domingo. 14.04.2024
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La convocatoria de elecciones generales a celebrar el próximo 23-J, nos convoca a todos los españoles a decidir, mediante nuestro voto, que proyecto de futuro queremos para nuestro país y que fuerzas políticas lo pueden llevar a cabo.

Es un hecho, que una parte importante de los poderes económicos y financieros del país no percibieron con agrado y simpatía la constitución del primer gobierno de coalición de izquierdas tras la reinstauración de la democracia, asesinada por el golpe de estado fascista contra el legítimo gobierno republicano en 1936.

La derecha política española, representada de manera mayoritaria por el Partido Popular, volvió a repetir su típica forma de actuación siempre que es desalojada democráticamente del poder, es decir cuestionando la legitimidad del gobierno recién nombrado y augurando enormes desastres para el país.

 Los medios de comunicación afines, la gran mayoría, se hicieron eco de esas predicciones e incluso algunos iniciaron un peligroso camino en democracia que ha consistido en difundir informaciones sin contrastar su veracidad, que se mostraron posteriormente falsas, pero que habían cumplido el objetivo deseado: desacreditar al ejecutivo e influir en consecuencia en la percepción que los ciudadanos pudieran tener del nuevo gobierno.

La derecha política repite su típica forma de actuación siempre que es desalojada democráticamente del poder, es decir cuestionando la legitimidad del gobierno

El primer actor político que se convirtió en objetivo a destruir fue Podemos y en concreto su máximo responsable Sr. Pablo Iglesias. Es de justicia recordar aquí la enorme repercusión mediática que tuvo la noticia falsa sobre la cuenta en Granadinas, donde el entonces vicepresidente del gobierno, Sr. Pablo Iglesias, habría recibido una cuantiosa cantidad de dinero del gobierno venezolano.

 Los profesionales de los medios que fabricaron la noticia contando con elementos de las cloacas del Estado, en una democracia asentada deberían haber sido objeto de un firme rechazo por parte del total de la profesión, desgraciadamente eso no ocurrió; quienes habiendo entendido lo burdo de los hechos inventados y aún así los difundieron, demostraron una falta total de ética y redujeron su credibilidad al mínimo ante cualquier persona con convicciones democráticas.

Como era lógico suponer, una vez conseguido que el entonces vicepresidente del Gobierno abandonase la política institucional, tras soportar un acoso inaceptable no sólo en el plano político sino también en el familiar, la campaña de acoso y derribo al gobierno de coalición continuó en el contexto de un plan perfectamente diseñado y que tenía en las terminales mediáticas su brazo de difusión.

Esa campaña orquestada, eliminada la presencia del Sr. Iglesias, se ha focalizado de manera expresa en la figura del Presidente del Gobierno, Sr. Pedro Sánchez. Programas y tertulias de importantes medios de comunicación y cadenas televisivas se convertían en espacios donde de manera casi unánime se atacaba, en muchos casos sin argumentos serios, las medidas que adoptaba el gobierno incluso aquellas que objetivamente eran acertadas. 

Al unísono se establecía un marco comunicativo que trasladaba a la ciudadanía como hecho prácticamente irremediable un cambio de ciclo político con la consiguiente llegada al poder de la derecha.

Para que ese objetivo diseñado fuera posible de alcanzar, teniendo en cuenta la incapacidad del Partido Popular para exponer a la ciudadanía un proyecto integrador de país que concitara grandes mayorías en el conjunto del Estado, se hacía necesario blanquear al partido VOX que representa el fascismo de nuevo cuño, que ha ido arañando cada vez más espacio al Partido Popular, y cuyo blanqueamiento permitiría la aceptación social a su acceso a las instituciones, toda vez que el experimento forzado de crear un partido supuestamente liberal Ciudadanos(Cs) resultó ser un fracaso.

Esa campaña orquestada, eliminada la presencia de Pablo Iglesias, se ha focalizado de manera expresa en la figura del Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Ese blanqueamiento continuado de una formación política, xenófoba, homófoba y negacionista de la emergencia climática ha servido para favorecer sus expectativas electorales y hoy su crecimiento representa un peligro real para los derechos y libertades que la sociedad española ha conseguido tras muchos años de lucha. 

Los resultados electorales de las pasadas elecciones municipales y autonómicas ( 9 comunidades) parece haber demostrado la eficacia del plan diseñado. No interesaba se debatiese sobre la gestión de ayuntamientos y gobiernos autonómicos, que era lo que se sometía al escrutinio de las urnas, sino que la estrategia de las derechas fue obviar ese debate y continuar sus ataques al gobierno de España, muy en particular a su Presidente.

Derogar el sanchísmo se convertía así en la oferta estrella del programa del  Partido Popular y ello reflejaba la ausencia de contenido alguno que ofertar a la ciudadanía por parte del principal partido de la oposición.

Esa estrategia que no aporta nada al debate sobre los problemas del país, sino que tiene como único objetivo deshumanizar y aniquilar al adversario, es muy peligrosa en términos de calidad democrática pero se mostró efectiva en cuanto a rédito electoral . Desafortunadamente los partidos del gobierno, particularmente el PSOE, no supieron romper esa estrategia que se impuso en el debate electoral

Una vez expuesto lo anterior y retornando a la actualidad en que nos encontramos, plena precampaña electoral, reciente constitución de las nuevas corporaciones municipales, y asimismo de los gobiernos autonómicos como consecuencia del resultado electoral de pasado 28 de mayo, se hace necesario en mi opinión efectuar un mínimo ejercicio de memoria para poder posteriormente exponer por qué estas elecciones, no son a mi juicio unas elecciones generales más, sino que el entorno político en que se celebran es claramente distinto a otras anteriores. Veamos.

Las elecciones generales de noviembre de 2019 las ganó el Partido Socialista y se logró configurar un gobierno de coalición progresista PSOE-Unidas Podemos. 

Una vez constituido ese gobierno de coalición, los augurios de desastre para el país, las dudas sobre su capacidad de gestión, los peligros sobre la ruptura de España, comenzaron a aparecer no sólo en boca de los dirigentes de la extrema derecha y del Partido Popular sino al unísono en los medios afines a sus posiciones políticas; se comenzaba así el intento de acoso y derribo del gobierno al que se tildaba de ilegítimo.

Derogar el sanchísmo se convertía así en la oferta estrella del programa del  Partido Popular y ello reflejaba la ausencia de contenido alguno que ofertar a la ciudadanía

Irrumpió de forma brutal la pandemia y lo que los españoles vimos fue, que a pesar de la situación de extrema debilidad de nuestro sistema sanitario como consecuencia de los recortes llevados a cabo los años anteriores por Rajoy, el gobierno hizo frente a la mayor crisis sanitaria de los últimos 100 años, puso en marcha un escudo social que permitió preservar miles de puestos de trabajo y también de empresas a través de los ERTES, puso en marcha fondos Covid para reforzar todos los servicios de salud autonómicos, en el contexto de la Unión Europea y tras la llegada de las vacunas garantizó, a través de un plan riguroso, que los españoles sean hoy los que tiene mayores cifras de vacunados de los países desarrollados.

Con aciertos y errores el gobierno estuvo presente, asumió su responsabilidad y protegió a muchas familias.

¿Qué papel desempeñó entonces el Partido Popular? El principal partido de la oposición, escorado a la derecha extrema, no ayudó nada en esa situación tan difícil, su comportamiento se situó en clara contraposición a la postura planteada por otros partidos conservadores europeos que, estando en la oposición, se pusieron al lado de sus gobiernos, y arrimaron el hombro para ayudar a sus ciudadanos a salir con el menor daño posible de tan terrible situación.

 Ciertamente el comportamiento político del PP mostró una falta de sentido de estado y de compromiso con el país que en mi opinión es inaceptable; incluso en aquellas dramáticas fechas el primer objetivo del principal partido de la oposición fue siempre desgastar al gobierno y precipitar su caída y en esa labor de desgaste, la Presidenta madrileña Sra Díaz Ayuso se llevó la palma, sin asumir en su persona ninguna responsabilidad por su desastrosa gestión que tuvo como hecho más grave y deleznable la negación de asistencia hospitalaria a miles de nuestros mayores, que murieron sin recibirla, en las Residencias madrileñas. ¡Un gran ejemplo de patriotismo sin duda alguna!

Superada en gran medida la pandemia, que conviene recordar supuso la práctica paralización de la economía mundial y consecuentemente también de la española con una caída del PIB superior al 10%, y cuando comenzaba la recuperación económica, el Gobierno de España al igual que el resto de gobiernos europeos tuvo que hacer frente a la situación generada por la guerra en Ucrania que ha vuelto a golpear a la economía europea en su conjunto.

Es un hecho que este gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos, ha tenido que enfrentarse a situaciones difícilmente imaginables: la mayor pandemia de los últimos 100 años , una guerra en territorio europeo, así como la erupción de un volcán en la isla de La Palma y también un conflicto territorial muy preocupante como consecuencia de la situación en Cataluña( hoy mucho más normalizada a través del diálogo y con la difícil pero necesaria medida de conceder los indultos a los políticos condenados).

Frente al Covid, el comportamiento político del PP mostró una falta de sentido de estado y de compromiso con el país que en mi opinión es inaceptable

Convocadas las elecciones generales para el próximo 23 de julio es ahora cuando toca que los ciudadanos evalúen la acción del Gobierno y las propuestas que los partidos que lo han sustentado exponen ante la ciudadanía para los próximos cuatro años. Es asimismo momento de evaluar la labor de la oposición a lo largo de la legislatura y que propuestas presentan como alternativa de gobierno al conjunto de los españoles para los próximos años.

En ese sentido se puede afirmar que la acción del gobierno de coalición  ha obtenido unos resultados razonablemente positivos cumpliendo en buena medida el programa de gobierno. Hechos y datos oficiales creo avalan suficientemente la opinión que he manifestado anteriormente, así como los cuantiosos fondos europeos que España está recibiendo y que muestran la confianza de las instancias europeas en el gobierno de España.

Sin reiterar las acciones llevadas a cabo durante la pandemia, es un hecho cierto que, frente a las predicciones apocalípticas del Partido Popular, las subidas del  Salario Mínimo Interprofesional no sólo no destruyeron empleo sino que junto a la reforma laboral han supuesto una  creación sostenida de empleo y además más estable, con una reducción significativa de los contratos temporales. Estas medidas contaron con la oposición del Partido Popular. 

La economía española que Feijóo predijo iba camino de la recesión, no sólo no ha seguido esa senda tenebrosa que el experto, serio y riguroso Sr. Feijóo auguraba, sino que según todos los organismos internacionales ha seguido creciendo, en el primer trimestre de este año ha recuperado el nivel de prepandemia, la OCDE en sus previsiones estima que este año el crecimiento de la economía española será del 2,1% y lo sitúa a la cabeza de la zona euro. 

 Debería valorar el líder del PP que Alemania y Francia, las dos economías más fuertes de la Unión Europea, una la alemana está en recesión y la francesa crecerá este año un 0,8%, y que según los técnicos de la OCDE será España la gran economía de la zona euro que tirará del carro. Una vez más el Sr. Feijóo en su afán de llegar al poder a toda costa, volvió a pintar un panorama sombrío que la realidad muestra que no existe. El candidato Feijóo, muestra una vez más que tiene carencias y desconocimientos en temas importantes para la gobernabilidad del país, y su pretendida solvencia, rigor y seriedad queda claramente en entredicho.

El gobierno de coalición cumplió otro de sus compromisos aprobando la ley de eutanasia, que también contó con el voto negativo del Partido Popular que interpuso como es habitual un recurso ante el Tribunal Constitucional; podríamos convenir, que esta actitud es la "norma de la casa" en el Partido de Feijóo, siempre que se aprueban leyes que suponen avances en derechos y libertades. El inmovilismo del Partido Popular en los temas que tienen un respaldo social incuestionable es una muestra más del carácter reaccionario de sus políticas.

La ley Orgánica 10/2022 de garantía integral de la libertad sexual y las acciones llevadas a cabo contra la violencia machista son también señas de identidad de la acción de este gobierno en la defensa y protección de las mujeres, el papel del Ministerio de Igualdad en estas materias ha sido muy importante. Es un hecho que la violencia machista es uno de los problemas más graves que tiene la sociedad española, son ya 1.300 mujeres asesinadas y cualquier declaración ambigua o actuación que suponga laxitud en este gravísimo asunto tiene que ser rechazado con contundencia.

La economía española que Feijóo predijo iba camino de la recesión, no sólo no ha seguido esa senda tenebrosa, sino que ha seguido creciendo

Los pactos que han suscrito Partido Popular y VOX en alrededor de 140 ayuntamientos y varias Comunidades Autónomas han permitido que los ciudadanos hayamos visualizado de manera clara dos cuestiones muy peligrosas para nuestra democracia: por un lado que el Partido Popular para conseguir el poder no tiene problema alguno en formar gobiernos de coalición con VOX y por otro que en los acuerdos de gobierno firmados la extrema derecha lleva la iniciativa ,impone sus políticas, obtiene las Consejerías claves para desarrollar su ideario involucionista en temas tan sensibles como la violencia machista, los derechos de los colectivos LGTBI, el cambio climático y su negacionismo, la inmigración y su estigmatización, la memoria histórica y su eliminación.

Unos pactos PP-VOX que ponen en peligro derechos ya consolidados, niegan evidencias científicas y crean un clima de inseguridad cierta a varios colectivos a los que estigmatizan. Reseñar que estos acuerdos y sus correspondientes firmas han supuesto la visualización de situaciones esperpénticas donde una vez más se ha comprobado la falta de liderazgo del Sr. Feijóo; el sainete protagonizado por la Sra. Guardiola en Extremadura sería digno de un corto cinematográfico de corte berlanguiano.

El acuerdo ultrarrápido en la cuna de la corrupción del PP, Valencia, negociado con un líder de Vox condenado por violencia psíquica habitual y faltas de coacciones contra su ex-pareja y madre de sus tres hijos y la banalización que de este asunto hizo el Sr. Feijóo, tratando de justificar el delito por un divorcio duro, es un signo evidente de la laxitud y flexibilidad que el pseudomoderado Feijóo tiene en relación a la violencia machista y que en otras democracias hubiese significado su renuncia como candidato. Acuerdos en suma que han desenmascarado al Partido Popular y al candidato Feijóo.

Las elecciones generales del 23J no son unas elecciones más, los pactos referidos anteriormente han dejado claro que el Partido Popular formará gobierno de coalición con la ultraderecha (VOX) si ello permite que Feijóo llegue a Moncloa. El falso moderado líder del Partido Popular será si gobernase (cuestión que no deseo por el bien del país) quién abra las puertas del gobierno de España a la ultraderecha, a una formación que añora el franquismo, no cree en el estado autonómico, niega la violencia de género, rezuma xenofobia, niega el cambio climático, pone en peligro a colectivos vulnerables e impone un modelo de sociedad que excluye a las grandes mayorías.

 VOX no engaña, dice lo que quiere hacer. Quien engaña es el Partido Popular que para conseguir el poder asume los postulados del partido de ultraderecha.

Lo que se dilucida en estas elecciones es una cuestión de vital trascendencia: decidir si queremos un gobierno que garantice seguir avanzando hacia una sociedad con mayor justicia social, con consecución de más derechos y libertades, con una mayor redistribución de la riqueza, con políticas que frenen el cambio climático y protejan el medio ambiente, con servicios públicos más potentes y bien dotados, con mejores salarios y jornadas laborales más cortas y flexibles, o por el contrario si queremos un gobierno que nos haga volver al pasado, a una sociedad que estigmatiza y excluye a una parte importante de ciudadanos, que aumentará las desigualdades sociales y concentrará la riqueza en una parte pequeña de la población a través de una política fiscal regresiva, un gobierno donde la ultraderecha fomentará los discursos de odio hacia inmigrantes y colectivos LGTBI.

VOX no engaña, dice lo que quiere hacer. Quien engaña es el Partido Popular que para conseguir el poder asume los postulados del partido de ultraderecha

Nos jugamos mucho el día 23 de julio, y por ello me gustaría dirigirme a aquellos compatriotas de sectores vulnerables que con razón estén cabreados y desencantados porque aún no han percibido las ayudas y mejoras que el gobierno de coalición ha puesto en marcha y piensen en la abstención. Me gustaría reflexionasen y piensen que sólo con un gobierno progresista podrán conseguirlo y para ello es necesario ir a votar y después exigir a ese gobierno de izquierdas que atienda sus necesidades.

Los trabajadores que a pesar de las mejoras salariales que hayan podido tener, tienen dificultades para llegar a fin de mes como consecuencia de la carestía de alimentos, precio de los alquileres o subidas de las hipotecas tienen el legítimo derecho a manifestar desconfianza y desencanto, pero al unísono me gustaría pensasen bien a quien van a dar su voto.

Partido Popular y Vox han estado en contra de las medidas aprobadas en materia laboral y que han significado recobrar derechos que los trabajadores habían perdido con Rajoy en el gobierno. A estos compatriotas les animo a acudir a las urnas masivamente para evitar el 23J que en los barrios y distritos de la clase trabajadora se vote mucho menos que en los barrios más ricos habitados por quienes tienen mayores privilegios y voten para ganar el futuro no para volver al pasado.

El 23 de julio los españoles no podemos permitir un retroceso, en la calidad de nuestra democracia, en el ejercicio de nuestros derechos y libertades, en la sociedad tolerante y abierta que hemos logrado construir. Para ello se hace imprescindible votar masivamente y apoyar sin duda alguna las candidaturas de nivel estatal de PSOE Y SUMAR.

Lo celebramos el 24 de julio.

23J: Vencer a la sinrazón para no volver al pasado