SOS, Ciudad del Cabo se muere

Se calcula que un millón de personas abandonarán la ciudad en los próximos meses por la escasez de agua potable.

Como dice Leonardo da Vinci: “el agua representa lo que la sangre para nuestro cuerpo”.

Mucha gente piensa que el agua es infinita, la realidad es bien distinta. Es un bien finito y, por tanto, debemos cuidar su uso y calidad. Hoy hay en el mundo 850 millones de personas que no tienen acceso al agua potable.

A lo largo de mis años de docencia siempre he explicado el valor del agua y la energía, que son dos de los elementos vitales para la vida. Normalmente, al levantarnos, hacemos dos pequeños gestos que ni siquiera los valoramos y que son vitales para nuestras vidas. Al levantarnos lo primero que hacemos es dar la luz y después ir al baño y lavarnos ¿Qué pasaría si un día al levantarnos no hubiera luz ni agua? ¿Podríamos vivir sin estos dos elementos a los cuales no les damos importancia actualmente? Piénselo y analicen como sería nuestra vida en nuestras cómodas casas.

Cuando reflexionaba con mis alumnos sobre esto se empezaron a dar cuenta de su importancia, se acabaron los móviles, los ordenadores, nuestros cómodos wáteres, la comida caliente, la ropa limpia, las duchas interminables…

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Un grifo sin agua.

¿Puede pasar esto?  Evidentemente sí. La mano del hombre está destruyendo nuestro medio, nuestra naturaleza, nuestra agua y la mayoría no somos conscientes. La mano del hombre ha hecho desaparecer ya el mar Aral, (busquen información y se asombrarán), el lago Chad también ha desaparecido y provocado millones de emigrantes, algunos de los cuales se trasladan en las denostadas pateras. Todo esto apenas ha llegado a nuestra prensa y televisiones. Sin embargo, hay un hecho que ha hecho saltar las alarmas, Ciudad del Cabo (Sudáfrica) con sus cuatro millones de habitantes se muere de sed.

¿Qué pasa en Ciudad del Cabo?

La primera sorpresa es que una ciudad grande se está quedando sin agua. Todavía es más sorprendente cuando es una ciudad rodeada de mar. Como dice el escritor británico Samuel Coleridge, en su balada del viejo marinero, “Agua, agua por doquier, pero ni una gota para beber”. Esto mismo le sucede a Ciudad Del Cabo.

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Ciudad del Cabo rodeada por el mar.

La mayor sequía de la historia desencadena por el fenómeno del Niño, la rápida urbanización de la ciudad y la corrupción, van a provocar que se quede sin agua, en tres meses los grifos ya no darán agua. Se calcula que un millón de personas van a abandonar la ciudad ya. Apenas ha llovido en la zona, llevan tres años de sequía profunda y en el año 2017 solo llovió 153,5mm.

La ciudad consume 1.200 millones de litros de agua. El abastecimiento de agua de la ciudad se basa en dos pilares, por un lado, los acuíferos que le proporcionan 140 millones de litros, pero que ya no dan más de sí, porque no se pueden recargar al carecer de lluvia. Por el otro lado, mediante presas que constan de seis embalses, el mayor es el de Theewaterskloof y el resto son muy pequeños, el problema está que se encuentran al 12,5% de su capacidad, pero debemos saber que cuando se llega al 10% de agua, esta ya no se puede sacar.

¿Cómo es posible que no se utilice la desalación?

Esto es debido a una nula planificación hídrica coherente. Lo estamos viendo de forma gigantesca también en España. La desalación en el caso de Ciudad del Cabo sería parte de la solución como lo estamos viendo en otras partes del mundo caso de Arabia o Australia, en ciudades como Sidney o Melbourne…. El iniciarse la construcción de desaladoras llevará un periodo de cuatro o cinco años.

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Ciudad del Cabo tenía un consumo de agua por persona y día de 235 litros, muy por encima de los 173 litros de media a nivel mundial. Hoy el consumo en España es de 132 litros. Las primeras medidas se empezaron a tomar en Ciudad del Cabo a mediados del año 2016 y estas fueron profundizadas en 2017, lo que ha producido una reducción en el consumo del 50%, es decir consumen, 516 millones de litros de agua en febrero de 2018.

El consumo de agua se empezó reduciendo a 86 litros por persona/día, posteriormente a 50 litros diarios. Actualmente se ha reducido a 25 litros por persona/día. Se han señalado 180 puntos de agua en toda la ciudad para que puedan recoger los 25 litros de agua por persona. Tirar de la cadena del inodoro supone nueve litros de agua. Una ducha de dos minutos representa veinte litros de agua. Una lavadora en modo económico gasta entre 60/70 litros.

Se ha recortado también el agua a la agricultura en un 60% y al comercio en un 45% y se ha prohibido regar aceras y jardines.

El cierre de los grifos tendrá un efecto devastador en la economía de la ciudad y afectará a la vida cotidiana y a la salud de sus habitantes. El alcantarillado funciona por el agua y no la hay. Los inodoros dejarán de funcionar, lo que provocará problemas en el alcantarillado al no tener agua para arrastrarlos. La falta de agua ocasionará una deficiente higiene personal, así como la propagación de enfermedades mortales.

La escasez de agua puede predisponer a las personas a la deshidratación y a los golpes de calor.

Como podemos comprobar, la situación empieza a ser dantesca y la actuación del cambio climático muestra ya sus primeras consecuencias, además ayudado por la depredación del hombre sobre el medio ambiente. Nos debemos tomar muy en serio el cambio climático y empezar a entender que debemos cambiar los usos y costumbres dentro de nuestra cultura del despilfarro.

Como dice el sudafricano Ntshona: “Ciudad del Cabo es el foco de atención ahora mismo, pero en realidad es un problema global. El mundo tiene la oportunidad de aprender una gran lección de Sudáfrica: no deben esperar a que hay una crisis para modificar los hábitos de consumo”.

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Australia que tenía un plan de desarrollo intenso para aumentar su población y en consecuencia su economía lo ha debido parar al constatar que no tenían agua para desarrollarse. Hoy, gran parte del agua que beben las ciudades australianas son de desaladoras y además la mayoría construidas por empresas españolas.

Ciudades como Los Ángeles, Sao Paulo o Pekín que son megaurbes en muy poco tiempo veremos cómo les sucede lo mismo que se está dando en Ciudad del Cabo.

En España ya hay varios centenares de pueblos que en verano deben ser atendidos por camiones. Este año ha sido muy lluvioso, pero todas las predicciones nos marcan que tendremos grandes sequías y además el agua de lluvia descenderá, así como el caudal de nuestros ríos. Por eso, todavía estamos a tiempo de realizar una política hídrica coherente que nos prepare para un futuro muy incierto con el agua y que cada uno de los españoles empecemos a cambiar los hábitos y costumbres en el uso de un bien tan escaso.

Desde aquí debe denunciar la política hídrica llevada a cabo por el gobierno de Rajoy, que no ha hecho nada en este campo y para más inri se ha reído del desarrollo de las desaladoras de todo el arco mediterráneo, donde sólo producen un escuálido 13%, cuando se han gastado casi tres mil millones de euros, en un 80% pagado por la Unión Europea. Ante la dejadez del PP Europa ya ha dicho que no dará un euro más en desaladoras.

El problema principal del agua en España está en la costa mediterránea y donde las desaladoras son parte de la solución. Además, es hora de empezar a evaluar el coste hídrico del turismo en la zona que empieza a generar problemas. Esperemos que la clase política tome conciencia de la situación gravísima que se nos viene encima y demos ya soluciones preventivas.

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Colas en Sudáfrica para recoger el agua.

Termino con una frase de Eduardo Galeano que dice: “Los sueños y las pesadillas están hechos de los mismos materiales, pero esta pesadilla dice ser nuestro único sueño permitido: un modelo de desarrollo que desprecia la vida y adora las cosas”.

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Este es el futuro de nuestros embalses.