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martes. 06.12.2022
CUMBRE DEL CLIMA 2022

Finaliza la primera semana de la COP27 con posturas muy enfrentadas entre los países

En las intervenciones de los plenarios vuelve a quedar patente la división entre los países que más gases de efecto invernadero emiten y aquellos que ya sufren las consecuencias de la emergencia climática

El proceso de revisión global de los compromisos de los países obtiene su primera conclusión, mientras el plan de trabajo sobre mitigación sigue atascado.


La COP27 en Sharm el-Sheikh (Egipto) llega al final de su primera semana. Durante estos días han sido muchas las declaraciones realizadas por líderes mundiales que han reconocido que el planeta ya está muy afectado por la emergencia climática. Sin embargo, las discusiones parecen atascadas en el mismo lugar del que fueron incapaces de salir en Glasgow.

Uno de los temas más demandados por la sociedad civil y que más se está tratando en esta Cumbre del Clima es el mecanismo de pérdidas y daños, que consistiría en la creación de un fondo destinado a países del Sur global para hacer frente a las pérdidas económicas (como tierras o viviendas) así como las no económicas (pérdidas culturales, de saberes o de biodiversidad, entre otras).

Las consecuencias del cambio climático ya se están dejando ver por todas las partes del mundo, desde grandes inundaciones –como la de Pakistán este verano– o las graves sequías que asolan el continente africano. 

En este sentido, son los países del Sur global los que reclaman desde hace años dicha financiación. La organización Ecologistas en Acción ha subrayado que "solidarizarse con los países que más sufren el cambio climático es asumir la responsabilidad histórica que tienen los países del Norte global en la quema de combustibles fósiles y atender a las reparaciones de los países que más están sufriendo las consecuencias”. 

Los países del Norte global apuestan por mantener el tema en la agenda pero retrasar las conclusiones para la COP29 en 2024

En cuanto al calendario para implementar dichos fondos, también existen diferencias significativas entre los países. Algunos, como la coalición de pequeñas islas y Estados, reclaman salir de esta cumbre con una hoja de ruta y un plan definido para poner en marcha estas ayudas en 2024. Pero los países más responsables históricamente de las emisiones (Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia o la UE) tratan de retrasar esta puesta en marcha. 

En su lugar, proponen comenzar a implementar este mecanismo mucho más adelante, alegando la necesidad de profundizar más en las discusiones técnicas que llevan bloqueando más de 27 años.

Las organizaciones sociales y ecologistas, así como de los países más vulnerables exigen que esta financiación para las pérdidas y los daños sea suficiente y adicional a las ya existentes para la mitigación, adaptación y otros compromisos de financiación mundiales como los de cooperación al desarrollo. Un trabajo sobre las pérdidas y los daños que deberá ser reforzado mediante la obligación de presentar informes cada dos años que evalúen las necesidades y la financiación comprometida en este aspecto. 

La sociedad civil en Sharm el-Sheikh ha expresado su postura sobre este tema con una acción que aludía a las inundaciones masivas que han sufrido países del Sur global. En su demanda se incluye un mecanismo de financiación que se alinee con los principios de derechos y justicia climática, y que sea rápida y accesible, con pagos directos a los refugiados climáticos y a las comunidades afectadas en primera línea.

Por otro lado, los países del Norte global han llegado a esta COP27 con una promesa no cumplida en temas de adaptación: el fondo de 100.000 millones de dólares por año para cumplir con sus compromisos financieros con el Sur. La pasada cumbre de Glasgow fue el año que más se recaudó y aún así solo se llegó a los 83 mil millones, una cifra insuficiente que aumenta la desconfianza a que se cumplan las promesas acordadas.

Por todo ello, resulta fundamental que los acuerdos financieros queden recogidos y detallados en la decisión final de la COP27. Aún así, se ha hecho patente la incapacidad de que estos compromisos cumplan los criterios de ser suficientes para cubrir los costes de mitigación y adaptación, así como no detraerse de los fondos de ayuda internacional ya existentes. 

A lo largo de esta cumbre las negociaciones sobre este punto han avanzado muy lentamente y los países se encuentran divididos. Por un lado, los países del Norte global apuestan por mantener el tema en la agenda pero retrasar las conclusiones para la COP29 (en 2024), a través de la creación de nuevos grupos de trabajo, la inclusión de diferentes fuentes de financiación como los bancos multilaterales de desarrollo o de la apertura a financiación privada. En esta línea se encuentra el anuncio de John Kerry –Secretario de Estado para el Clima de Estados Unidos– de incluir dentro de los posibles inversores a fundaciones privadas como Bezos Foundation o Rockefeller. Por otro lado, los países del Sur global reclaman la urgencia de la financiación y argumentan que no puede demorarse más. 

Descarbonización y reducción de emisiones

El viernes 11 de noviembre, fue el día elegido por la Presidencia egipcia en la COP27 como el Día de la descarbonización. Sin embargo, al mismo tiempo se celebraron diversos eventos sobre el gas fósil –considerado como un combustible de transición por el Gobierno egipcio– e incluso eventos para el abandono gradual de la extracción de petróleo y gas, lo cual puso de manifiesto que las intenciones y las prioridades de la Presidencia de esta COP27 no son apostar por la salida de los combustibles fósiles.

Respecto al Balance Global de los Compromisos o Global Stocktake (GST), parece que el único avance logrado será continuar con las negociaciones en próximas convocatorias. Una vez más Brasil y Arabia Saudi pretenden eliminar el compromiso de mantener el objetivo global de incremento de la temperatura global en 1,5 ºC a finales de siglo y las referencias a los combustibles fósiles. 

Por su parte, las discusiones sobre el Plan de Trabajo de Mitigación, Mitigation Work Programme (MWP), siguen atascadas. Los países continúan sin ponerse de acuerdo en cuestiones fundamentales, tales como: la utilidad de este plan de trabajo, su desarrollo o su interrelación con los objetivos del GST. Mientras los países productores de petróleo y combustibles fósiles quieren debilitar el texto y acortar la ejecución del plan a solo un año, los países del Norte global demandan incluir urgencia, pero también quieren abrir la puerta a las inversiones privadas, para no asumir sus responsabilidades históricas. Las posiciones están tan enfrentadas que es posible que las negociaciones se prolonguen hasta la noche del sábado y aún así el texto todavía contenga puntos de intenso debate para la próxima semana.

La organización Ecologistas en Acción ha manifestado que resulta preocupante la incapacidad de los países para acordar una desinversión efectiva de los combustibles fósiles. Muchas de las grandes potencias productoras de petróleo se resisten a abordar el artículo 2.1c del Acuerdo de París que establece la necesidad de cambiar los flujos financieros de los fósiles a las energías renovables. 

Además, las pretensiones de muchos países e intereses de lobbies están manteniendo falsas soluciones como la captura y el almacenamiento de carbono como una opción a incorporar dentro de los mecanismos del artículo 6, mercados de carbono y mecanismos de desarrollo limpio. 

Finaliza la primera semana de la COP27 con posturas muy enfrentadas entre los países