igualdad social y hará que los centros con menos demanda se esfuercen por mejorar ante el peligro de verse sin alumnos. Esta es la teoría. Ahora hace falta saber si ello sucede en la práctica. Existen hoy estudios suficientes sobre las políticas de libre elección de centro como para hacer un balance de las mismas, que muestran el divorcio existente entre la teoría y las prácticas.

La elección parece tener un efecto estratificador en función de la clase social y la raza, incluso aunque dichas políticas estén diseñadas para remediar la desigualdad

El primer estudio es el llevado a cabo por John S. Ambler sobre las experiencias inglesa, francesa y holandesa de libertad de elección de centro. Las conclusiones de dicho estudio son terminantes: las políticas de libre elección son particularmente beneficiosas para las clases altas, por ser éste el grupo social que más se da cuenta, que mejor se entera e informa de las oportunidades que surgen, y el que más se aprovecha de ellas cuando surgen. La libre elección en educación intensifica las desigualdades sociales existentes creando nuevas oportunidades para los padres mejor informados, que son los que llevan sus hijos a las mejores escuelas. Para reducir los efectos negativos de estas políticas el autor del estudio recomienda la implantación de programas específicos para informar y educar a los padres, la introducción de restricciones a la elección y la consignación de ayudas financieras adicionales para las escuelas que aceptan -o que no tienen más remedio que aceptar- estudiantes de coste más alto. O sea, para aquellos centros con mayor número de estudiantes con dificultades, con problemas, o necesitados de apoyo y atención educativa específica.

Por si acaso siguiera habiendo dudas sobre el contraste entre teoría y realidad en las políticas de libre elección de centro, pueden servir, las conclusiones de un libro colectivo, de significativo título (¿Who Chooses, whoLooses? Culture, Institutions, and Unequal Effects of the School Choice), publicado en 1996, del que son editores Richard F. Elmore, Bruce Fuller y GaryOrfield. En el capítulo de conclusiones Elmore y Fuller sintetizan los análisis efectuados en los ocho estudios sobre la aplicación de políticas de libre elección de centro en diversas ciudades y distritos estadounidenses de que consta el libro. “El incremento de las posibilidades de elección de centro docente probablemente incrementará la separación de los alumnos en función de su raza, clase social y contexto cultural”. La visión optimista del discurso teórico, dicen ambos autores, se desvanece cuando se enfrenta a la realidad. La elección parece tener un efecto estratificador en función de la clase social y la raza, incluso aunque dichas políticas estén expresamente diseñadas para remediar la desigualdad.

Por si no fuera suficiente sobre ese uso y abuso perverso del concepto de libertad de elección de centro, según José Saturnino Martínez-García, profesor de la Universidad de La Laguna del Departamento de Sociología y Antropología, la libertad de elección de centros plantea dos problemas. Por un lado ¿qué sucede cuando la oferta de plazas de un centro es menor que la demanda? Pues quien elige no son las familias, son los centros educativos. La experiencia muestra la perversión de los reglamentos para conseguir filtrar el alumnado que llega a los centros, y para expulsar a los “indeseables”. Donde la teoría hablaba de libre elección de centro por los padres lo que la realidad muestra es la libre solicitud por los padres y la libre elección de alumnos por aquellos centros que, al tener una mayor demanda, pueden seleccionarlos. Si no se ha insistido más en ello ha sido porque, pese a la declaraciones y principios teóricos mantenidos, la libertad de elección de centros no existe ni se pretende que existaLo que se busca, más bien, es la libre elección o selección de alumnos por los centros docentes, en especial por los privados-concertados y, dentro de estos, por los confesionales. Y esta posibilidad de seleccionar, de elegir a los alumnos que se desean y, lo que es más importante, de excluir o rechazar a los que no se desean, existe ya, de hecho -por vías directas o indirectas-, en el ámbito de la enseñanza privada-concertada, en especial cuando la demanda supera a la oferta.

Lo que al final se esconde tras la “libertad de elección de centro”, dejémonos de paños calientes, es muy claro: determinados padres no quieren que sus hijos compartan pupitres con emigrantes, gitanos o ACNES. Es así de simple. Ya vale de hipocresías. Recientemente pude observar el patio de un colegio público de Zaragoza, donde jugaban sin ningún problema niños de distintas razas, culturas, lenguas. Todo un ejemplo de integración. Son mucho peores los padres. Nada más hay que asistir a un partido de fútbol de sus hijos. Tampoco deberíamos olvidar que muchos centros privados-concertados tiene un ideario cristiano, y, sin embargo, mediante determinados procedimientos excluyen o expulsan a alumnos difíciles. Evidentemente estas actuaciones no encajan dentro de ese ideario “cristiano”.

Lo que se busca, más bien, es la libre elección o selección de alumnos por los centros docentes, en especial por los privados-concertados y, dentro de estos, por los confesionales

Hoy la escuela concertada es profundamente segregadora, y si el objetivo de los gobiernos autonómicos es potenciar la concertada, aumentará la segregación. Y pongo datos sobre la mesa. En El Periódico de Aragón de 1-6-2019 escribí un artículo titulado Inequidad (injusticia) en la escuela, que expongo a continuaciónEl Periódico de Aragón de 17-5-2007 dedicó el tema del día a la educación. Hablaban padres: María, nombre supuesto, acudió con un chaval de cuatro años. Podría ir al cole desde hace un año, pero está en casa porque solicitó dos centros públicos de la Jota, «La Estrella y el Hilarión», al lado de su casa, y le dieron Tenerías. Enseñan inglés, tienen muchos medios, pero renunció a la plaza. «Ese colegio es la ONU y yo no lo llevo allí, aunque sea bilingüe o trilingüe». María asume que no es políticamente correcto. Otra madre también es veterana en la queja, porque su hijo, de tres años, no pudo asistir a ninguno de los colegios solicitados. Pidió entre privados y públicos: «Jesuitas, Marianistas y el Eliseo Godoy». No hubo suerte. En la segunda vuelta le tocó el público Recarte y Ornat y decidió llevarlo a un privado, hasta que algún sorteo le adjudique otro compatible con lo que quiere y con su horario laboral. Y esta situación persiste. El CEIP Andrés Manjón el barrio zaragozano de las Delicias, es un centro público de una vía con unos 200 alumnos de 25 nacionalidades, aunque ya muchos son españoles al haber nacido en España. La mayoría gambianos, aunque también hay un alto porcentaje de Guinea, Ghana, Senegal, Rumanía, Colombia y Ecuador... El colegio ha recibido diversos premios por sus prácticas educativas inclusivas. El 1º Premio a la Compensación de Desigualdades en Educación del curso 2003-2004 del Ministerio de Educación. En el 2012 del Ayuntamiento de Zaragoza el Primer Premio Exdúcere con el proyecto Menuda tertulia, un espacio en Radio Ebro, en el programa Estudio Abierto por su capacidad para reflexionar cada semana, para hacer reflexionar a los mayores, por educarse de adentro hacia afuera. Según su exdirectora Soledad García García, se propusieron crear puentes entre culturas partiendo de la música y eligieron El canto a la libertad de Labordeta. Con la colaboración altruista de Pepín Banzo para la adaptación musical y de la productora Ingenio realizaron un videoclip. Fue muy positivo. Además de los arreglos musicales lo tradujimos al mandinka, rumano, árabe y aragonés, conservando la literalidad del texto, pero buscando el fraseo musical y armónico… Lo más valioso fue unir voces distintas para defender los mismos valores. ¡Qué labor más encomiable! Su directora actual, Beatriz Abad, con la que he tenido una enriquecedora conversación, me ha dicho que pudiendo concursar a otro centro, permanece en él, porque le resulta extraordinariamente gratificante aquí el trabajo, enriqueciéndole personalmente. Obviamente hay muchos centros públicos que no tienen este alumnado, como el Doctor Azúa o el Cesáreo Alierta en la Romareda.

Al no haber un reparto equitativo del alumnado entre los centros privados concertados y los centros públicos, y como las administraciones educativas ni estatales ni autonómicas toman medidas para corregir tal situación, esto supone un ataque a la equidad educativa. De ahí, la necesidad imperiosa de conocer clarificadores artículos, como el de la profesora de sociología de la educación de la UAB, Aina Tabarini, de título Equidad: la asignatura pendiente. 

«La Segregación escolar significa la distribución desigual del alumnado entre centros de un territorio, por razones de origen o de tipo socioeconómico. Esto supone que nuestra red educativa cuenta con unas condiciones muy desiguales tanto para que los docentes puedan llevar a cabo su labor, como para que los alumnos puedan tener garantizado su derecho a la educación. Supone que, si bien unos centros disponen de una mayoría de población autóctona y con elevados capitales económicos, sociales y culturales, en otros la pobreza y la exclusión social condicionan el día a día de las familias y el alumnado. Y que, si bien en unas escuelas se va escolarizando cada día alumnado nuevo, otros disfrutan de una población escolar estable que permita una tarea educativa de continuidad. Y que en unas escuelas los docentes tengan que hacer malabares para asistir las múltiples necesidades económicas, sociales, emocionales y de aprendizaje de sus alumnos, mientras que otros gocen de entornos familiares estables, con tardes llenas de extraescolares lúdicas y académicas. Es la realidad de nuestra red, que se explica no solo por la segregación urbana, sino que hunde sus raíces en la propia organización del sistema educativo: una doble red, pública y concertada, que no juega en igualdad de condiciones; una distribución de alumnado con necesidades educativas específicas altamente desigual entre centros; un modelo de programación de la oferta que no siempre se basa en criterios de equidad, o un modelo de financiación que no siempre prioriza a los centros que parten de una desventaja. Y en el mantenimiento de esta segregación contribuyen los padres y madres de nuestros alumnos».

Unas escuelas hacen malabares para asistir las múltiples necesidades de sus alumnos, mientras que otros gocen de entornos familiares estables, con tardes llenas de extraescolares lúdicas y académicas

Detengámonos ahora en el concepto de calidad educativa. Uno, es el de la calidad como satisfacción de los clientes, un concepto que resalta la importancia del marketing, de la publicidad. Lo importante, lo único importante, es que el cliente se sienta satisfecho con el producto que recibe. Esta es, por ejemplo, la concepción que predomina en el libro de López RupérezLa gestión de calidad en educación, cuando afirma que la “calidad es la satisfacción de las necesidades y expectativas de los clientes”, o que “la satisfacción de los clientes” constituye “la primera y principal meta” de las educativas. Es cierto que a continuación distingue entre clientes externos, los padres, las familias, e internos, los profesores, pero queda muy claro cuál es su concepto de la calidad: si el cliente está satisfecho la calidad es alta, si no lo está, la calidad es baja. La calidad, por tanto, no es algo que se refiera al producto en sí mismo, sino a una sensación o satisfacción subjetiva de las personas que demandan el producto en, en este caso la educación. Si uno no está contento con él producto lo que tiene que hacer es dejar ese centro docente y comprar, elegir, otro. 

Pero hay otro concepto de calidad al que también se recurre en este tipo de políticas. Me refiero a la calidad como rendimiento académico, resultados o nivel de conocimientos. Y es justamente este concepto de calidad, de índole supuestamente objetiva, el que sirve, como antes se dijo, para establecer un “ranking” de los centros privados y públicos que oriente a los padres, o para tomar decisiones en la asignación de recursos públicos          dando más a los que mejores resultados obtienen. Este es, además, el concepto de calidad que está detrás de la tesis del descenso del nivel académico que la nueva derecha viene planteando reiteradamente en las últimas décadas. Y es esta tesis, precisamente, la que justifica, para sus promotores, esas intervenciones gubernamentales en el ámbito del currículum, tan típicas de los gobiernos neoliberales, que contradicen los principios, asimismo mantenidos, de desregulación, no intervención pública en los asuntos educativos y descentralización o autonomía de los centros docentes.

¿A qué centros se refieren cuando hablan de sacar la “ideología de las aulas? ¿Sólo a los públicos? ¿Sólo a los concertados? ¿A todos, públicos, privados-concertados, privados?

Hechas estas reflexiones sobre la libertad de elección de centros y la calidad educativa, pasó a referirme a otro aspecto que me ha llamado poderosamente la atención en los programas educativos de PP-Vox en las comunidades autónomas, que reflejo a continuación.

Aragón. Reforzaremos la inspección educativa para preservar la calidad de la enseñanza, sacando la ideología de las aulas y permitiendo que los padres elijan la educación de sus hijos

Valencia. Reforzaremos la inspección educativa para preservar la calidad de la enseñanza sacando la ideología de las aulas y permitiendo que los padres elijan la educación de sus hijos.

Extremadura. Garantizaremos la neutralidad ideológica de la enseñanza en Extremadura y fomentaremos la igualdad de oportunidades asegurando la libre elección de centro en todas las etapas educativas, así como el derecho constitucional que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación que esté de acuerdo con sus convicciones.

Baleares. Consolidaremos un modelo educativo basado en el mérito, el esfuerzo, la capacidad y el respeto a los docentes, generador de oportunidades y libre de adoctrinamiento ideológico

La lectura de tales principios me produce una mezcla de estupor y también miedo. De entrada, cuando hablan “sacar la ideología de las aulas”, me surgen una serie de preguntas. ¿Qué entienden por ideología? Deberían aclararlo. Porque no es fácil definir el concepto de ideología. Para aclararme he recurrido al libro de Terry EagletonIdeología. Eagleton nos dice que el término “ideología” tiene un amplio abanico de significados útiles y no todos compatibles entre sí: conjunto de ideas característico de un grupo social; ideas (verdaderas o falsas) que permiten legitimar un poder político dominante; tipos de pensamiento motivados por intereses sociales; ilusión socialmente necesaria; unión de discurso y poder; entre otros. Podemos observar que algunas de estas formulaciones son peyorativas, otras lo son de manera ambigua y otras en absoluto son peyorativas.

La ideología es lo que tiene la otra persona, no obstante, algunas de estas definiciones son neutrales en este sentido: un conjunto de ideas características de un grupo social particular (uno podría denominar ideológicas sus propias ideas sin que ello implique que sean falsas). También es notorio que algunas de estas formulaciones implican cuestiones epistemológicas, mientras que otras nada dicen al respecto.

El término ideología parece que hiciera referencia no sólo a sistemas de creencias sino a asuntos relativos al poder, o mejor dicho la ideología tiene que ver con la legitimación del poder de un grupo social dominante. Un poder dominante se puede legitimar por sí mismo:

· Promocionando creencias y valores afines a él.

· Naturalizando y universalizando tales creencias para hacerlas evidentes y aparentemente inevitables.

· Denigrando ideas que puedan desafiarlo.

· Excluyendo formas contrarias de pensamiento; quizá por una lógica tácita pero sistemática.

· Oscureciendo la realidad social de modo conveniente a sí misma.   

Por otra parte, ¿a qué centros se refieren cuando hablan de sacar la “ideología de las aulas? ¿Sólo a los públicos? ¿Sólo a los concertados? ¿A todos, públicos, privados-concertados, privados?

Si tienen claro el concepto de ideología, ¿qué ideología quieren sacar a través de la inspección de las aulas? ¿La ideología de género, la que defiende los derechos humanos en su más amplio sentido, en mujeres, minorías étnicas o sexuales? ¿O también la que se imparte en el espacio público educativo, que adoctrina en dogmas y creencias a través de la asignatura de la Religión Católica?

Ante el hecho de sacar la ideología de las aulas hay una cuestión que me preocupa enormemente. Visto que tanto PP-Vox se han puesto de acuerdo en derogar la Ley de Memoria Democrática, ¿a partir de ahora un profesor que imparta la asignatura de Historia de España en 2º de Bachiller, podrá decir que el 18 de julio se produjo un golpe militar contra el gobierno legítimo de la República, que la Iglesia Católica justificó, legitimó y amparó la dictadura franquista, siendo partícipe de la represión brutal que sufrieron muchos defensores de la República o que Franco fue el mayor genocida de la Historia de España? 

Libertad de elección de centro y sacar la ideología de las aulas