TRIBUNA POLÍTICA

Semana de pasión en el Gobierno y en el PSOE por la corrupción y los acosos sexuales

Los especialistas en violencia de género, como el acoso sexual, están de acuerdo en que el origen del problema es el patriarcado: un sistema de dominio institucionalizado para subordinar e invisibilizar a las mujeres.

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Cualquier ciudadano progresista tiene que sentirse profundamente preocupado por lo que está ocurriendo al gobierno y al partido del PSOE. Tanto por la corrupción, como por los acosos sexuales. Me generan un profundo desprecio estos comportamientos. Repito, autentico desprecio. El daño que están produciendo a este gobierno, al socialismo y a la democracia es inmenso, y que lógicamente tendrá una factura electoral. Dicho lo cual con total contundencia, lo que voy a decir ahora no quiero se entienda como eximente ni atenuante de estos comportamientos dentro del gobierno y del PSOE, pero entiendo que desde el ámbito judicial y mediático otros no menos deleznables de otros partidos se están ignorando o tratando con cierta lenidad. Sería exigible con estos el mismo esfuerzo e interés por parte del aparato judicial mostrados en las investigaciones vinculadas con el PSOE y el Gobierno. No quiero llegar a pensar, que tanta diligencia judicial con estas acciones se deba “al que pueda hacer que haga”. Lo que está fuera de duda, que desde determinados ámbitos judiciales, le tienen ganas a Pedro Sánchez.

¡Qué cachazudos algunos jueces en otras ocasiones, más parsimoniosos que el paso de una tortuga! Cachazudo es una palabra del aragonés que en castellano significa: tranquilo, lento, parsimonioso, cachaciento, calmoso, pacharrudo, flemático, tardo, huevón… La fiscal Carmen G. Cerdá ha reprochado a la UCO su desidia en el caso Montoro, ya que tenía que revisar 200 cuentas y solo miraron 10. En mayo de 2022, El País publicó nuevos audios sobre la supuesta implicación de María Dolores de Cospedal en la operación Kitchen, ejecutada según la investigación para destruir las pruebas que tuviera el extesorero del PP, Luis Bárcenas, y que pudieran perjudicar a la formación conservadora. El obstruccionismo en la investigación judicial continúa con el actual titular del juzgado, Antonio Piña, porque el pasado 25 de noviembre interrumpió el interrogatorio al comisario policial que redactó el informe y no le dejó profundizar en los audios con el argumento de que la pieza Kitchen ya estaba "cerrada". ¡Y qué podemos decir de la pasividad e inacción de la justicia madrileña en relación a las 7291 muertes en las Residencias de la capital! Podríamos poner más ejemplos. 

Me extenderé en el juicio al Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, ante el Tribunal Supremo. Cada vez que se realiza un juicio ante el TS siento una mezcla de miedo y de sobrecogimiento. La misma estancia, la Sala Segunda del TS sombría, las mesas y sillones negros, y unas jueces serios y septuagenarios. Cualquier testigo, ya no digamos el acusado, en esa sala tan sombría y ante esos jueces tiene que sentirse acongojado. ¿No podrían realizarse estos juicios en una sala más acogedora, menos sombría, en la que penetrase la luz y el aire fresco a través de unos grandes ventanales, y con unas mesas y unos sillones más modernos? ¿No hay jueces más jóvenes, que tengan entre 30 o 40 años, con rostros más risueños, alegres y acogedores, con la suficiente formación jurídica? No tengo la menor duda que los hay. ¿Por qué se dio a conocer el fallo de la condena al Fiscal General el 20-N? ¿Ocurrió algo el 20-N? ¿Por qué tanta prisa? ¿Para evitar una filtración o un aviso a navegantes, dándola a conocer el 20-N? ¿No se fiaban entre sí los mismos jueces del Tribunal Supremo? ¿Por qué el presidente del Tribunal, Martínez Arrieta, le dijo al periodista de el.Diario.esJosé Precedo"no nos amenace? ¿Por qué ese mismo presidente permitió que se explayaran sin ningún problema Miguel Ángel Rodríguez y el novio de Ayuso, Alberto González Amador? El primero mintiendo ante el tribunal, despreciando el precepto constitucional del derecho a una información veraz, y a periodistas (y votantes) por tener una “línea izquierdista”, pisoteando la prohibición constitucional de la discriminación por razón de ideas, y envileciendo el ámbito del Supremo, al exhibir una chulería injustificable. Y el segundo amenazando, alzando la voz al Fiscal con sus palabras y sus gestos, acusándolo de ponerlo en la dramática disyuntiva de suicidarse o marcharse de España. Estos dos no fueron advertidos. No tuvieron problema alguno para expresarse. Sin embargo, José Precedo, por decir que sabía que el Fiscal era inocente, fue interrumpido con malas formas: "No nos amenace”. ¿Quién amenazaba a quién? ¿Se sentía Martínez Arrieta amenazado porque tal vez tenía ya decidida -o concertada- una sentencia condenatoria y temía que a posteriori Precedo, revelase la fuente y mostrase la filtración? ¿Cómo calificar las siguientes palabras? “Y con esto, señores, concluyo, que tengo que poner la sentencia del fiscal general”. Palabras, cual si fueran emitidas en la barra de un bar, que propiciaron grandes carcajadas en los asistentes a la charla. Con estas palabras se jactaba Andrés Martínez Arrieta, presidente de la sala que condenó al Fiscal General del Estado, de sus próximos pasos después de impartir un curso pagado por el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM), primera entidad que presentó querella contra la Fiscalía por posible revelación de secretos. Obviamente la sentencia fue la que fue, con estos antecedentes. Me viene a la memoria una frase de una viñeta de El Roto: “La Justicia es igual para todos, las sentencias, no”. He puesto ejemplos muy claros sobre el doble rasero de la justicia a la hora de investigar presuntos delitos, según de qué partido se trate. Ya la actuación del juez Peinado en relación a la esposa de Pedro Sánchez resulta surrealista. En concreto, ¿de qué se le acusa?

Me llama extraordinariamente la atención que el caso Montoro y la investigación judicial de la Dana haya sido iniciativa de jueces/as de la periferia, el primero de Tarragona, y el segundo en Catarroja, provincia de Valencia. Tal como señala el medio digital, Demócrata. información parlamentaria: La magistrada que instruye la causa sobre la gestión de la devastadora Dana del 29 de octubre de 2024 ha decidido citar como testigo al líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo. Así se recoge en un auto difundido por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV). La responsable del Tribunal de Instancia de Catarroja (Plaza n.º 3) atiende de este modo la solicitud planteada por la Asociación de Víctimas Mortales Dana 29-0, que ejerce la acusación particular en el procedimiento, para que Feijóo comparezca y declare en sede judicial. En su resolución, la jueza argumenta que este testigo podría “dar razón de los comentarios” que el entonces president de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, pudo “haber hecho” el 29 de octubre de 2024 “a raíz de las conversaciones” mantenidas con la entonces consellera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, investigada en estas diligencias previas, “sobre la información que iba recibiendo”. Merece la pena comparar la investigación judicial de la jueza de la Dana con la pasividad de la justicia de la capital de España en relación a las 7291 víctimas de las Residencias. El contraste es impactante. Tampoco debe sorprendernos. Todo lo expuesto, insisto no debe ser un eximente o atenuante para que sobre los Abalos, Koldo, Santos Cerdán, Leire…tras ser juzgados, no caiga todo el peso de la ley.

Uno de los problemas más graves de nuestra democracia es el de la Justicia. Tema al que he dedicado en este medio y en otros, varios artículos. No acostumbro a recurrir a la IA, pero el otro día un amigo me mandó la descripción que la IA realizaba sobre mi visión de la Justicia, que reproduzco a continuación: 

"La justicia" en el contexto de Cándido Marquesán se refiere a sus críticas y análisis sobre el sistema judicial español, a menudo enfocándose en la falta de depuración tras el franquismo y los problemas endémicos de imparcialidad y eficacia, temas que aborda en artículos de opinión para medios como Nueva Tribuna y El Periódico de Aragón. Marquesán, sostiene que la justicia en España no es imparcial y es un problema grave, cuestionando su independencia y funcionamiento, especialmente en relación con la transición democrática. Puntos clave sobre la visión de Marquesán:

- Problema endémico: Considera que la falta de imparcialidad es un mal estructural de la justicia española.

- Ausencia de depuración: Critica que el sistema judicial no se depuró adecuadamente después de la dictadura franquista, lo que perpetúa sus fallos.

- Imparcialidad cuestionada: A través de sus escritos, sugiere que la justicia no siempre es tan imparcial como debería, incluso usando sarcasmo para señalarlo.

- Crítica social: Sus análisis se enmarcan en una perspectiva crítica más amplia sobre la sociedad y la política española, como se ve en sus colaboraciones en Rebelión y otros sitios, donde vincula la justicia con problemas como la desigualdad. 

En resumen, Cándido Marquesán es un autor que analiza la justicia española con una visión crítica, señalando deficiencias históricas y estructurales que, según él, afectan su imparcialidad y funcionamiento, según se desprende de sus publicaciones.

Ahora quiero fijarme en los acosos sexuales dentro del PSOE, que han desatado una crisis sin precedentes tanto al partido como al Gobierno y que ha ocasionado lógicamente un profundo malestar entre las mujeres de la formación por la falta de contundencia en la gestión de las denuncias. Un 'Me too' en toda regla que en los últimos días se ha intensificado tras salir a la luz nuevos acosadores machistas en Torremolinos y Lugo, dos socialistas con cargos de relevancia. Antonio Navarro, secretario general de la formación en la localidad andaluza, y José Tomé, presidente de la Diputación de Lugo y alcalde de Monforte de Lemos. Mientras escribo estas líneas me entero de nuevos casos, el socialista alcalde de Almussafes en Valencia; y de otro socialista, alcalde de Belalcázar en Córdoba. A los que cabe añadir a los ya conocidos de Salazar y otros. Realmente deleznables tales comportamientos y que deberían ser investigados desde la justicia. Sin que sirvan de atenuantes o eximentes de estos comportamientos dentro del PSOE, cabe señalar que el acoso sexual es un tema transversal que afecta a toda la sociedad española en su conjunto, por supuesto también a los partidos políticos, que forman parte de ella. Mas, todo tiene un porqué.

Si repasamos la historia del maltrato a las mujeres por parte de los hombres ha existido en todas las épocas y en todos los lugares; y se ha utilizado como instrumento para instaurar y mantener el poder y el dominio sobre la mujer.

Es cierto que en España y otros países se han aprobado leyes de igualdad y que se toman medidas de protección, pero el colectivo femenino sigue siendo víctima de agresiones y de asesinatos.

Los especialistas en violencia de género, como el acoso sexual, están de acuerdo en que el origen del problema es el patriarcado: un sistema de dominio institucionalizado para subordinar e invisibilizar a las mujeres, con respecto a los varones, creando así una situación de desigualdad estructural basada en la pertenencia a determinado «sexo biológico». Una de las secuelas más graves del patriarcado es el machismo, que genera la intolerable lacra social de la violencia de género, ejercida contra la mujer sólo por ser mujer. En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas definió la violencia contra la mujer como «todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada».

Hasta hace unas décadas el modelo de mujer española era: virgen antes del matrimonio, sumisa en la relación íntima y madre abnegada. Se deslegitimaba el instinto sexual femenino, al no reconocerle su deseo como natural, sino como algo sucio e impropio de su condición. Por el contrario, el machismo y el donjuanismo eran los prototipos viriles de la época. Frente a la fidelidad femenina para los varones estaba bien vista la asistencia a prostíbulos y el tener una querida era un signo de ostentación. Subordinación al varón, ya que necesitaba el permiso del padre o marido para muchas acciones. Si sufría mal trato por parte del marido le resultaba muy difícil denunciarlo. Su confesor le recomendaba resignación. Si iba a la policía y a los jueces, lo cuestionaban o lo relativizaban como normal en las relaciones de pareja.

Su dependencia económica y emocional respecto al marido, la presión social de aguantar por el bien de los hijos, suponían una gran dificultad para separarse. No había divorcio. Ni siquiera existía el concepto de violencia de género. En 1944 se reincorporó un artículo del Código Penal de 1870, que venía siendo problemático desde antiguo, el 428, suprimido por la legislación republicana, el «uxoricidio por causa de honor»: «El hombre que matara a su esposa sorprendida en adulterio sufrirá tan solo pena de destierro de su localidad y quedará eximido de cualquier castigo si solo le ocasiona lesiones».

Como muestra de los numerosos ejemplos que podemos encontrar del más descarado sexismo de esta negra etapa de violencia ideológica y psicológica institucionalizada durante el franquismo, cabe reseñar aquí algunos párrafos del excelente libro de Andrés Sopeña Monsalve “La Morena de la Copla” y del que entresacamos algunas de sus citas (SOPEÑA, A.; 1996). Citas que forman parte del trabajo La SAFA de Riotinto (1970-1973). Educación liberadora y personalizada en la cuenca minera onubense. Bases para un nuevo paradigma educativo (2005), del profesor Juan Miguel Batalloso Navas. Realmente impresionan que todavía hace unas décadas en esta España nuestra hubiera libros de texto que pudieran reflejar semejantes desatinos. Se las dedico a todos estos jóvenes de hoy que consideran preferible una dictadura a una democracia. 

Del jesuita Enrique Herrera Horia

«...Las niñas actuales no son como las antiguas. Antes se gloriaban de aprender a coser, bordar y hacer la cocina. Ahora todo eso lo desprecian, de manera que son muchísimas las mujeres que no saben coser un botón.....¡Quién se va a encargar el día de mañana del gobierno de la familia! En los quehaceres propios de la mujer ¿va a ser el marido? Las consecuencias fatales para el hogar las ve cualquiera...» (HERRERA ORIA, E.; 1941: 438)

Del inspector de Enseñanza Primaria Adolfo Maíllo 

«... Todos nuestros planes de enseñanza femenina padecen en grado atroz de ese contagio igualitario, tan lamentable y nocivo, que no vacilo en afirmar está degenerando a cuantas muchachas siguen en España estudios superiores al grado primario. Si se me apura diré que incluso a la masa general de niñas que frecuenta la escuela de primeras letras. (…) Entregadas a la memorización de volúmenes indigestos y a menudo incomprensibles; obligadas a un trabajo mental para ellas excesivo, que roba riego sanguíneo a regiones orgánicas fundamentales para su porvenir de mujeres; sometidas a insomnios por la urgencia de competir con los muchachos (…) Legiones de bachilleras que saben acaso mucha Trigonometría y Química, pero son incapaces de freír un huevo y zurcir un calcetín; no digamos el sacrificio oscuro, pero santo, que a diario exige la mujer el cuidado y dirección de un hogar... » (MAÍLLO, A.; 1943:92,93 y 94) 

Del jesuita Remigio Vilariño, arreglista del Catecismo Astete 

«...La carrera de todas las mujeres es la carrera de mujer de su casa. ¿Os parece poco?¿Os parece que la mujer vale para más? Pues os equivocáis. La mujer apenas vale para más que para mujer de su casa... (VILARIÑO, R.; 1952: 45)

Ese poso del patriarcado, con su secuela machista, en la forma de pensar y de comportarse está mucho más arraigado de lo que pensamos en la sociedad española. Nada más hay que escuchar algunas conversaciones de algunos hombres-bocazas en las barras del bar. Y de muchos jóvenes en las redes sociales. Es cierto que a partir de los años 70 hubo un importante cambio: las mujeres en el mundo occidental, disconformes con su desigualdad, fueron accediendo al mercado de trabajo y a la educación superior masivamente, obteniendo así una mayor autonomía personal y material, aunque esto les suponía asumir la pesada carga de compaginar a la vez el rol de madres y esposas. Auténticas heroínas.

No obstante, aún tienen muchas más dificultades que los hombres para llevar a cabo su proyecto de vida. Sin olvidar la brecha salarial y el techo de cristal. Estas conquistas femeninas han sido vistas por algunos hombres como un cuestionamiento de su posición de dominio, superioridad y control y, también, la idea de propiedad sobre la mujer, lo que ha provocado que la violencia machista incluso se incrementara estos últimos tiempos.

Estamos muy equivocados si pensamos que las nuevas generaciones tienen otros valores y rechazan al machismo. Según un Macroestudio de Violencia de Género Tolerancia Cero, realizado por la Fundación Mutua Madrileña (11/2022), más de un 20% de chicos entre los 18 a 21 años no cree que golpear a la pareja después de una discusión, insultarla o controlarle el móvil sea violencia de género. ¿Está relacionado con el hecho de que muchos jóvenes voten a Vox?

Como conclusión, hace falta un gran esfuerzo de toda la sociedad hacia el objetivo de la igualdad de género. Debemos concienciarnos para que las diferencias existentes entre hombres y mujeres, no acaben en desigualdades y que sirvan para enriquecernos mutuamente. Y esto no se alcanzará sólo con medidas legislativas –diseñadas y aplicadas casi siempre desde posiciones androcéntricas–, sino, sobre todo, cambiando el sistema de valores, creencias y actitudes sexistas de esta sociedad. Y en ello es clave la formación y la educación. Formar a los cuerpos policiales, al estamento judicial y al profesorado desde la perspectiva de género. Y por supuesto, a esta labor educativa deben incorporarse los medios, la familia y toda la sociedad en su conjunto. Y especialmente la clase política por su visibilidad. Educar es tarea de toda la tribu. Es la única manera de erradicar el machismo y su lacra derivada, la violencia de género.

Termino con una breve reflexión. Resulta una auténtica burla e insulto a la inteligencia que las derechas españolas intercambiables, sean ahora las defensoras y monopolizadoras del feminismo, teniendo en cuanta sus trayectorias. Ahí va una de ellas. Quiero recordar el siguiente hecho ocurrido en junio de 2021. La flor y nata de la sociedad madrileña, es decir, los 1.620 asistentes en el Auditorio Nacional de Madrid ovacionaron con auténtico frenesí casi ocho minutos, casi se les quebrarían las manos, a Placido Domingo, en un acto presidido por la ínclita Isabel Díaz Ayuso. Le aplaudieron a rabiar, con gritos de "eres el más grande". ¿Grande de qué? La presidenta de la Comunidad de Madrid señaló en declaraciones a la prensa que "es un orgullo que Plácido Domingo haya vuelto a casa". "Para mí es un orgullo tenerlo entre nosotros, es uno de los mejores tenores y ha sido uno de los mayores embajadores que ha tenido España". ¿Cabe mayor degradación hacer semejante homenaje a un caballero, conocida su trayectoria, por el mismo confesada, hacia las mujeres? Aquí no hay presunción de inocencia, ya que él mismo la ha reconocido y que por ello pidió disculpas.