TRIBUNA

¿Dónde está la bolita?

El trilero no juega amparado exclusivamente en la habilidad de sus dedos, también juega utilizando recursos de la psicología más fría y montaraz.

Necesitamos tu ayuda para seguir informando
Colabora con Nuevatribuna

 

Lo habréis oído decenas de veces, es la salmodia con la que el gancho en el jueguecito del trile trata de enredar a incautos o sobrados que se acercan al espacio que el trilero organiza en su derredor. Reta a la concurrencia ¿quién me ha descubierto, quién sabe dónde está la bolita? Con una habilidad ensayada en miles de repeticiones, pasa la bolita de uno a otro cubilete insinuando que la rapidez de sus movimientos supera la vista del más avisado observador ¿o no? vamos caballero, anímese con 10 euros de nada en su apuesta. Y siempre hay alguien que pica, que lo tienen claro, que ha visto como el maestro de la ceremonia ha estado haciendo tirabuzones con sus cubiletes por aquí y por allí, pero a mí no me la da, está aquí. Y pierde claro, porque el susodicho aventajado desconoce que la bolita no está bajo ningún cobertor, sino en la falange del anular del hacedor.

Y porque además de desconocer este truco de manos, obvia otro de mucha mayor trascendencia, el trilero no juega amparado exclusivamente en la habilidad de sus dedos, también juega utilizando recursos de la psicología más fría y montaraz: si hay algo que seduce a un ser humano es ver como otro se pavonea haciendo lo que el mismo haría si tuviera tiempo. En el juego, el trilero te engaña utilizando tus gafas, pero hacia adentro, para ver en tu psique lo codicioso y vanidoso que eres, tanto que necesitas una prueba (tu miserable apuesta de 10 euros). Pierdes y te vas convencido de que la próxima aciertas, seguro, y te encaminas a la administración de lotería más cercana para resarcirte ¡Suerte tarugo! 

El reto es llevar esta pulsión de adhesión a la filia política, porque todos necesitamos coches, desodorantes y hasta seguros

El truco es tan viejo como efectivo; por dicha razón una legión de estrategas de partido anda retorciendo la mecánica del juego del trile para llevarla al cuore de sus recomendaciones. La mayor parte de ellos, provenientes del mundo de la comunicación comercial, entienden a la perfección que el mejor modo de vender un producto es hacer parte del mismo al futuro comprador. Que el coche ha sido fabricado pensando en ti y solo en ti, que el desodorante marida a la perfección con las hormonas de tu sudoración, que el seguro anti ocupación mantendrá alejados a rateros que no trabajen para un banco, y así sucesivamente con casi todo lo que te rodea. Se trata de introducir en cada producto una parte de ti, como una marca de agua que te identifica como su legítimo propietario.

El reto es llevar esta pulsión de adhesión a la filia política, porque todos necesitamos coches, desodorantes y hasta seguros. El mensaje de contendió comercial es falso pero lineal, el mensaje de contenido político es abstruso y rocambolesco. Exige al líder político, amparado en sus consejeros mediáticos, ponerse frente al espejo y mirar en su interior para descubrir quién y cómo es su auditorio. Hunde en lo más hondo su mirada para encontrar a ese ser reptiliano que responde con fiereza y cortedad animal a lo que se le propone. El mensaje debe contener los elementos básicos, el mínimo común denominador que permite una alianza con el receptor de la propuesta.

Lo que a mí me produce zozobra es comprobar que los lemas y propuestas de las derechas, describen un mundo lleno de caos, de corrupción, de estafa, de fraude

A mi modo de ver esto es común a todas la identidades políticas, la de tratar de, mirándote a la cara, establecer cuál es la relación de base, qué une en el fondo al partido con sus votantes. No puede por tanto extrañar que en su introspección los partidos buenistas vean un mundo sin necesitados, los partidos verdes una vida exenta de CO2, los animalistas una hermandad de todos los seres, los socialistas y comunistas una sociedad sin clases. Eso es lo que ven en el interior de sus almas cuando se auscultan y aunque sientan que la cosa es complicada la lleven a sus eslóganes, reivindicaciones y narraciones.

Lo que a mí me produce zozobra es comprobar que los lemas y propuestas de las derechas, y cuanto más a la derecha con mayor énfasis en sus declaraciones, describen un mundo lleno de caos, de corrupción, de estafa, de fraude, de responsabilidades criminales ¿Es quizá porque eso es lo que ven cuando miran en su interior? Quizás como el trilero no miran los cubiletes cuando manipulan sino que están atentos a todo cuanto de perverso puede compartir con el auditorio ¿saben quizás que cuanto más abyecto, más posibilidades de obnubilación de la razón por efecto de la codicia y la estupidez? 

Cómo tragarse que el gobierno del Estado quiere acabar con la salud en una comunidad autónoma gestionada desde un dúplex pagado por el beneficiario de la privatización rampante

Para mí que sí. Cómo si no explicar que la acusación más alarmante contra las elites liberales en los USA fuera que se reunían en el sótano de un pizzeria para cometer actos de pederastia, campaña sufragada en parte por Epstein y los miembros de su club de pederastas sin fronteras. O cómo tragarse que el gobierno del Estado quiere acabar con la salud en una comunidad autónoma gestionada desde un dúplex pagado por el beneficiario de la privatización rampante. Cómo que el presidente de un partido que arrastra la muerte de 7.291 personas a quienes se les negó derecho de asistencia, más 229 por desatención climática, más 79 en Angrois, más el metro de Valencia… Amenace con tribunales a sus rivales.

Solo encuentro una explicación, que cuando esconden la bolita bajo la falange del dedo, lo que ven es lo peor que hay en ellos emergiendo como algo consustancial al ser humano, ese que ellos y los trileros representan.