TRIBUNA SINDICAL

Utilidad y riesgos de la crítica

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¿Una “autocrítica”? Más bien una reflexión para una reorientación y para una sugerencia a quien corresponda.

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Llevo meses comentando la problemática sindical, particularmente la global, esencialmente a partir de los comunicados de la Federación Sindical Internacional de Industria (IndustriALL Global Union), y respondiendo a la provocación objetiva que derivaba de lo que entendía como carencias, algunas graves, del sindicalismo supranacional. Convencido de que para resolver los problemas hay que plantearlos, e intentar acertar en el planteamiento, sigo coincidiendo con todo lo que he ido formulando, no tanto quizás en sus formas (creo que en los algunos de los últimos me he pasado un pelín), pero sí en sus contenidos, en sus objetivos.

Me he decidido a la presente reflexión como resultado de que he comprobado un progresivo distanciamiento de mis planteamientos por parte de algunos/as estimados/as y muy respetados/as colegas a lo largo de mi vida sindical, y he intentado entenderlo. No he encontrado discrepancias en los contenidos, pero sí una fuerte duda sobre su desarrollo, de su oportunidad y de su discutible positiva incidencia en la vida colectiva. También me ha preocupado su ocasional utilización desde ámbitos ajenos, contrarios, al sindicalismo organizado en el que me siento incluido, a mi sindicalismo. Esta es el punto de partida de estas reflexiones.

Para resolver los problemas hay que plantearlos, e intentar acertar en el planteamiento

Considero que el sindicalismo, mi sindicalismo (y, en él, “mis burócratas”), el criticado a lo largo de este periodo, es uno de los principales instrumentos de progreso social. Por su amplia base afiliativa, por sus raíces en los problemas de cada día de la clase trabajadora. También por su ya larga historia y el papel que ha jugado en los momentos más críticos de la misma.

Y desde el sindicalismo (también y más desde la política), como desde todos los ámbitos de intereses colectivos, está resultando muy difícil abordar, y sobre todo dar respuesta acertada, útil, a los problemas del momento. Ahí radica la dificultad del análisis y seguramente la de encontrar cómo hacer frente a las inevitables carencias. Ahí está, creo, el hecho de que por mi parte no haya encontrado siempre la mejor forma de encauzar las necesarias críticas a lo que pueda entender como corregible o simplemente insuficiente.

Por ello, he decidido hacer públicas estas consideraciones para preguntarme, y preguntar, cómo seguir desarrollando la imprescindible tarea del debate, de la confrontación de ideas, de análisis, de las necesarias propuestas, de aproximación a la realidad para incidir eficazmente en ella.

El ámbito más adecuado para el trabajo sindical es evidentemente el centro de trabajo y, ligados a él y desde él, las formas organizadas del sindicalismo

Sin renunciar a seguir opinando, y criticando cuando así lo considere, creo que es necesario encontrar cauces adecuados, principalmente no individuales, para desarrollar este esfuerzo necesariamente colectivo, para avanzar a partir de los problemas del día a día.

El ámbito más adecuado para el trabajo sindical es evidentemente el centro de trabajo y, ligados a él y desde él, las formas organizadas del sindicalismo. Pero también del centro de trabajo al mundo mundial. Y ahí es dónde seguramente se puede, se debe, hacer un mayor esfuerzo para facilitar un cauce para expresar y debatir preocupaciones, críticas, sugerencias, propuestas. Ámbitos de debate colectivo, sin grandes ponencias y muchos minutos de debate, foros amplios, abiertos a planteamientos diversos, con cauces de comunicación en ambos sentidos con las estructuras sindicales. Formas vivas de abordar los problemas del momento. 

Por ello, termino como encabecé estas notas: “a quién corresponda”.