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Recientemente IndustriALL Global Union ha reiterado en un comunicado [1] su llamamiento a que las empresas que aún compran y subcontratan su producción a Myanmar (Birmania), tras el último Golpe de Estado militar de 2021, dejen de suministrarse en este país. Bien, pero claramente insuficiente, y resulta difícil entender el porqué de esta insuficiencia.
Recapitulemos. El 1 de febrero de 2021 se produce un nuevo golpe de estado militar en Myanmar implantando una brutal dictadura. El 26 de octubre de ese mismo año IndustriALL insta a las multinacionales que operan en Myanmar a cesar operaciones, desinvertir, detener nuevos pedidos y cortar relaciones comerciales. Una toma de posición realizada asumiendo la no siempre fácil decisión (y escasamente generalizable) en ese sentido por parte de los sindicatos birmanos. Y desde esa fecha el llamamiento de IndustriALL se ha repetido 6 veces (1 de nuevo en 2012, 2 en 2023, 1 en 2024 y otras 2 este año) en términos similares. En el mismo sentido se ha pronunciado en diversas ocasiones la Confederación Sindical Internacional (CSI) invocando el artículo 33 de la Constitución de la OIT.
Esta vez IndustriALL denuncia a 5 multinacionales de la ropa (la principal actividad industrial y de exportación de Myanmar) para que cesen sus compras al país: Bestseller, Next, Hunkemüller, New Yorker y LPP. Y ahí termina su iniciativa que sepamos (si hubiera más, seguramente serían más eficaces si se hicieran públicas).
Todo ello me lleva a unas pocas consideraciones:
- Sería conveniente señalar las sedes de tales multinacionales, que es de suponer que IndustriALL conoce aunque no lo publique. Éstas son: Bestseller de Dinamarca, Next del Reino Unido, Hunkemüller de Países Bajos, New Yorker de Alemania y LPP de Polonia. Y ello no sólo para ilustrarnos, sino para apuntar a la responsabilidad de los sindicalismos de estos países, el sindicalismo de las sedes de las cabeceras de tales marcas, con capacidad y necesidad de incidir en los que son los centros de decisión sobre las políticas de subcontratación.
- Hay que emplazar por ello, formalmente, públicamente y a través de la propia organización sindical supranacional, a las organizaciones sindicales de esos países de la sede a presionar a las citadas multinacionales en el sentido apuntando, asumiendo su responsabilidad, resultado de la supuesta solidaridad (en interés de todos, propio también) en el sindicalismo supranacional.
- ¿Sólo son estas 5 marcas mundiales las que se resisten a abandonar Myanmar? Si así fuera, señalarlo supondría una mayor presión sobre ellas. Pero del redactado de la nota de IndustriALL parece desprenderse que hay más. Debería hacerse pública la lista de todas las marcas que aún compran en Myanmar en contra de los repetidos llamamientos sindicales, y de sus sedes. Tal publicidad supondría también una presión sobre los sindicalismos organizados de las sedes centrales de las mismas.
No me parece que sea tan difícil entender estas propuestas y su necesidad. Su ausencia sólo me lleva a reiterar la urgencia de superar éstas y otras carencias en la necesaria función de iniciativa de las organizaciones sindicales globales, y la también necesaria función de las organizaciones nacionales que las integran y que comparten necesariamente responsabilidad en las propias organizaciones supranacionales y en la gestión diaria de éstas para que cumplan su esperable función.
¡¿Hasta cuándo?!




