lunes. 20.05.2024
El Socialista de 30 de abril de 1929 (número 6309)-4
El Socialista de 30 de abril de 1929 (número 6309)

@Montagut5 | El socialismo español siempre dedicó una especial atención a la sanidad y la vivienda. En relación con la sanidad, se consideró que tenía una clara dimensión social, culpando al capitalismo de ser el causante de los problemas graves que se padecían. No sólo se organizó a médicos y otros profesionales de la sanidad, tanto en el PSOE como en la UGT, sino que, sobre todo, se promovieron demandas por la mejora de las viviendas (problema de extrema gravedad), por la lucha contra la tuberculosis y otras enfermedades endémicas, se trabajó desde los grupos municipales contra la adulteración de los alimentos, y en favor de la atención médica y hospitalaria de los más desfavorecidos, se promovió la divulgación científica e higiénica entre la clase obrera a través de cursos, conferencias, y publicaciones, etc. En fin, fue un trabajo constante que aún está necesitado de una monografía.

En la primavera de 1929, el doctor Julio Ortega, disertó en El Socialista sobre la importancia de contar en España con viviendas dignas, con hogares saneados, uniendo las dos cuestiones con las que comenzamos esta pieza. También disertó sobre el alcoholismo.

Para Julio Ortega ambos problemas, el de la carencia de buenas viviendas y el alcoholismo, estaban conectados

Ortega postulaba porque al derecho natural de contar con una vivienda higiénica tuviera que ver con  la prohibición de la explotación de las insalubres, es decir, las denominadas “casas vampiro”, así como, la construcción de casas donde fuera posible la existencia de verdaderos hogares. 

En relación con la lucha contra el alcohol había que combatir la taberna y sus similares a través de una intensa propaganda (labor educativa, en lenguaje actual) desde la escuela, pero también procurando sustitutos a la misma a través de la creación de comedores de obreros en los centros fabriles, campos de deporte, y centros de cultura y ocio. Para nuestro médico ambos problemas, el de la carencia de buenas viviendas y el alcoholismo estaban conectados.

Las viviendas inhóspitas insanas nutrían las tabernas, fomentando el consumo de alcohol, haciendo más tolerable aquellas. Ortega ponía como ejemplo de lucha contra las malas condiciones de las viviendas el caso de Copenhague, la “capital roja” de Dinamarca, donde los obreros y funcionarios disfrutaban de viviendas adecuadas, higiénicas, y pensaba que otro podría ocurrir en Inglaterra si el Partido Laborista lograba sacar adelante su programa. En relación con la lucha contra el alcoholismo, urgía secundar la campaña de los higienistas con la fuerza que lo había hecho Salter, afiliado a dicho partido, para demostrar a los obreros los peligros del alcohol.

Hemos trabajado con el número 6309 de El Socialista de 30 de abril de 1929.

Viviendas dignas y lucha contra el alcohol desde el socialismo (1929)