Nuevatribuna

Las cloacas de la guerra del agua

Espías del sector privado se infiltran en el movimiento ciudadano por la remunicipalización del servicio del agua.

Torre Agbar
Torre Agbar

Con un simple ejercicio de zaping televisivo se puede comprobar como de presente está la marca Agbar en programas de máxima audiencia

Espías del sector privado se infiltran en el movimiento ciudadano por la remunicipalización del servicio del agua. La plataforma Aigua és Vida, de la cual Ecologistes en Acció es una de sus mayores impulsoras, denuncia estas prácticas, y la compañía AGBAR, por su lado, ni confirma ni desmiente las informaciones. El reportaje publicado por la Directa 2 ha sido premiado con el Premio Ciutat de Barcelona, en la categoría de medios de comunicación.

Atrincherados en la Ciudad del Agua del paseo de la Zona Franca de Barcelona -un edificio de 20.000 m² creado por el arquitecto japonés Arata Isozaki-, Angel Simón y el conjunto de miembros del consejo de administración de la Sociedad General de Aguas de Barcelona (AGBAR) han desplegado los últimos meses un tsunami de controvertidas actuaciones para evitar que el servicio que suministra agua a los hogares del Área Metropolitana de Barcelona vuelvan a manos de la administración pública. Está en juego un negocio multimillonario. Según se desprende del balance de cuentas de la compañía, los beneficios anuales netos se sitúan en una horquilla de entre 120 y 200 millones de euros, entre un 20 % y un 25 % de los cuales en el ámbito de la Area Metropolitana de Barcelona.

Con un simple ejercicio de zaping televisivo se puede comprobar como de presente está la marca Agbar en programas de máxima audiencia como Joc de Cartes o los espacios de información metereológica, una inversión publicitaria que tiene como objetivo reforzar la imagen de una multinacional preocupada por la sostenibilidad y el medio ambiente. A preguntas de la Directa, la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales ha rehusado dar datos concretos del volumen de contratación publicitaria de la compañía de aguas, ya que se trata de una información confidencial sólo al abasto de la empresa y el ente público. Fuentes de Aguas de Barcelona han matizado que una cosa es la publicidad genérica y otra los patrocinios de programas como Joc de Cartes. La primera va a cargo de la sociedad mixta Aguas de Barcelona -con control público-, y la segunda depende de Sociedad General de Aguas de Barcelona SA, de accionariado 100 % privado y sin ningún mecanismo de fiscalización desde la administración.

La “guerra del agua”, sin embargo, ha ido mucho más allá, y ha desembarcado con fuerza en los distritos de Barcelona y en las ciudades metropolitanas. Una autentica lluvia de euros mediante patrocinios de toda clase a entidades sociales, vecinales y culturales y campañas de promoción corporativa, las más controvertida de las cuales es Memorias del Distrito; hablaremos más adelante. Lo que más preocupa, no obstante, a los activistas por el derecho al agua es la infiltración de espías a sueldo de empresas privadas en asambleas o listas de correo electrónico y mensajería. Una investigación de la Directa lo ha podido confirmar.

Saltan las alarmas en Aigua és Vida

En este clima de espadas en alto, el activismo por el derecho al agua hace meses que sospecha de la presencia de espías entre su militancia. ¿Agencias de inteligencia versus movimientos sociales? A finales del mes de febrero de 2018, diversos miembros de Aigua és Vida empezaron a detectar presencias “extrañas” en su día a día de asambleas y grupos de trabajo, coincidiendo con el momento álgido de la recogida de firmas para la celebración de una multiconsulta ciudadana que había de incluir una pregunta sobre la remunicipalización del servicio de agua suministrada a los hogares. El 1 de febrero de 2018, la secretaría del Ayuntamiento de Barcelona acreditaba mediante un documento con sello oficial las personas fedatarias de la recogida de firmas en nombre de la Comisión Promotora por una Gestión Pública y Democrática del Agua.

Entre las personas fedataries había un individuo que respondía a las iniciales E.S.R. Y que se había acercado al movimiento social a través de la oficina de l’Aula de l’Aigua, en el barrio de Hostafrancs de Barcelona. A pesar de que la multiconsulta no se celebró -después de ser rehusada por una votación en el plenario municipal-, el individuo en cuestión ja se había infiltrado en las listas de correo y de Telegram y se había incorporado en las comisiones de trabajo de Aigua és Vida, donde se ha mantenido hasta el 25 de junio. “No tenemos nada que esconder, pero sería preocupante que alguien estuviese malgastando recursos en la contratación de falsos activistas. ¿Ésto hasta que punto es legal?, se pregunta Quim Pérez, uno de los activistas ecologistas más veteranos de la entidad.

Las primeras sospechas sobre el individuo se fueron reforzando a medida que pasaban las semanas. ¿Infiltrado de quién? ¿Para hacer qué? Según hemos podido confirmar documentalmente, E.S.R. Es un agente de investigación privada que trabaja para la agencia Intelligence Bureau Patners (IBP), una empresa presidida por el ejectutivo Juan de la Torre y especializada en la defensa de los intereses de grandes multinacionales de sectores estratégicos de la economía: banca, constructoras, energéticas y también clubs deportivos. El principal cliente d’IBP es el holding empresarial de CaixaBank, que es importante recordar ostenta un 15 % accionarial de la empresa mixta publico-privada que gestiona el agua a la Área Metropolitana de Barcelona. IBP se define como “una firma de consultoría de inteligencia”. Ésta es su carta de presentación: “Presidentes de consejos de administración y particulares con alto patrimonio, frecuentemente necesitamos información a medida y obtenida de forma ética, legal y muy discreta, que no está disponible en fuentes abiertas”.

En una conversación con E.S.R., que un periodista de la Directa pudo mantener el 19 de junio y grabó mediante una cámara oculta, reconoce que es investigador privado y trabaja para una consultoría, pero matiza que su presencia en Aigua és Vida no es por razones de trabajo sino por vocación militante. Después de esta respuesta, nuestro gancho prosiguió la conversación, subiendo el listón y asegurando que el también es infiltrado a sueldo de un medio de comunicación. La reacción del individuo fue la siguiente: “A mí me da igual lo que hagas tú. Tú haz, yo trabajo para una consultoría pero yo no estoy aquí por mi trabajo, estoy aquí porque me gusta el movimiento”. Significativamente, durante la semana posterior el individuo no comunicó nada sobre la conversación a ningún activista de Aigua és Vida.

Trabajar de espía y ser militante ecologista

La posibilidad que E.S.R., a pesar de que formará parte de la plantilla de IBP, a su vez fuese activista convencido por el derecho al agua no se podía descartar y, por eso, rastreamos las redes sociales a la búsqueda de pistas que reforzasen la hipótesis o no. Curiosamente, Internet parecía estar limpia de todos sus datos, ninguna referencia, ni tan solo un perfil Facebook, de Twitter o de ninguna otra red social. Esta circunstancia tampoco sería nada extraña, si recordamos que IBP -principal competidora de la agencia de detectives Método 3- ha hecho trabajos de espionaje pera el Centro Nacional de Inteligencia español, según informaciones del portal Economía Digital. A pesar de todo, encontramos una pista que seria determinante para nuestra investigación.

A través de la etiquieta de Twitter #Detcon2017 localizamos una fotografía, colgada en la red el 15 de junio de 2017 y hecha en el interior del Circulo Holmes de Barcelona -en una sede situada en la primera planta de un edificio de la Plaza del Pino-, donde aparece E.S.R en compañía de una veintena de jóvenes detectives. El grupo asiste a una formación sobre la investigación privada al siglo XIX, una actividad enmarcada en el Congreso de Detectives Privados que se celebra anualmente en Barcelona, con conferencias centrales en el centro cultural CCCB, y que el año pasado contó con la asistencia del exdelegado del gobierno español Enric Millo y altos comandantes del Cuerpo Nacional de Policia español. El evento estrella de los #DetCon es “La Noche del Detective”, un encuentro festivo de profesionales del sector que este 2018 acabó a altas horas de la mañana en un establecimiento del barrio barcelonés de Tres Torres.

Volvamos, pero, a la fotografía. En primera fila de la sesión informativa, bien cerca de E.S.R, aparece una mujer que nos resulta familiar, a nosotros y a los miembros de Aigua és Vida. Se trata de M.T.R., investigadora privada, actualmente jefa de la agencia Dtect1, especializada en investigación tecnología y uso de cámaras ocultas. Se da la coincidente circunstancia que ella también mostró interés en la remunicipalización del agua. La detectiva, que ha bloqueado el acceso a toda la información y las fotografías de su cuenta de Facebook, asistió a una asamblea abierta que Aigua és Vida celebró el 25 de mayo en el Centro Cívico Pati Llimona de Barcelona, la única cita de la temporada activista a la cual no fue E.S.R., quien advirtió de su ausencia unas horas antes mediante Telegram. “Todo el rato llevaba abierta la bolsa de mano, con un móvil y un cable conectado, no disimulaba mucho, recuerda uno de los presentes. M.T.R. También es fedataria de la multiconsulta y, a pesar de haberse llevado diversos pliegos de hojas que se habían de devolver llenos con firmas, no devolvió ninguno. Y, sorpresa, E.S.R. También se llevó diversos pliegos; no devolvió ninguno.

Tres semanas más tarde, M.T.R. No faltó a la cita del Congreso de Detectives 2.018, celebrado en el CCCB. La posibilidad que no uno sino dos detectives -que participaron en la misma formación ahora hace un año- decidiesen hacerse fedatarios de la multiconsulta y activistas de Aigua és Vida es bastante remota.

El último día que E.S.R. Asistió a la asamblea de coordinación de Aigua és Vida fue el pasado 19 de Junio. Aquel día, después de la presentación y en una ronda de opiniones sobre el futuro nombre que debía tener la movilización ciudadana para la remunicipalización -finalmente se llamará Moviment per l’Aigua Pública i Democràtica-, el individuo se apuntó a la comisión de elaboración de discurso, pero a medio encuentro cambió de criterio y de grupo de trabajo: “Con las ideas que tengo creo que encajaría mejor en el grupo de difusión. Os puedo ayudar también aquí, pero creo que encajaría mejor allí. Voy a la otra comisión, creo que me gusta más, pero puedo estar en todas, he he. Os puedo ayudar aquí también si queréis, he he”.

Dos minutos más tarde, en la comissión de difusión, E.S.R. fué directo y se interesó por el recurso de reposición presentado para reemprender la multiconsulta: “Qué sabemos de la respuesta del recurso?”. La consulta es uno de los aspectos que más preocupa a la dirección de AGBAR, conjuntamente con la sentencia definitiva del Tribunal Supremo sobre la legalidad o no de la empresa mixta metropolitana, que se debería de hacer pública de aquí unas semanas. “El Ayuntamiento de Barcelona prepara el terreno de cara a una posible sentencia del Tribunal Supremo que ratifique la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya que anuló la constitución de la empresa mixta del agua”, informaba el diario Expansión el pasado 7 de junio. El interés informativo por el desenlace judicial es muy alto entre la prensa económica, y una sentencia que ratificará la ilegalidad de la gestión de Agbar haría temblar el valor accionarial de la compañía y abriría incertidumbres sobre la viabilidad futura.

Desenlace final, desconfianza y expulsión

El 25 de junio se vivió el desenlace final de la rocambolesca telenovela de espionaje. Aigua és Vida convocó al investigador privado a la terraza de un bar del Barrio del Clot donde le expusieron abiertamente todas las sospechas e indicios que lo señalaban como infiltrado. “Estudié esto, no sé, trabajo para Intelligence Bureau Patners, pero no hago estas cosas. No sé, sé que hacen estas empresas. Ellos tienen unos intereses claros, si se remunicipaliza el servicio perderán mucho, está claro, podría ser que metan detectives, podría ser Agbar o podría ser La Caixa, podría ser”. Veinte minutos de respuestas vagas e imprecisas, algunas del todo surrealistas. “ Yo de estos temas no sé, soy de empresas más pequeñas. Yo hago temás de robos y fraudes”. Uno de los interlocutores le pregunta: “Conoces M.T.R.?”. El investigador responde: “¿Quién? No lo sé, ¿Quién es esta chica? ¿Lo habéis mirado vosotros? No lo sé. Me suena el nombre pero no se muy bien quien es, tal vez la he visto en la universidad. Podría ser que hubiera algún detective, pero yo no hago estas cosas. Antes sí que había hecho alguna cosa de estas pero no me gustó”. En este momento le muestran una foto de la detectiva y le hacen memoria: “ Los dos estabais juntos en las formaciones del Congreso de Detectives 2017”. Cara de estupefacción.

A continuación le retraen que una semana atrás un supuesto detective infiltrado -el gancho de la Directa- le había confesado su infiltración y no explico nada: “¿Por qué durante siete días no nos has dicho nada? No tiene ningún sentido”. E.S.R. Reacciona con evasivas y pasa a hacer preguntas como: ¿Pero quién es? También hay momentos de surrealismo. “¿Cómo es que estabas en el grupo de Telegram de Gracia?”, le clavan, y la respuesta: “Porque me gusta el grupo de Gracia, a veces paso por Gracia”. Casualmente, poco después que E.S.R. Pidiera entrar en la lista de gracienca de móvil, se filtró una captura de pantalla de las conversaciones que se publicaron en el diaro digital Cronica Global.

Finaliza la conversación reconociendo un cúmulo de coincidencias y con una despedida implícita: “ Si no me queréis creer, entiendo que podáis desconfiar. Puede ser que os estén investigando, pero no lo sé. Que yo sepa Agbar no nos ha contratado, y la Caixa tampoco. No conozco todos los clientes. No tengo nada que ver con la detective, no la conozco, la conozco del Congreso de Detectives tal vez. Entiendo que haya desconfianza, porque son coincidencias. Si queréis que no vuelva, no vuelvo. Si queréis no vengo y ya está”. Aigua és Vida la misma noche, decidió dar de baja de todas las listas de correo y Telegram a E.S.R y M.T.R.

Nos hemos puesto en contacto con la empresa mixta Aigües de Barcelona i con su matriz Sociedad General de Aguas de Barcelona SA. La dos rehúsan hacer comentarios sobre estas informaciones. Pregunta: “Podéis desmentir o confirmar vuestra relación con Intelligence Bureau Patners?”. Respuesta: “No haremos ningún comentario”. Pregunta: “No lo desmentís?” Respuesta: “No comentamos nada”.

No atravesar la línea de la legalidad

Le trasladamos al abogado Àlex Solà las dudas que nos surgen sobre la legalidad de estas infiltraciones. “Éstos son unos detectives 2.0, para entendernos. La mayoría del trabajo que hacen investigadores privados en general es legal. Si habláramos de pinchar un teléfono no sería legal. Apuntarse en una lista de distribución y asistir a una asamblea abierta no es ilegal; tampoco sería ilegal grabarla, en principio, des de un punto de vista penal”, concluye. Eso sí, matiza que, aunque las actuaciones de detectives sean legales, una entidad puede acordar la expulsión de personas infiltradas. “Defenderse del hecho que alguien se asocie con fines espurios en una entidad no está tanto en la ley sino más bien en los estatutos donde se establecen actuaciones que van en contra de los fines de la entidad o la asociación”, considera Solà. Y, por último, hace esta reflexión: “Estamos ante el trabajo clásico de un detective, pero en una nueva realidad, la del mundo asociativo y asambleario. Tener la misma información que tiene un activista o, si conviene, intentar influir o entorpecer en una asamblea no tiene una repercusión legal, pero puede tener una respuesta estatutaria interna”, concluye.

Mimetización discursiva

Agbar ha puesto su foco en el discurso del movimiento ciudadano que lucha por la remunicipalitzación y, más concretamente, en la entidad Aigua és Vida. De hecho, la compañía que dirige Ángel Simón con mano de hierro ha adoptado, desde la llegada de Ada Colau al Ayuntamiento de Barcelona, una estrategia de mimetización argumental, haciendo servir expresiones referidas a la gestión del agua como “solidaria”, “sostenible” y “un derecho humano” que se gestaron originariamente en el sí de los movimientos sociales. “El actual es un trabajo colectivo, de nuestros proveedores, de las entidades culturales y sociales con quien colaboramos intensamente. Los emprendedores quieren un marco estable, de seguridad jurídica, con reglas de juego iguales para todo el mundo, sin baches, y donde el interés del ciudadano, también a largo plazo, está por encima de cualquier interés táctico y de cualquier tentación populista”, es como se expresó el presidente de Agbar el 8 de febrero de 2018 durante la ceremonia de entrega de la distinción La Clau de Barcelona, otorgada por la entidad privada Club d’Amics Clau de Barcelona. Por un lado, un discurso amable con el tejido asociativo y, por otro lado, contundencia verbal contra el actual gobierno de Barcelona.

Las palabras de Simón contrastan con la inseguridad jurídica de una empresa que ha gestionado durante 150 años el agua de la conurbación de Barcelona sin ningún contrato que lo autorizase, tal como destapó ahora hace seis años una sentencia judicial y tuvo que confirmar el año 2013 -a pesar de las reticencias iniciales- el gobierno de CiU. El reciente reconocimiento de la trayectoria empresarial de Àngel Simón con la entrega de La Clau de Barcelona, no se lo hizo, como sería lógico pensar, la actual alcaldesa Colau, sino que los anfitriones eran los exalcades Jordi Hereu (PSC) y Xavier Trias (PdeCat), flanqueado por el presidente de la Cámara de Comercio Miquel Valls. La misma sociovergencia que hará seis años dio por buena la valoración de 476 millones de euros de los activos de Agbar aportados para la creación de Aguas de Barcelona -la empresa mixta público-privada que gestiona el bien hídrico metropolitano-, a la espera de una sentencia definitiva del Tribunal Supremo que podría liquidar la legalidad del organismo. Una auditoría encargada por la Àrea Metropolitana de Barcelona y publicada el febrero de 2018 concluye que aquellas cuentas se tergiversaron y se multiplicó prácticamente por cuatro unos activos que tenían un valor real de 130 millones de euros.

Artículo escrito por Jesús Rodríguez originalmente publicado en el portal de Ecologistas en Acción protegido por una licencia CC BY 2.5 ES