lunes. 04.03.2024
cumbre clima
Activistas por el clima en la COP28.

Después de esta última Cumbre del clima en Dubai, parece que ya nadie cree que podamos alcanzar los objetivos marcados en los Acuerdos de París en el año 2015, y mucho menos los objetivos de descarbonización.

Se reconoce el diagnóstico y se posponen sine dine las decisiones. También en la agricultura y alimentación, todo y que por primera vez en esta cumbre los Estados han estado obligados de hablar del elefante en el salón, que no es otro que el actual sistema alimentario como uno de las grandes causantes de la crisis climática. Más del 30% de todas las emisiones corresponde al sistema alimentario, pero, además, se trata del sistema básico de nuestra supervivencia, el más expuesto al cambio climático es nuestra alimentación y esto está el peligro.

Y no sólo eso, sino que ha propuesto la reducción de un 25% de las emisiones de metano provenientes de la ganadería industrial, y unos días antes 134 países habían lanzado la Declaración de Agricultura Sostenible, Sistema de Alimentación Resiliente y Acción Climática.

Y si nos quedamos con esto, parece que la agricultura y alimentación están en el centro por fin de las políticas climáticas, y que vamos por abordar uno de los grandes debates del siglo, que no es otro que decidir si continuamos en el actual modelo alimentario globalizado, intensivo en fertilizantes e hipercárnico o descarbonizamos nuestra alimentación y eso supone reducir la distancia que recorren nuestros alimentos y apostar por sistemas alimentarios locales y descentralizados que giren en torno al acceso a alimentación por parte de toda la población.  

Y hasta aquí el dicho, ahora vamos con los hechos.

Y estos hechos son que nunca ha habido más distancia entre el relato y la realidad, y ya siento ser aguafiestas, pero más allá de las declaraciones, principios e intenciones no hay una sola política, ni objetivos acordados en esta cumbre que nos hable de elementos clave como la reducción de la producción y consumo de carne, de pesticidas, de fertilizantes nitrogenados, de apoyo a la agricultura familiar, de acceso a los alimentos por parte de la población más vulnerable. Vean, la agricultura de pequeña escala solo recibe a nivel mundial el 0,3% de la financiación pública para el cambio climático, produciendo al menos un tercio de todos los alimentos del planeta.

La agricultura de pequeña escala solo recibe a nivel mundial el 0,3% de la financiación pública para el cambio climático

Y de esto se han encargado la enorme representación de las grandes empresas cárnicas y agroalimentarias. De hecho, la industria cárnica y láctea han batido récords con la asistencia de tres veces más delegados que en la última COP.

Y aunque la UE aparece como la gran valedora a la hora de exigir más acuerdos vinculantes en la cumbre, la realidad es que tan solo hace un par de semanas decidió seguir adelante con el actual sistema alimentario y prorrogó el uso del Glifosato, se votó en contra de los objetivos de reducción de uso de pesticidas en el nuevo reglamento, lo cual supone de facto la muerte del Pacto Verde Europeo.

Y España, ¿hará algo ya que es uno de los  firmantes de esta declaración, y el tercer país en la producción y exportación de cerdo en el mundo? ¿Alguien espera un  acuerdo para la reducción de la cabaña porcina en nuestro país y fin de las macrogranjas para el año 2035?

Si realmente nuestro gobierno está comprometido con la lucha contra el cambio climático, ha de abordar ya la reducción en nuestro país del uso de fertilizantes químicos y pesticidas, ya que además somos líderes de Europa en su uso, y establecer un plan para la reducción del 50% de nuestra cabaña porcina industrial.

Si no se aborda nuestro sistema alimentario, la política climática será humo, un poco más de humo.

Javier Guzmán, director de Justicia Alimentaria

COP28: un poco más de humo