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jueves 26/5/22

Decir no a otra recompensa a Israel

En su afán de legitimación de sus políticas de ocupación, el Estado de Israel siempre ha reivindicado una europeidad más fingida que real, pretendiendo que ésta sea un motivo suficiente para que la Unión Europea le otorgue respaldo político, complicidad militar, apoyo económico, integración comercial y una inadmisible vista gorda.

En su afán de legitimación de sus políticas de ocupación, el Estado de Israel siempre ha reivindicado una europeidad más fingida que real, pretendiendo que ésta sea un motivo suficiente para que la Unión Europea le otorgue respaldo político, complicidad militar, apoyo económico, integración comercial y una inadmisible vista gorda. Para ello, Israel está dispuesto a burlarse de la geografía y de la historia, saltándose varios países árabes y de confesión musulmana, de la misma manera que se viene burlando del derecho internacional, infringiendo sus obligaciones como miembro de la comunidad internacional. Porque, como es frecuente escuchar en boca de judíos israelíes: “Israel no es un país cualquiera, Israel hace lo que le place”.

La próxima semana, Israel intentará una vez más legitimar su política de expansión colonial y cerrar un acuerdo muy provechoso para sus industrias ilegalmente instaladas en Territorio Palestino Ocupado. El 23 de octubre, el pleno del Parlamento Europeo deberá pronunciarse sobre un nuevo acuerdo llamado ACAA (Protocolo relativo a la evaluación de la conformidad y aceptación de los productos industriales). Este protocolo complementaría el Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel que el Parlamento Europeo pidió que se suspendiera en junio 2012, después del ataque israelí a la Flotilla en aguas internacionales y del asesinato a sangre fría de nueve internacionales desarmados.

En un momento en el que el Estelle, otro barco fletado está zarpando rumbo a Gaza con activistas de todo el mundo a su bordo para romper el bloqueo que sigue afectando silenciosamente a más de millón y medio de personas, el Parlamento Europeo no puede ni debe recompensar a Israel por la expansión de sus asentamientos ilegales en Territorio Palestino Ocupado, las detenciones y ataques ilegales contra miles de personas y los crímenes impunes cometidos por su Ejército ocupante. Por muy silenciados que estén en la marea de noticias sobre la crisis, la Troika y las mal llamadas medidas de austeridad de la UE.

Este nuevo protocolo adicional facilitará el libre acceso de los productos industriales de fabricación israelí a los mercados de Europa sin que sea necesario proceder a ensayos o evaluaciones de conformidad. Así, el ACAA supone un mayor grado de integración del Estado de Israel en el mercado único europeo. Y no nos equivoquemos: no servirá de nada, de iure y de facto, una resolución interpretativa que intente excluir los productos fabricados en asentamientos ilegales, como bien lo ha demostrado la práctica desde la firma del Acuerdo de asociación UE-Israel en el año 2000.

Según el Tratado de Lisboa, los acuerdos con terceros países (¡Sí, Israel es un país externo a la Unión Europea!) deben ser coherentes “con la universalidad e indivisibilidad de los Derechos Humanos y las libertades fundamentales; el respeto por la dignidad humana; los principios de igualdad y solidaridad, y el respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y la legislación internacional”.

Por ello, la Coordinadora de Asociaciones de Solidaridad con Palestina (ECCP) ha lanzada una campaña de envío de cartas a todos y todas las eurodiputadas del Estado Español pidiéndoles que en un ejercicio de coherencia política, responsabilidad con su mandato y compromiso con los derechos humanos, voten no al ACAA UE-Israel. Esta campaña permite que cualquier persona residente en España pueda reivindicar su derecho a no ser cómplice de los castigos colectivos infligidos por Israel sobre la población palestina.

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