TRIBUNA

El cambio climático: cuestión de clase

Estos días se nos está estremeciendo el corazón, por los sucesos que han tenido lugar en Galicia, León y de manera mínima en Madrid.

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El cambio climático es el principal reto que tiene la humanidad en nuestra, era, si alguien tenía duda de ello, lo incendios de Tres Cantos, León y Galicia nos confirman que, sin el estado de bienestar y unos buenos servicios públicos, pagaremos las consecuencias de los cambios provocados por quienes nada producen y mucho expolian.

Estos días se nos está estremeciendo el corazón, por los sucesos que han tenido lugar en Galicia, León y de manera mínima en Madrid.

Seguramente el entorno se sabrá reponer, los que no podremos reponernos somos nosotros ante una derecha neoliberal que considera que la tierra está para servirnos

El denominador común de todos estos incendios no es si han sido provocados o no, que es lo primero que nos puede venir a la cabeza, sino la falta de servicios públicos para combatir lo que cada vez es más frecuente en un mundo donde las materias primas se acaban mientras se consumen sin ningún tipo de control.

La derecha alude a la falta de medios en todos estos territorios y yo me pregunto si el Partido Socialista gobierna en todas estas comunidades que se están devastando por el fuego.

Esto es una cuestión de clase, porque habiendo posibilidades de dar empleo digno a la clase trabajadora prefieren que malvivan para poder darles las migajas

La respuesta no la quieren dar, gobiernan ellos desde hace décadas y los bomberos les han importado más bien poco. Han preferido mandar a la gente a su casa en vez de limpiar las vastas extensiones de terreno que podían haber ocupado a los bomberos durante meses sin la necesidad de tenerlos parados abocándolos a un desempleo endémico y una precariedad lamentable.

Esto es una cuestión de clase, porque habiendo posibilidades de dar empleo digno a la clase trabajadora prefieren que malvivan para poder darles las migajas.

No es cuestión de que falten vehículos, tecnología o medios físicos, que también, si no es que no hay gente para trabajar en un sector que en el mundo rural es una de las piezas fundamentales.

Tras la pena y la resignación de que lamentablemente estos incendios pasarán, seguramente el entorno se sabrá reponer, los que no podremos reponernos somos nosotros ante una derecha neoliberal que considera que la tierra está para servirnos y que podemos hacer lo que queramos con ella sin ningún tipo de control.

La culpa siempre será de Sánchez o del que venga después. Mientras tanto, la clase trabajadora seguirá sufriendo las consecuencias.