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martes 24/5/22
VALLE DE LA CORNEJA

El rechazo a la mina de Ávila se refuerza con apoyos académicos

Cuatro importantes nombres de la botánica, antropología y biología en contra de los proyectos mineros en el Valle del Corneja
De Alfredo (con permiso del autor) - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0,

El viernes 6 de mayo cuatro destacados nombres del mundo de la botánica, de la antropología y de la biología mostraron su oposición, en Bonilla de la Sierra, a los expedientes mineros que amenazarían la supervivencia de un importante número de especies de flora y fauna del Valle del Corneja.

Modesto Luceño, catedrático de botánica en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla; Ramón Soria, escritor y antropólogo; Jorge Mongil, doctor, ingeniero de montes y profesor en la Universidad Católica de Ávila; Carlos Rodríguez, doctor en ciencias biológicas y gerente de la productora de contenidos medioambientales y de aventura Bicho Prods; liderados por Luis Trujillo, creador del grupo “Citas de biodiversidad abulense” y organizador de las ponencias “El valor ambiental del Valle del Corneja frente a las minas” pusieron en valor los elementos que pueden ayudar a detener la minería a cielo abierto en el valle. La Plataforma No a la Mina en el Valle del Corneja, de la mano de Laura Serranos, también colaboró en la organización. El Ayuntamiento de Bonilla de la Sierra y la Diputación de Ávila fueron piezas clave.

Modesto Luceño, avanzó que, si hiciera falta, desde el entorno de las universidades escribirían a la Unión Europea para proteger nuestra flora “en caso de que la Junta de Castilla y León no toma medidas de primera instancia”. Y es que la UE está siendo muy tajante con la preservación de determinadas especies

Luceño puso de manifiesto, en el ámbito de la flora, la importancia que tienen dos plantas en extinción: “Astragalus devesae”, de la que ya teníamos conocimiento, que se encuentra tan solo en dos lugares del mundo: Padiernos y Collado del Mirón, en Ávila. Hace tan solo unos días se hayó una segunda especie en peligro: “Silene marizii”, de la que solo quedan tres especies. La población en esta zona es numerosa, aseguró, “convirtiéndola en la salvaguarda de la especie”. Ambas habitan en las inmediaciones del proyecto minero “Polonia 1.152”, en fase de permiso de investigación durante tres años por parte del Grupo Cosentino. “La mina contribuiría a la extinción de las mismas y no valdría el argumento de que pueden trasplantarse a otros lugares porque se necesitan estudios previos profundos sobre cómo hacerlo”, avisó.

El catedrático reconoció que los gestores de los proyectos mineros suelen temer que aparezcan elementos de este tipo, ya que pueden ser definitorios del valor que puede tener la flora de una determinada región. Al tiempo que se refirió al proyecto Polonia 1.152 como “una tomadura de pelo” al haberse llevado a cabo una extrapolación de ciertos mapas de vegetación que no están actualizados al definir la flora de estos pueblos.

En su intervención también advirtió que el tramo alto del río Corneja sería inviolable por la cantidad de especies raras que puede haber. Una mina a cielo abierto supondría un “atentado contra el equilibrio ecosistémico de la zona”, sentenció.

El mundo acuático también podría ser un aliado contra la minería a cielo abierto ya que, tal y como descubrió Carlos Rodríguez, en la parte baja del río Corneja, aunque el agua escasea en algunas estaciones, habita un pez conocido como Bermejuela. “En las cuencas del Corneja las bermejuelas son completamente diferentes del resto del mundo, un punto de singularidad total”, avanzó.

Rodríguez también reconoció que por muchas medidas que se pongan en la minería a cielo abierto, un río siempre va a ser el receptor de cualquier impacto que pueda producirse a corto, medio y largo plazo, por lo que el peligro importante que se corre es importante.

Jorge Mongil, por su parte, reivindicó los trabajos de restauración hidrológico-forestales que se han llevado a cabo en algunos de los pueblos afectados por los proyectos mineros Sonsoles 1.138 y Madueña 1.149. Proyectos que la empresa Transportes, excavaciones y hormigones Sonsoles SL quiere llevar a cabo. Trabajos llevados a cabo desde el año 2006 que han recuperado la masa forestal y el suelo perdido, algo que la minería destruiría de nuevo.

Por último, Ramón Soria puso de manifiesto todos los argumentos con los que se intenta vender los beneficios de una mina a cielo abierto. Argumentos que recordó son más propios de épocas pasadas que de la actual, pero los ciudadanos disponen de la información suficiente para saber cuáles son los perjuicios de las mismas. También subrayó que los movimientos sociales son los que pueden parar este tipo de proyectos y que la decisión final de su implantación no deberían tomarla los políticos sino los habitantes de la comarca en la que se quieren llevar a cabo los mismos.

El rechazo a la mina de Ávila se refuerza con apoyos académicos